15 julio 2012

Del Okawango a Namibia en autobús, una auténtica odisea.


Tras el fantástico safari por Moremi, llega el momento de intentar alcanzar nuestro próximo objetivo: Namibia.
Sabemos que a las 8,30 sale un autobús a Ghanzi, a 200km de la frontera, pero no tenemos la menor idea de si podremos continuar nuestra ruta a partir de este punto.
A las 8 ya estamos en Maun donde aprovechamos para sacar algo de dinero del cajero y comprar comida en previsión de lo que podamos encontrarnos a partir de ahora.
El autobús sale puntualmente y a la salida del pueblo recoge dos mochileros que se alojaban en el Audi Camp; al menos no somos los únicos.
Tardamos 4 horas en llegar a Ghanzi y me apresuro a bajar del autobús para preguntar si hay autobuses a Windhoek. Me dicen que el autobús que está aparcado junto al nuestro, sale en una hora hacia la frontera de Mamuno y que allí deberemos tomar otro que nos lleve a Windhoek.
No me lo puedo creer!!!

Salimos a la 1 y en menos de 4 horas llegamos al último pueblo donde se bajan todos los pasajeros. El conductor nos hace un gesto para que sigamos sentados; nos llevará hasta la misma frontera, unos dos km más adelante.
Ya en el paso fronterizo, entramos en la oficina de inmigración de Botswana donde hacemos todos los trámites de salida del país y continuamos andando por la carretera que nos lleva a las oficinas de Namibia.
Allí recibiremos la gran noticia: no hay ningún autobús regular que se dirija a Namibia y nadie sabe cuándo pasará, si es que pasa.
Nos encontramos en medio del desierto del Kalahari y el único rastro de civilización es una gasolinera que hay a la salida de la frontera.



Se me ocurre la "genial idea" de comenzar a andar hasta el pueblo más cercano y allí preguntar cómo llegar a Windhoek pero pronto desechamos la idea, al enterarnos de que el primer pueblo se encuentra a 120kms.
La situación no parece muy halagüeña y nos dirigimos a la gasolinera sin tener muy claro qué hacer cuando de pronto, el conductor de un 4X4 que salía de allí, me hace un gesto que automáticamente interpreto como una invitación a subir. Sin pensármelo dos veces, salto a la parte de atrás y digo a mis compañeros que suban. A través de la ventanilla nos dicen que quieren algo de dinero que finalmente se traducirán en 30 dólares namibios por persona.
Mi compañera pasa a la cabina delantera donde vatoda la familia mientras que mi compañero y yo nos tumbamos en la parte trasera.
Aún se sumará al grupo un negro enorme con el que compartiremos interesante charla durante la hora que dura el viaje. Parece ser que el personaje es un famoso escritor africano.

A las 18,30 llegamos a Gobabis, primera población namibia.
Nos despedimos del escritor africano de cuyo nombre no me acuerdo y agradecemos nuevamente a la familia, el habernos traído hasta allí.
Según nos comentaron, suele ser habitual que inviten a los turistas a montar en sus vehículos a cambio de dinero para el combustible.
Nos dejan frente a un pequeño hotel que nos recomiendan y nos advierten de que tengamos cuidado si sacamos dinero de los cajeros.
Les hemos pagado la gasolina de todo el trayecto pero realmente nos han sacado de un aprieto. Todos contentos!!

No se puede decir que el Erni´s fuera un hotel de 5 estrellas pero teniendo en cuenta las circustancias, a nosotros nos lo pareció.
Pagamos 390 dólares namibios por una habitación triple con baño, tv, aire acondicionado y desayuno.
Hace poco más de una hora, nos veíamos durmiendo en el suelo en pleno Kalahari y ahora mismo nos encontrábamos en una bonita terraza con una deliciosa cerveza fría.
Después de cenar y con el “subidón” que había supuesto solucionar este tramo del viaje, nos quedamos en el jardín del hotel tomando unos rones para celebrarlo; el entorno y la temperatura de la noche consiguieron hacernos sentir en el paraíso.
Aún no sabíamos cómo íbamos a salir de allí pero de eso, ya nos encargaríamos mañana.

Eran las 8 de la mañana y estábamos dando buena cuenta de unos huevos con bacon y salchichas, cuando preguntamos a la camarera si había alguna forma de llegar a Windhoek desde allí.
Casi me atraganto cuando nos responde que el minibús que está aparcado enfrente, está esperando a llenarse para salir hacia allí.
Inmediatamente salimos para preguntar si dispone de tres plazas libres. Diez minutos más tarde estábamos a bordo con nuestro equipaje, tras el pago de 50 DN por persona.
Son las 9 y antes de las 11, estábamos en Windhoek. Nuestro destino final era la costa y al llegar tan temprano a la capital, preguntamos al conductor si había posibilidad de que nos dejara en la estación de autobuses que se dirigían a Swakopmund.
No nos llevó a la estación de autobuses sino a una gasolinera desde donde salían los minibuses cuando se llenaban. Nos acompañó hasta el minibús indicado y en apenas 15 minutos nos encontrábamos rumbo a la costa de la que nos separaban 385kms.
Sobre las 11,30, tras pagar 80DN/persona y acompañados por otros 17 pasajeros, comenzaba el último tramo de esta etapa del viaje.
Eran las 3 de la tarde cuando el minibús nos dejaba a las puertas del hostal que anteriormente habíamos elegido en nuestra guía, el Villa Wive
Afortunadamente, había plazas y no dudamos cuando nos ofrecieron una habitación con tres camas y desayuno por 85DN por persona. El local es original y se respira ambiente viajero; básico pero recomendable.
Tras instalarnos, salimos a dar una vuelta por el pueblo. Hace bastante frío y apenas hay gente por unas calles cuyos edificios coloniales recuerdan su pasado alemán.
Tras una cena regada con vino blanco de la zona para celebrar la exitosa jornada, decidimos volver al backpacker para tomar unos rones antes de ir a dormir.
Mañana habrá que organizarse para ver qué podemos ver en los 5 días que estaremos por Namibia.


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