05 mayo 2011

Fauna en el Parque Nacional de Kanha. INDIA



Tras un agradable baño en la piscina y la posterior  comida en el restaurante del hotel, nos montamos en el jeep para comenzar el primero de los cuatro safaris que realizaremos en Kanha. La casualidad hizo que coincidiéramos con la pareja americana con la que compartimos safaris en Bandhavgarh; parece claro que nos une nuestra loca afición por la fauna.
Cuando el guía nos pregunta qué animal nos gustaría ver, mi compañero y yo le sorprendemos cuando le decimos al unísono: un leopardo!! 

 
Lo cierto es que los numerosos avistamientos de tigres en Bandhavgarh han colmado nuestros anhelos y en esta ocasión, nuestras preferencias se decantan hacia este elegante y precioso felino. En Africa sólo lo hemos avistado en una ocasión en Botswana y nos fascinó por completo.


Al poco de comenzar el safari, comenzamos a ver los clásicos y ya familiares antílopes habituales pero no tardamos en ver uno nuevo: el barasinga o ciervo de los pantanos (Rucervus duvaucelii). 
Este gran ciervo que puede llegar a pesar casi los 200 kg, es representativo de este parque.
De pronto, nos encontramos con otro vehículo parado en medio de la carretera y cuyos integrantes nos piden que guardemos silencio ya que anda cerca un……. LEOPARDO!!! 

No nos lo podemos creer y guardamos un silencio sepulcral durante muchos minutos durante los que nos mantenemos en gran tensión, confíando en que el lindo gatito haga aparición.
A pesar de que no vemos ni oímos nada, los guías aseguran que le oyen moverse entre la vegetación pero el tiempo pasa y las posibilidades de verlo se van esfumando. 
La tensión se relaja y el silencio se rompe cuando los guías dejan de oírlo y sólo se escuchan los gritos de alarma de los monos ya en el interior de la jungla. 
Pero es entonces, cuando ya todos estamos lamentándonos por haber estado tan cerca, cuando uno de los guías lanza un grito y señala hacia la izquierda. 


 














Allí está, a unos 100-150 metros, avanzando por una pista de tierra tras salir de la espesura de la selva  entre los chirriantes gritos de los monos cercanos. Salimos tras él con cautela ya que si nos acercamos demasiado, los guías aseguran que se volverá a guarecer en la jungla. Está demasiado lejos para nuestras cámaras a pesar de que le sacamos alguna foto sin calidad pero al tratar de acercarnos, como ya habían advertido los guías, se adentra de nuevo en la selva. Avanzamos unos 300 metros con la intención de darle espacio y esperarle, esta vez por delante. 

Tras esperar durante bastantes minutos, de nuevo hace aparición en el camino pero al vernos, se detiene y parece dudar sobre si seguir o desaparecer pero finalmente parece avanzar decidido hacia donde nos encontramos. 
Venía directamente hacia nosotros y cuando ya se encontraba a no más de 30 metros, una moto hace aparición y provoca la inmediata desaparición del leopardo. 
Ha sido una lástima pero lo hemos visto……. otro objetivo cumplido!!!





Felices y contentos nos encaminamos a la salida, no sin antes poder ver un ave característica de este parque a la que se considera el ancestro de todas las especies de gallinas domésticas actuales, el gallo dorado salvaje (gallus gallus). Precioso ejemplar aunque sumamente huidizo.


A las 17,30 salimos del parque por la misma puerta por la que entramos, la de Muki. No podíamos haber comenzado mejor los safaris en Kanha.

Al día siguiente desayunamos un café a las 5,30 y comenzamos de nuevo el safari. En el hotel nos dan una manta para protegernos del frío y aunque al principio parece no hacer demasiado, una vez dentro del parque, entre la densa bruma, se hace imprescindible.
La mañana discurre sin demasiadas novedades hasta que nos topamos con un grupo de enormes e impresionantes animales semejantes a un bisonte de patas blancas y más de dos metros de altura. Son gaures (bos gaurus) y llegan a pesar tonelada y media. Impresionantes!!







Numerosos mochuelos sobrevuelan por encima de nuestras cabezas antes de parar para degustar un pequeño lunch a eso de las 9 de la mañana.
Tras el lunch, nos ofrecen montar en elefante previo pago de 600 rupias, para acercarnos hasta unos tigres que tenían localizados pero preferimos dejarles descansar tranquilos. Con toda seguridad, hubiéramos montado de no haber disfrutado ya de tantos avistamientos pero como no era éste el caso, respetamos el descanso del gran gato. 

Proseguimos nuestra ruta siguiendo el rastro de un tigre que parece querer darnos el esquinazo y estar jugando con nosotros ya que siempre llegamos unos minutos tarde.
Un vehículo con el que nos cruzamos, nos asegura que cuando estaban tranquilamente viendo unos barasingas, hizo aparición ante ellos un gran tigre. 
Parece que en esta ocasión se nos resiste así que abandonamos el parque sobre las 12 del mediodía.

Por la tarde, seguimos el rastro fresco de otro tigre pero no conseguimos verlo. 
Desistimos para dirigirnos a la parte alta del parque a un punto emblemático por las excelentes puestas de sol que ofrece.  Vemos por el camino, una cigüeña negra y numerosas especies de aves. 
La densa bruma que se extiende a lo largo de la jungla, empaña un poco el magnífico atardecer pero a pesar de ello,  permanecemos ensimismados viendo como el sol cae suavemente sobre la selva.



Emprendemos el camino de vuelta cuando ya está oscureciendo y volvemos por una carretera asfaltada cuando una vez más, improvisadamente, aparece un tigre que cruza la carretera ante nosotros. 
Rápidamente desaparece entre la vegetación pero ya podemos decir que hemos hecho pleno; hemos visto tigres en los tres parques visitados.
Nos queda un último safari que comienza sobre las 6. Esta vez sólo durará hasta las 9 ya que debemos desplazarnos hasta Nagpur para coger el vuelo que nos devolverá a Delhi.
Permanecemos tres horas en el parque persiguiendo al tigre fantasma que parece estar jugando con nosotros al gato y al ratón. Siempre llegamos tarde y nos dicen que lo han visto hace unos minutos, vemos su rastro reciente e incluso llegamos a oírlo pero no hay manera…… nos tenemos que conformar con el avistamento de barasingas y distintas especies de aves. 



Es la despedida de nuestra visita a Kanha y no nos podemos quejar… hemos visto un tigre, un leopardo y dos especies nuevas: el barasinga y el gaur.
Tras un desayuno en condiciones en nuestro hotel y una calurosa despedida de todo el personal, montamos de nuevo con nuestro conductor al volante para dirigirnos hasta Nagpur en aproximadamente seis horas de viaje sin más paradas que la que haremos para comer las bolsas que nos han preparado en el hotel.
Sin lugar a dudas, podemos asegurar que ha resultado un viaje fascinante, perfectamente organizado y en el que la suerte ha sido habitual compañera de viaje.
Con total seguridad, hemos dejado de ver muchas especies que habitan en los parques visitados (osos, hienas, perros salvajes…) pero nos sentimos plenos de satisfacción por todo lo que hemos tenido oportunidad de disfrutar.
Casi casi………. un viaje perfecto y que sin duda hubiéramos firmado antes de llegar.


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