25 mayo 2013

De Goba a Wondo Genet.


Tras la visita a Bale Mountains National Park llegó la hora de abandonar Goba para dirigirnos a nuestro próximo destino: Wondo Genet
Salimos temprano de nuestro hotel para desandar el camino realizado hace tres días. Acordamos con nuestro guía hacer una parada en el mismo punto donde vimos el serval al venir, por si “sonaba la flauta” y le volvíamos a ver por las inmediaciones. Durante el camino hicimos alguna paradilla para ver rapaces, una cigüeña negra, unos ciervos y unos jabalíes.






Al llegar al punto donde vimos el serval hace tres días, paramos y aprovechamos para satisfacer nuestras necesidades fisiólogicas.  
Fue justo en ese momento cuando alguien dio la voz de alarma: EL SERVAL!!! 
Efectivamente, el gato volvió a salir de la orilla de la carretera (esta vez de la orilla contraria) para emprender una veloz huída antes de que llegaran todos los vehículos.  
Cuando llegamos todos, hicimos un pequeño rastreo en su busca ya que parecía que no había ido demasiado lejos pero resultó imposible volver a verlo. Una pena que sólo los ocupantes del primer coche tuvieran la oportunidad de verlo. 
Ya sólo haríamos una parada más en una pequeña laguna antes de llegar a Shashamane, punto elegido para comer.




Elías nos ofreció la posibilidad de elegir entre un sitio para probar genuina comida local u otro de comida occidental. 
Hoy comeremos comida etíope.


Tuvimos que recurrir a la ayuda de nuestro guía para que nos tradujera la carta que amablemente nos facilitó un camarero en perfecto amárico, una de las lenguas de Etiopía.  
Sin tener muy claro lo que habíamos pedido, sabíamos que era carne. 
Mientras esperábamos nuestros platos bebiendo unas cervezas y observando cómo los milanos se lanzaban contra los camareros tratando de apoderarse del contenido de los platos que llevaban a las mesas, nos cambió súbitamente la cara cuando comenzamos a fijarnos en lo que estaban comiendo alrededor de nuestra mesa. 

Unos enormes platos repletos de grandes trozos de carne roja cruda, eran literalmente devorados  por los allí presentes. Personalmente me gusta la carne muy poco hecha pero lo que había allí era carne totalmente cruda!!!
Todos lanzamos un suspiro de alivio cuando un camarero se acercó para traernos nuestras raciones de carne perfectamente cocinadas. 
Acompañadas por la famosa injera, una especie de pan ácido, y con la única ayuda de nuestras manos, dimos buena cuenta de todo.
Ya sólo nos quedaba acercarnos hasta el cercano College Wondo Genet donde nos esperaban para recorrer un pequeño bosque famoso por su riqueza ornitológica. 
Hacia allí nos dirigimos.





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