03 abril 2010

Doñana 2010,el año de las aguas.

 
Doñana se halla situada al suroeste de la península ibérica compartiendo sus más de 50.000 hectáreas de extensión entre las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla siendo Huelva el principal enclave del parque, declarado como tal en los años 60. 
Gracias a la gran diversidad de ecosistemas que alberga (playas, dunas, cotos, marismas, etc) y entre las que destacan las marismas por dar cobijo a cientos de miles de aves, es considerado como una de las reservas ecológicas más importantes de Europa.


 
Hace muchos años que tenía en mente una asignatura pendiente y no era otra que la de hacer realidad el ferviente deseo de conocer Doñana .
Ha sido este pasado mes de Marzo cuando aprovechando unos días libres me he decidido a visitarla y de alguna manera marcar otra muesca en lo que se refiere al descubrimiento en primera persona de otro fantástico rincón de éste, nuestro versátil planeta. 
A pesar de no ser un gran mes para visitar la zona, me he topado con la agradable casualidad de hacerlo durante un año que pasará a la historia por contar con unos niveles de agua que no se alcanzaban desde hace unos 40 años. Esto evidentemente acarreaba algunas ventajas a la vez que otros tantos inconvenientes.
Entre las primeras se encontraba el hecho de disfrutar de paisajes ya olvidados por estos lares gracias a la cantidad de agua caída a lo largo del invierno que han resucitado pequeñas lagunas desconocidas por casi todos y que acotaban mucho el terreno de los grandes mamíferos como los ciervos, gamos y jabalíes provocando que éstos fueran fácilmente observables.


Al otro lado de la balanza, se encontraba el hecho de los daños provocados por el agua que hacían intransitables las pistas que recorren el corazón del parque y que nos impidieron por ejemplo, visitar la zona con más densidad de población del animal más emblemático del lugar: el lince ibérico. 
Así mismo las grandes extensiones de agua, permitían a las aves repartirse a lo largo de muchos kilómetros cuadrados lo que provocaba una gran dispersión. 

Como nos temíamos de antemano, nos volvimos no sólo sin la foto del esquivo lince sino sin tener ni rastro de su existencia. 
Sin embargo, tuve también la fortuna de avistar por primera vez especies como el calamón y la focha cornuda y gozar de momentos memorables con el águila pescadora y los milanos negros sin olvidar los gloriosos ocasos de Doñana.

A lo largo de este mes intentaré mostrar a través de algún artículo las sensaciones vividas a lo largo del parque tras un invierno excepcional y ante una primavera que se adivina IMPRESIONANTE!! 


2 comentarios :

Antonio Ruiz dijo...

Hola Aitor.

Pues espero impaciente los relatos, aventuras y fotos doñaneras. De momento todo apunta que van a ser buenos post.

Aunque me come una duda: la laguna del sendero "laguna del jaral", ¿tenía agua?. Llevo más de 15 años sin verla con agua, ni si quiera una gota.

Abrazos.

aitor dijo...

Qué hay de nuevo,Antonio

No creo que te sorprenda mucho lo que ví pero a los que no estamos acostumbrados a estos parajes,siempre nos resulta interesante.

Lo que seguro que te sorprendería,son los paisajes que regalaba el parque lleno de agua por todos lados. Nos comentaba gente del lugar que por primera vez veían llenas lagunas de las que sólo conocían su existencia por referencias de los más viejos.

Así que imagina la laguna del jaral.....ya te pondré alguna foto para que lo veas. Aprovecha esta primavera porque se espera una explosión de vida y color gracias al agua que ha caído.

Un abrazo.