25 marzo 2011

Parque Natural de Keoladeo. INDIA


Tras nuestro último safari pasado por agua en Ranthambore, conocimos al conductor que nos llevaría hasta el santuario de aves de Keoladeo Ghana cercano a la ciudad de Bharatpur.
Teníamos previsto hacer una primera incursión al parque al llegar, por lo cual desayunamos abundantemente tratando de evitar paradas para comer hasta llegar a Bharatpur.
Son las 10,30 cuando salimos del hotel en medio de una lluvia incesante que provoca otra mala noticia: nuestro conductor nos dice que debido a la lluvia y el mal estado de las carreteras, es posible que tardemos 7 horas lo que impediría la visita a Keoladeo programada para esta tarde.

Afortunadamente el viaje se prolonga por cinco horas, el tiempo calculado inicialmente.
Poco antes de llegar, nuestro conductor llama por el móvil al guía que nos acompañará durante el recorrido del parque, lo que permite que a nuestra llegada ya nos esté esperando en la puerta. Tras una breve presentación, montamos en un rickshaw para desplazarnos con más rapidez ya que no quedan demasiadas horas de luz.
La visita nos sirve para una primera toma de contacto en la que ya podemos observar bastantes garzas, ibis, tántalos asiáticos, chacales, etc. 



Mañana proseguiremos con la exploración del parque y para ello quedamos con el guía a las 7 de la mañana. Por hoy ya hemos tenido suficiente y ahora nos dirigimos al hotel Birdder´s Inn que se encuentra apenas a 400 metros de la entrada al parque. Es un coqueto establecimiento con grandes y limpias habitaciones que rodean a un patio repleto de vegetación.

 













A pesar de que estamos cansados por el ajetreo del día, decidimos salir a dar una vuelta por los alrededores del hotel antes de cenar. Frente a nuestro alojamiento, nos encontramos un hotel adornado con miles de luces, abarrotado de gente y animadamente ambientado con actuaciones de todo tipo. En un momento dado, una extensa comitiva se aproxima por la carretera entre cánticos, luces y cohetes que anteceden a una especie de altar sobre el que se encuentra una chica; es una BODA!!
No sería la última que veríamos durante nuestro viaje ya que son las fechas preferidas por los indios para celebrarlas. Más adelante nos confirmarían que los padres de las novias gastan verdaderas fortunas en estos eventos.


A la mañana siguiente y tras un café rápido, nos entregan el desayuno en unas bolsas y salimos hacia el parque para recorrerlo durante toda la mañana.
El Parque Nacional Keoladeo tiene su origen cuando el maharajá Suraj Mal, decidió inundar una gran depresión natural mediante la construcción de un dique en la confluencia de los ríos Gambhir y Banganga. A partir de 1850, el parque se convertiría en coto de caza para los maharajás de Bharatpur en el que se organizaba una cacería anual de patos en honor a los virreyes británicos.
Con una extensión de más de 28 km2. fue declarado santuario protegido en 1971, Parque Nacional en 1982 y Patrimonio de la Humanidad en 1985. 

A día de hoy y desde el 2004, sufre los devastadores efectos  causados por la utilización de sus aguas por parte de los granjeros locales, lo que ha provocado la huída de muchas aves hacia otras zonas no protegidas al no disponer la reserva, de agua suficiente.
Situado en el estado de Rajastán, a dos kilómetros de Bharatpur, alberga 230 especies de aves y sirve de refugio en sus viajes migratorios a especies en peligro de extinción tan raras como la Grulla Siberiana.
El mejor momento para su visita se sitúa entre los meses de Octubre y Febrero y para llegar hasta allí existen autobuses desde Delhi (175km) o Agra (50km).

Para la visita de hoy, utilizaremos unas bicicletas que alquilamos a la entrada a pesar de las reticencias de nuestro guía ante la amenaza de lluvias. Sin embargo, la suerte se aliará hoy con nosotros y no nos mojaremos. 
Lo primero que observamos es el gran número de ornitólogos que visitan el parque acompañados de sus inseparables telescopios y teleobjetivos. 

Un grupo de curiosos chacales se dejan ver entre la bruma que inunda el camino mientras hacemos breves paradas durante las que nuestro guía nos muestra varias especies de rapaces nocturnas hábilmente camufladas entre el follaje.
Una espectacular colonia de tántalos asiáticos con numerosos pollos aún en sus nidos, atraía la atención de numerosos aficionados. 
Numerosos grupos de garzas, ibis, garcetas, espátulas, cigüeñas, patos y otras acuáticas se dejaban ver a los lados del camino que lentamente recorríamos a lomos de nuestras bicicletas hasta llegar a una torre de observación que puso fin a la primera parte de nuestro recorrido.




Una confíada ardilla compartió desayuno con nosotros mientras el guía nos explicaba en qué consistiría la segunda parte de un recorrido condicionado por la presencia de un tigre proveniente del parque de Ranthambore. En efecto, algunos felinos se acercaban hasta allí a pesar de la enorme distancia existente, en busca del agua que en ocasiones faltaba en su área de residencia habitual. Es por ello, que en el momento de nuestra visita, una buena parte del parque está cerrada al público por ser la zona elegida por una tigresa para instalarse desde hace 20 días.
Durante más de cuatro horas sin cesar de ver numerosas aves, antílopes, ardillas, chacales y otras especies, recorreremos pacientemente el parque, antes de salir al parking donde nos espera nuestro conductor para llevarnos hasta el monumental Fatehpur Sikri que se encuentra a unos 16 kilómetros del parque.




Una vez más, el tiempo no nos ha acompañado y la densa bruma ha impedido buenas fotografías de los animales que hemos podido ver pero no ha desmerecido para nada la visita a un parque de visita obligada para cualquier aficionado a la ornitología.



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