30 octubre 2009

PLAYA LARGA.PENINSULA DE ZAPATA. CUBA


Tras nuestro paso por La Habana, habíamos elegido dar un cambio radical a nuestro viaje. Dejábamos la bulliciosa Habana para dirigirnos a una zona rural en busca de sus prometedores atractivos naturales.
El destino elegido era La Ciénaga de Zapata; tan sólo disponía de un correo electrónico y un teléfono de contacto con un conocido ornitólogo del lugar que amablemente me facilitó Antonio, al que conocí a través de su excelente blog http://naturalezayviajes.blogspot.com/  y con el que comparto bastantes aficiones.
Mi idea era pasar tres días por la zona, hacer algún pajareo, snorkel a ser posible y cómo no, conocer “in situ”, la famosa bahía de cochinos. Así pues, sacamos dos billetes a Playa Larga en la estación de Viazul en Habana para salir a las 8,15 del día siguiente y cuyo trayecto, nos dicen dura aproximadamente 3 horas. Finalmente serían casi 4 horas debido a algún problemilla técnico pero a las 12 , el autobús nos deja en un cruce donde afortunadamente nos recoge un bicitaxi que nos acerca hasta El Caletón donde nos espera el Chino.

Nos recibe en una casa junto a la suya, situada en la misma playa. Es la casa de Nivaldo y nos atiende Mary, una entusiasta mujer enamorada del rincón del mundo donde vive.
Nos cobrará 25cuc por la habitación con baño y aire acondicionado más 4 por el desayuno y 10 por la cena.
Nos obsequia con un excelente mojito de bienvenida que nos tomamos en la terraza de la casa junto al mar.
Mañana hemos quedado con “el chino” para hacer una excursión por la mañana a primera hora y otra por la tarde tras contratar un chófer que nos llevará en su coche hasta las zonas de avistamiento.


El día de hoy lo dedicamos a recorrer un poco la playa y dar una vuelta por la pequeña aldea. El Caletón es un pequeño pueblo que carece de infraestructura turística por lo que si algún viajero se acerca hasta allí necesitará un coche si quiere moverse por los alrededores. Si bien es verdad que un coche de alquiler te dará mucha libertad, el hecho de contratar un chófer te permite un conocimiento de la zona y de la historia del lugar mucho más cercano. Fueron numerosas las anécdotas e historietas que nos contaron en nuestros desplazamientos.


El día siguiente comienza a las 7 de la mañana. Es todo un espectáculo ver al chino en acción: silba, canta, grita....siempre buscando que los pájaros acudan a su reclamo y consiguiéndolo en muchas ocasiones. Cuando no funciona, saca su viejo radiocasete de bolsillo y lo pone en funcionamiento en el sitio exacto donde está grabado el canto del pájaro que busca.


No es el mejor momento para ver aves ya que las migratorias aún no han llegado y nos tenemos que conformar con las endémicas de la zona. Vemos el arriero, el tocoloro, el loro cubano, la pedorrera, el picapinos verde, etc.
Después de tres horas, volvemos a casa para desayunar y aprovechamos el día visitando Playa Larga que se encuentra aproximadamente a un kilómetro. El agua está más clara que en El Caletón donde tiene un intenso color rojo debido a los ríos cercanos que descargan el rojizo agua de la ciénaga repleta de componentes orgánicos en descomposición. Aún así no son las mejores playas de la zona.



Por la tarde hacemos otra excursión con el chino; esta vez vamos en busca de una especie de pequeño búho que se mantiene activo durante el día y que no tarda en acudir al reclamo del chino. Satisfechos por el avistamiento, vamos en busca del picapinos barroso una especie en serio peligro de extinción y que en esta ocasión no acude a los reclamos.
Nos encontramos en una zona remota donde sólo habita una familia de guajiros que visitamos en busca de carbón. En cuanto me ven, me invitan a pasar a su casa y me invitan a aguardiente de caña y me sacan una gran cazuela de carnero que resulta estar exquisito. No tardan mucho en comenzar con sus historias y relatos mientras compartimos comida y bebida y sacamos unas fotos para la posteridad. La cordialidad de esta gente es increíble.
Volvemos a casa no sin antes quedar con el chófer para que mañana nos lleve hasta la cueva de los peces y a Punta Perdiz

Tras otra opípara cena y unos mojitos en la terraza acompañados de la infatigable Mary, nos vamos a la cama.

