29 agosto 2008

El salto del ángel.Canaima, un paraiso perdido. Venezuela



Al este de Venezuela y extendiéndose hacia el este y el sur,casi hasta la frontera con Brasil y Guyana,se encuentra el Parque Nacional Canaima.Este parque tiene una extensión de 30.000 metros cuadrados,el segundo más grande del país y el único incluído en la lista de Patrimonio Natural Mundial de la Unesco.El parque comprende unos treinta tepuyes y todo visitante que se acerque a visitarlo deberá pagar una taxa de entrada en el aeropuerto. Ciudad Bolivar es la puerta de acceso al parque de Canaima. Este exhuberante y espectacular parque contiene en su interior el salto de agua más alto del mundo: EL SALTO DEL ANGEL.


Comenzamos la ruta en el aeropuerto de Ciudad Bolivar donde una rudimentaria avioneta sobrevolará durante aproximadamente una hora, una espesa jungla salpicada de lagunas, ríos y los característicos tepuyes de la zona. 
Durante la duración del vuelo y siempre que el tiempo nos lo permita, podremos observar los continuos cambios del paisaje. 


Tan pronto sobrevolaremos una espesa jungla, como aparecerán ante nuestros ojos numerosas lagunas o extensos ríos y tampoco tardarán en aparecer los singulares tepuyes que salpican el parque. 


En nuestro viaje hasta Canaima, no alcanzaremos a ver el tepuy donde nace el Salto del Angel pero sí tendremos oportunidad de ver alguno de estos gigantes que adornan el exótico paisaje.
No lejos de nuestro primer destino, la Laguna Canaima, aparecerá el primer tepuy que sin duda atraerá toda nuestra atención. Posiblemente, será la primera vez que vemos este tipo de formaciones. 
El abundante agua que reciben los tepuyes en la época de lluvias, recorren su meseta hasta desembocar en algún punto de sus bordes desde donde forman grandes y vistosos salto de agua. 
Durante nuestro trayecto también observaremos largos ríos que serpentean el verde terreno inundado de vegetación sin rastro alguno del ser humano. 
El verde y el azul en sus distintas tonalidades serán prácticamente los únicos colores que podremos ver desde nuestra privilegiada posición aérea. 


La Laguna de Canaima aparecerá ante nuestros ojos antes de que el piloto comience las maniobras de aterrizaje. 
Una vez en tierra, la visión de la zona cambia por completo. La primera visita, resulta inevitable, nos conducirá a la cercana playa de la laguna. 


Unas palmeras semisumergidas, sirven de primer plano a las cascadas que observamos tras ellas. Las aguas aparecen teñidas por el curioso color rojizo que les aporta el tanino proveniente de la gran cantidad de materia orgánica presente en el agua. 


El paisaje nos obsequia con unas grandiosas vistas del salto Hacha con tres gigantescos tepuyes como telón de fondo. 
Otras cascadas, Wadaima, Golondrina y Ucaima, rodean la laguna aportando grandes masas de agua en la época de lluvias. 
Los tres tepuyes que podemos ver al fondo, reciben el nombre de Nonoy, Kuravaina y Topochi (de izquierda a derecha). 


Mientras tanto, el tranquilo poblado de etnia pemón, prosigue su ritmo de vida, ajeno al gran número de visitantes que recibe el precioso rincón donde ellos siempre vivieron. No obstante, el turismo ha afectado inevitablemente su modo de vida y de hecho, será alguno de sus habitantes quien nos servirá de guía hasta el lejano Salto del Angel


Antes de partir hacia allí, aprovecharemos para acercarnos a los numerosos puntos cercanos a la laguna que sin duda alguna, merecen ser visitados. 


Nos acercaremos a los distintos saltos de la zona, bien sea en lancha o caminando para poder contemplarlos desde todos los ángulos posibles. 
El contraste del azul del cielo, con el verde de la vegetación y los tonos rojizos del agua, llegan a ser espectaculares.


