15 mayo 2011

Fatehpur Sikri y el Mausoleo de Itimad-Ud-Daulah. AGRA (I)


Viajar por primera vez a India y dejar de ver el Thaj Mahal, es algo que muchos considerarían cercano al sacrilegio.
Pero en esta ocasión, el motivo de nuestro viaje se alejaba bastante de lo que busca la inmensa mayoría de los mortales que eligen este país como su próximo destino; teníamos dos semanas y queríamos disponer de ellas para hacer lo que más nos gusta: la observación de la fauna, la Naturaleza y respirar el relajado ambiente de los apacibles poblados lejanos a los principales y masificados puntos turísticos del país.

Aún no tengo muy claro si nos acercamos a visitar el parque de Keoladeo por su cercanía a Agra o si visitamos Agra por la cercanía a Keoladeo pero lo cierto es que tras nuestro paso por este parque cercano a Bharatpur, nos dirigimos a Fatehpur Sikri, una ciudad erigida por el emperador mogol Akbar entre 1571 y 1585 en honor al santo sufi, Salin Chishti

Construída en un promontorio y a pesar de su breve historia como ciudad mogol (fue abandonada tras 17 años dada la escasez de agua en la zona) ha dejado un valioso legado, conservando aún hoy, una arquitectura que se debate entre el estilo hindú y el islámico.
La tumba donde se encuentra Salin Chishti, destaca notablemente debido al mármol blanco con el que fue construída, contrastando con la vistosa arenisca roja utilizada para levantar el resto de esta mezquita que llegó a ser en su época, la más grande del país.


 














Como era usual en la mayoría de los palacios indios, las zonas para hombres y mujeres se encontraban claramente diferenciadas, destacando entre las de éstas últimas, el edificio de Panch Mahal, una peculiar construcción de cinco plantas a través de cuyos muros de celosía, las mujeres podían mirar sin ser observadas.


  


Nuestro conductor nos acercó hasta la rojiza ciudad de Sikri que se encontraba a unos 20 km del parque de Keoladeo.  
Allí nos esperaba Goyal, el guía que nos acompañaría durante nuestra visita. Aunque esta visita estaba prevista, no lo estaba el hecho de que nuestro guía hablara perfectamente castellano, algo que agradecimos y facilitó notablemente la comunicación.
Goyal sería nuestro guía también en las posteriores visitas previstas en Agra y sus alrededores; un personaje peculiar y con el que nos reímos bastante. No sólo nos explicaba la historia y curiosidades del lugar sino que nos obligaba a sacar nuestras fotografías desde el sitio que él decidía ser el más adecuado. 
Todo un personaje.
 
El primer día en Agra continuó con una agradable comida y el traslado a nuestro hotel para asearnos un poco antes de salir de nuevo para visitar el mausoleo de Itimad Ud-Daulah, también conocido como el pequeño Taj.

Esta bella construcción fue construída entre 1622 y 1628 y es una clara evidencia de la transicción que sufre la antigua arquitectura mogol que pasa de utilizar casi en exclusiva la arcilla roja, a utilizar el mármol blanco. 
Este mausoleo se construyó a instancias de Nur Jahan, esposa del gobernante mogol Jahangir, para enterrar a su padre.



Con esta visita damos por finalizados los servicios de nuestro guía por hoy y pedimos a nuestro conductor que nos acerque hasta algún lugar donde poder conectarnos a Internet para dar señales de vida tras casi una semana en India sin tener ningún contacto con el exterior.

Hemos abandonado la tranquilidad de los parques naturales y los relajados poblados de sus alrededores para enfrentarnos a otra realidad muy distinta, típica de las grandes urbes y las zonas turísticas. 
El habitual colorido de los ropajes de sus gentes , sus rostros y las escenas cotidianas, llaman nuestra atención casi tanto como la espectacular arquitectura que hemos tenido oportunidad de admirar.


Ya de vuelta a nuestro hotel, otro acontecimiento llamará poderosamente nuestra atención cuando nos giramos al oír una larga letanía de cantos y lamentos. Se trata de un funeral.
Los amigos y familiares del muerto, van paseando por las calles al fallecido tumbado sobre una especie de parihuelas que portan los más allegados bajo la persistente lluvia , mientras el resto agitaban enérgicamente unas ramas al aire entre bulliciosos gritos, cánticos y lamentos.
La gente que se cruza con la comitiva, continúa su camino sin inmutarse mientras dos asombrados occidentales permanecen inmóviles durante minutos ante lo sorprendente del acontecimiento.
Naturalmente, sorprendente exclusivamente para nosotros!! 
No cabe duda, estamos en India.


 


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