Sobre las 10 del día siguiente, nos vienen a buscar para llevarnos hasta la cueva de los peces. El sólo hecho de montar en aquel artilugio es ya una aventura; el enorme coche americano tiene más de 50 años y apenas funciona ningún indicador del cuadro de mandos. La aguja de la velocidad permanece caída indicando 0, el depósito de la gasolina parece estar eternamente vacío y el cuentakilómetros se quedó varado en 61.944 para siempre. Sólo tiene una manilla para bajar las ventanillas (eso sí, vale para todas pues no está fija en ninguna) y lo mismo sucede con la manilla que abre las puertas. Al igual que sucede con las casas, nos asegura que va “amueblando” el coche poco a poco.

Al llegar a la cueva de los peces, alquilamos dos equipos de snorkel para todo el día por 5cuc cada uno. La visibilidad en la cueva es mínima debido a las abundantes lluvias caídas que han provocado que el agua esté bastante turbia por lo que salimos al exterior donde la zona del mar parece prometer mucho más. 


 







Efectivamente, el agua es transparente y enseguida comenzamos a ver bastantes pececillos; un poco más lejos se ven también corales y diversa flora marina.
Pasamos unas horas sumergidos sin apenas darnos cuenta de que estamos sin camiseta, un dato a tener siempre en cuenta cuando se hace snorkel a pleno sol; una vez más nos quemamos como auténticos novatos. De todas formas, ha merecido la pena; no es tan espectacular como puede serlo en otros sitios pero ha estado muy bien.

 














Es ya la hora de comer y lo hacemos en el único lugar que encontramos en Punta Perdiz
La agradable comida junto a la playa, transcurre entre las recambolescas historias que nos cuenta nuestro chófer y la música en directo con la que nos obsequian dos músicos cubanos.
Un último chapuzón en aquellas cálidas y transparentes aguas ponen fin a un agradable día playero.
Antes de nuestra última cena en El Caletón, aprovechamos para llamar por teléfono para reservar alojamiento en Cienfuegos, nuestro próximo destino.


Los rayos iluminaban la noche hasta el punto de hacerla desaparecer durante segundos y los truenos hacían temblar la mesa donde nos encontrábamos cenando pero ni siquiera esta seria amenaza impidió que siguiéramos degustando el excelente “puelco” que nos habían preparado para cenar.
La velada se prolongará unas horas en animada charla , esta vez,con la hija, la madre y el abuelo.


Una vez más, como en los viejos tiempos............


 
 
 











2 comentarios :

Antonio Ruiz dijo...

Hola Aitor!

Hace tan sólo 10 minutos asomé a tu blog y vi la entrada de Zapata.

Menuda alegría me has dado! Me alegro que disfrutaras con el chino. Yo estuve con su hermano Ángel y la verdad es que fue genial. Espero que mi recomendación de "El Chino" no te decepcionara.

Gracias por tus palabras sobre mí y el blog.

Respecto a lo la gente cubana... lo comparto totalmente, gente humilde y honesta.

Espero que disfrutaras igualmente con la comida. Para mí, de lo mejorcito que he probado en mi vida.

No he podido hacer aún gestiones para la cámara. Tan sólo que dos de mis compañeros de viaje a Kenia tienen una, la Sony de 30x. Una es un modelo avanzado y la otra algo más antigüo que tal vez la cambie. Si es así, a ver cómo lo hacemos. Ya me dices si tienes algo.

Un abrazo y hasta pronto.

aitor dijo...

No me decepcionó en absoluto tu recomendación,el chino es todo un personaje. Y la gente que conocimos por allí,también fantástica.

En cuanto a la cámara,estamos con ello pero no es fácil encontrar a alguien que se quiera deshacer de alguna con un buen zoom óptico. De todas formas,si le conseguimos algo,creo que va a ser una gran sorpresa para él.

Y tú a ver si te animas y escribes algo en tu blog sobre Africa para ponerme los dientes largos....

Un fuerte abrazo.