Tras la ascensión a un punto desde donde podemos observar los tres tepuyes cercanos a la laguna y observar desde arriba uno de los saltos, comenzaremos un fuerte descenso para acercarnos al salto del Sapo y atravesarlo longitudinalmente y por detrás de la densa cortina de agua a través de un camino horadado en la montaña. Las sensaciones vividas al atravesar este salto no pueden ser descritas y la única forma de saberlo es inevitablemente....hacerlo. 


Al comienzo veremos la cortina de agua como algo cercano pero no amenazador pero según vayamos avanzando por el estrecho sendero, es muy posible que cambiemos de opinión. 
Es más que aconsejable dejar todas nuestras ropas y pertenencias a buen recaudo en alguna bolsa de plástico para protegerlas del agua.
Parece imposible creer que en la temporada seca, este salto pueda llegar a quedarse seco. 
Una vez que conseguimos salir de nuevo al exterior, podremos ver, o mejor intuir, el camino realizado tras la impresionante masa de agua. 


Ahora llega el momento de disfrutar de una reparadora ducha bajo la cascada y de unas preciosas vistas de la misma mientras todos comentan las sensaciones recientemente vividas. 


Completamos el día visitando desde distintos puntos de vista las distintas cascadas cercanas a la laguna y que nos permitirán sacar cientos de fotografías dada la belleza del lugar en el que nos encontramos. 


No nos cansaremos de enfocar en todas direcciones para tratar de llevarnos con nosotros las mejores imágenes de la zona. 
A muchos visitantes les sorprende en gran manera las rojizas tonalidades del agua saturada de componentes orgánicos. 
Tras la excursión volveremos de nuevo al campamento donde repondremos fuerzas y dormiremos antes de partir al día siguiente hacia el Salto del Angel.


Con un poco de fortuna, podremos disfrutar del arco iris adornando las cascadas que serán ya viejas compañeras de viaje. 
Desde el bote, mientras regresamos al punto de partida, podremos hacer las últimas fotos a este increible paraje. 


Al día siguiente, embarcaremos de nuevo, en busca de nuestro último objetivo: la cascada más alta del mundo. Nos esperan varias horas de navegación hasta nuestra meta. 


Los tepuyes, a menudo coronados por las blancas nubes, no tardarán en hacer su aparición ante la curiosa mirada de los visitantes. 


Si el tiempo acompaña, los contrastes de color entre el azul del cielo, el verde de la vegetación y el color rocoso de los tepuyes serán espectaculares. 
Al llegar a Isla Ratón, dejaremos el bote y comenzará una ascensión a través de la jungla hasta llegar al mirador desde el que podremos observar el espectáculo en todo su esplendor. 


Ante nuestros ojos y casi al alcance de la mano, se mostrará el gran salto. Ha sido un largo viaje pleno de imágenes y emociones que sin duda ha merecido la pena. 


Sólo nos queda grabar en nuestra cámara y sobre todo en la memoria, todo lo vivido y disfrutado hasta llegar a este singular y remoto rincón del mundo. 
Un rincón, que según aseguran los indígenas pemones, es mágico y será esa magia la que , según la leyenda, hará que todo aquel que lo visite, sufra un irrefenable deseo de volver. 
Y desde luego, habiendo vivido tan de cerca la belleza del lugar, es muy posible que algún día suframos en nuestras propias carnes el grandioso poder de su magia.

2-  Caracas
3-Canaima. El salto del ángel.
5-Delta orinoco. Los Warao.
8-  Merida
9-  La mucuy
10-Los nevados. Pico Espejo.
12-Choroni y Puerto Colombia
13-Chuao
14-Henri pittier,la espesura de la jungla.
15-Oso hormiguero palmero

2 comentarios :

Anastácio Soberbo dijo...

Hola, me encanta el blog.
Lo siento no escribir más, pero mi español es malo escrito.
Bonito, bonito...
Un abrazo de Portugal

crucerin dijo...

Magnífico destino nuevamente, todo un sueño!