06 junio 2014

De Ostional a Montezuma, una odisea.

Tras un agradable desayuno y el paseo por la playa de Ostional, volvemos a nuestro alojamiento para cargar el equipaje en el maletero de nuestro coche e intentar seguir nuestro camino hacia el sur, más concretamente hacia Montezuma
La gente nos ha dicho que lo tendremos difícil ya que el río que cruza la carretera baja muy crecido pero como ese punto crítico está bastante cerca, decidimos ir hasta allí para ver si podemos cruzar y evitar tener que dar un tremendo rodeo para llegar a nuestro destino.
Desgraciadamente, la gente tenía razón y era totalmente imposible cruzar ese río por lo que nos vimos obligados a darnos la vuelta y dar un gran rodeo hasta Santa Cruz . Deberemos abandonar nuestra ruta costera para adentrarnos al interior de la península de Nicoya; no hay otra opción. 


En principio, nuestra ruta inicial era la de color azul en el mapa bordeando la costa pero finalmente no tuvimos más remedio que tomar la ruta roja para evitar los ríos crecidos por las últimas lluvias caídas.
Sabíamos que había una chica en el pueblo interesada en acercarse hasta Sta Cruz y temía no poder hacerlo porque el autobús no podría cruzar los ríos cercanos, así que paramos en el pueblo para llevarla hasta allí en nuestro coche. Nos costó un buen esfuerzo, convencerla de que no tenía que pagarnos nada.

Sacar dinero se convirtió en una tarea harto complicada ya que esos días los bancos realizaban el pago de las nóminas a los trabajadores y las colas se extendían cientos de metros fuera de los mismos. Conseguir dinero nos hizo perder más tiempo aún del que imaginábamos.
Nuestro recorrido por la costa oeste de la Península de Nicoya había llegado a su fin y nos veíamos obligados a desplazarnos por el interior si queríamos llegar a Montezuma
Al parar en una gasolinera, preguntamos la mejor ruta para llegar a nuestro destino y nos aseguraron que lo más seguro, si no queríamos arriesgarnos a encontrar algún río desbordado que cortara nuestro camino, era ir hasta Paquera y desde allí a Montezuma.


Esa ruta nos obligaba a hacer el doble de kms por aquellas terribles carreteras pero mejor eso que tener que deshacer el camino andado, de nuevo. 
Comimos tranquilamente en una sodita en la carretera y seguimos nuestra ruta hasta que se hizo de noche. Estábamos ya cansados y la noche estaba ya cerrada cuando llegamos a Playa Tambor por lo que decidimos buscar un sitio para dormir allí mismo.
El hotel elegido fue Costa Coral. Apenas había nadie y una enorme habitación con dos dormitorios, cocina, baño, tv y aire acondicionado nos costó 64$. 
La piscina y el jacuzzi que disfrutamos en exclusiva, ayudaron a recuperar las fuerzas perdidas.
Tras el bañito, salimos en busca de algún sitio para beber unas cervezas y cenar algo antes de ir a la cama.
Una graciosa anécdota nos volvió a sorprender cuando entramos a un bar y preguntamos si podíamos cenar algo. 
El señor que se encontraba allí en ese momento se limitó a decirnos que la que llevaba el negocio era su mujer y casualmente, ésta se había ido a un funeral a un pueblo vecino. Continuó diciéndonos que él no sabía cocinar y ni siquiera tenía cervezas frías pero que de todas formas, había un supermercado cerca y podíamos comprar lo que nos apeteciese y tomarlo en el bar mientras charlábamos con él un rato
Así lo hicimos y compramos unas cervezas frías para tomarlas en compañía de nuestro nuevo amigo con quien mantuvimos una entretenida charla durante un buen rato hasta que acabamos con todas la bebida que habíamos comprado.
Como no había mucho más que hacer por aquella zona, volvimos al hotel para cenar allí unas hamburguesas y pollo con patatas, antes de ir a la cama.
Mañana exploraremos, con la luz del día, los alrededores…

1 comentario :

Tawaki dijo...

No me dio tiempo a llegar a esta zona de Costa Rica durante mi viaje, aunque espero volver algún día y seguir vuestros pasos.