06 septiembre 2011

Ruta del Bessegeen



La ruta senderista más popular de Noruega, posiblemente sea la que se extiende a lo largo de la cadena montañosa Besseggen. Esta abrupta y desértica zona montañosa permite numerosas rutas y alternativas aunque sin duda, es la que recorre el camino desde Gjendesheim a Memurubu o viceversa, la que reúne a mayor número de excursionistas.


Llama poderosamente la atención la gran diversidad de gente dispuesta a completar la ruta, desde niños a jubilados que no dudan en enfrentarse a las, en ocasiones, duras rampas que se presentarán en su camino.
La duración del recorrido variará mucho dependiendo de múltiples factores pero acostumbra a prolongarse durante 6 u 8 horas en las que no dejaremos de observar las turquesas aguas del lago Gjende sitúado a 984 metros de altitud mientras cruzamos otros como el de Bessvatnet a 1373 metros de altura.


A lo largo de algo más de 15 kilómetros, es fácil que suframos en nuestras carnes los frecuentes cambios climáticos que azotan esta zona montañosa. 
No es extraño pasar de las mangas de camisa al polar o a la gruesa ropa de abrigo y agua. 
No debemos olvidar que partimos de una altitud cercana a los 1000 metros y ascenderemos hasta los 1740.


La ruta no es excesivamente complicada aunque existen tramos que exigirán la máxima concentracción para evitar cualquier tipo de percances sobre todo, en las empinadas paredes del Besseggen
Tampoco hay que olvidar los problemas derivados de la niebla, algo a lo que están habitúados los montañeros experimentados pero que pueden sorprender a los más inexpertos.
Paralelamente y a orillas del lago Gjende, discurre otro sendero que une Gjendesheim y Memurubu en un trayecto prácticamente llano que se puede realizar en la mitad de tiempo pero que sin duda nos privará de las espectaculares vistas que disfrutaremos desde las alturas.                     


  INFORMACION PRACTICA.



Desde Beitostolen debemos tomar la carretera que va hacia el lago Bygdin y se adentra en Jotunheimen hasta este cartel que nos indica Gjendesheim.
Quizás sea aconsejable tomar el ferry a Memurubu para comenzar la ruta desde allí y así despreocuparse a la vuelta y no tener que depender de los horarios del ferry. 
Adjunto fotografía con los horarios de los ferrys en 2011.


Ver Ruta Bessegeen en un mapa más grande
Aunque es un recorrido bien señalizado y muy concurrido, indico la ruta exacta en el mapa así como información más detallada gracias al track subido a la red por un montañero. Se puede bajar la ruta para el GPS desde esta página pinchando en la marca del mapa.
Es recomendable buen calzado y ropa de abrigo aunque el día esté despejado. No olvidar tampoco bebida y comida para el trayecto.
                                

                                NUESTRA RUTA.


Salimos de Beitostolen sobre las 8 de la mañana tras desayunar en condiciones. 
Alrededor de 30 minutos en coche separan esta localidad del ferry que nos llevará hasta Memurubu
Podemos dejar el coche en un parking habilitado para ello en el mismo embarcadero aunque por supuesto no será gratuito; dejar el coche allí nos costará 12 €.


Dos barcos, el Gjende y el Gjendine, hacen el recorrido hasta Memurubu tardando entre 20 y 35 minutos, tras pagar 120 coronas (ida). 
Una vez allí habrá que ir hacia la izquierda para comenzar una empinada ascensión tras la cual, el camino se hará más llevadero.
Las ventanas de sol se alternaban con negras nubes que amenazaban agua y nos obligaban a ponernos ropa de abrigo. Las vistas a los picos nevados que nos rodeaban y las aguas esmeraldas del lago que dejábamos a nuestros pies, comenzaban a ser espectaculares.




Nos sorprendió lo concurrido de la ruta y las edades tan dispares que nos acompañaban. 
Las pequeñas subidas y bajadas amenizan un trayecto que discurre a través de senderos, rocas y neveros siempre con el inseparable lago Gjende a nuestra derecha.


Con las piernas ya cansadas tras cerca de seis horas de ruta, se divisa a lo lejos la que será la última ascensión dura del trayecto. Es bastante impactante observar en la lejanía, las hileras de senderistas ascendiendo las casi verticales rampas rocosas del Besseggen que nos exigirán el último gran esfuerzo. 
Superado éste y tras otras subidas ya más asequibles, llegamos hasta el punto donde comienza el descenso que nos devolverá a Gjendesheim.

Allí acabaremos con las últimas provisiones antes de que un viento helador nos obligara a ponernos toda la ropa que llevábamos disponible. 
El descenso fue amenizado por varios grupos de renos que salvaban sin aparente dificultad las irregularidades del terreno.



Finalmente, fueron 8 horas repletas de paradas para hacer cientos de fotografías y disfrutar de las espléndidas vistas como se merecían, las que dedicamos a este maravilloso entorno salpicado de nieves, montañas y lagos.
Una maravillosa despedida de Jotunheimen antes de partir hacia Runde, la isla de los pájaros.

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