21 agosto 2017

Garganta de Valdeascas y El Barco de Avila.


Siguiendo con nuestras rutas por Gredos, hoy nos dirigiremos hacia la Garganta de Valdeascas
Para ello, y a pesar de que también se puede ir desde Navarredonda de Gredos, volvemos a tomar la carretera que se dirige a La Plataforma para, pasados un kilómetro y medio, girar a la izquierda dirección a Las Chorreras.
Apenas dejamos la AV-931, la carretera discurre paralelamente al río Tormes pasando por un par de pozas que conforman el paraje natural denominado Las Chorreras
Dado que no es sencillo aparcar en la zona y nos han comentado que no hay demasiada agua, seguimos adelante hasta llegar al cruce donde comienza la ruta de la Garganta de Valdeascas
Desde el cruce apenas hemos recorrido 4 kilómetros y decidimos dejar aquí el coche.


Unos carteles indican perfectamente las direcciones a seguir si quieres ir hacia el Puerto El Arenal y el Pinar o bien hacia la Garganta de Valdeascas, El Peñón del Mediodía y el Puerto del Peón
Un poco más adelante vemos el Molino de Tío Frutos o de Mingorriano que ahora es un bar a pesar de que se encuentra cerrado a nuestro paso. 


Más adelante llegamos al área recreativa Tamborrios donde se puede llegar con el coche sin problemas y aparcarlo en alguna de sus numerosas plazas de parking.
El campamento Valdeascas será el último signo de civilización que encontraremos antes de adentrarnos en la garganta.
Unos cientos de metros más adelante, siempre siguiendo la ruta del río, nos encontramos con las Marmitas de Gigante también denominadas kettles o sumideros glaciales. Se tratan de unas formaciones geológicas de origen fluvial que consisten en la formación de unas concavidades circulares formadas por la erosión producida por las piedras que arrastra el agua del río que las hace girar debido a las corrientes, horadando poco a poco el fondo del río.


Precisamente éste es uno de los principales atractivos de esta ruta donde encontraremos numerosas pozas y cascadas de aguas cristalinas, muy frecuentadas en verano para darse un buen chapuzón. De cualquier manera, como pudimos comprobar en primera persona, la temperatura del agua no es apta para todos los públicos.
Las pulidas rocas graníticas permiten utilizarlas a modo de tobogán y son muchos los que se lanzan a los pozos a través de ellas.





Durante todo nuestro recorrido tan sólo nos encontramos con un grupito de chavalas que no parecían tener muy clara su ruta. 
El día había salido soleado aunque algunas nubes cubrían en ocasiones el cielo y hacía más agradable el paseo. 
Llegamos a meter los pies en alguna poza pero más que agua, aquello parecía hielo líquido así que depusimos la posibilidad de darnos un bañito.
Proseguimos nuestro camino disfrutando de los rincones del río y de un paisaje teñido de amarillo gracias a los piornos que se encuentran en plena floración y que son tan característicos de esta zona. Vamos bordeando el río desplazándonos por sus orillas a pesar de que el camino está un poco más arriba.






Cuando llevábamos unos tres kilómetros recorridos, llegamos a una alambrada de espino que nos cortaba el camino y donde se bifurcan las rutas “R-2 Peñón del Mediodía” y “R-3 Puerto del Peñón”.  
Nosotros bajamos de nuevo al río para seguir su curso y continuar otro kilómetro más, siguiendo los montículos de piedra que indicaban el camino, hasta llegar a un punto donde convergen la Garganta de Valdeascas, La Garganta de los Barquitos y el Arroyo de las Pilas. 




Desde aquí se adivinaba, al fondo, lo que hace miles de años era el circo del glacial que dominaba la zona y aunque todavía quedaba algo más de camino hasta el final de la garganta, decidimos dar por finalizada nuestra excursión. 
Habíamos perdido mucho tiempo haciendo fotos y parando a cada momento para disfrutar de los paisajes, de los preciosos lagartos verdes y de las curiosas cigarras que abundan en este hábitat y como teníamos pensado comer en Barco de Avila, debíamos emprender el camino de vuelta.



Cuando volvíamos, el grupo de chavalas que habíamos visto a la ida, acudieron corriendo a nuestro encuentro en busca de ayuda ya que debían seguir una ruta en el mapa y se habían perdido. Yo les dije que no conocía la zona pero como llevaba la ruta marcada en mi GPS en un mapa que me había bajado por internet, les situé en su mapa y les dije dónde estaban, marcándoles el camino aproximado para seguir su ruta.
Desgraciadamente, poco después fui consciente de que el mapa de mi GPS no estaba bien calibrado y no me marcaba mi situación exacta por lo que mandé a las pobres chavalas en dirección equivocada. Espero que no les causara demasiados problemas y corrigieran pronto la ruta. Seguro que aún se acuerdan de mí.....😔😔

Mi ruta


Tras esta accidentada anécdota, el viaje de vuelta transcurrió sin más incidentes y tras aproximadamente 8 kilómetros ( ida y vuelta ), llegamos a nuestro coche para desplazarnos hasta el Barco de Avila donde tenemos pensado comer. 
Había visto el día anterior, justo donde se encuentra la barrera de la carretera que va a la Plataforma, un cartel que indicaba Barco de Avila  así que pensé que tenía que ser un recorrido bonito al tratarse de una carretera secundaria. No me equivoqué y a pesar de que la carretera era estrecha y serpenteante, el paisaje resultó espectacular hasta que salimos a la carretera principal.

Al llegar a El Barco de Avila, el calor era sofocante. Lo primero que hicimos fue tomarnos una enorme cerveza fría en una terraza a la sombra para recuperar los líquidos perdidos mientras buscaba en mi teléfono un restaurante con buenas referencias.
El elegido fue Casa Lucio donde probamos las famosas judías y la no menos conocida, chuleta de Avila


No era el mejor día para meterse entre pecho y espalda unas judías pero tengo que reconocer que cumplimos con creces y no dejamos nada en el plato. La chuleta también estaba muy tierna y rica aunque a fuerza de ser sincero, yo prefiero carnes más rojas de ganado más viejo.

Tras la agradable comida, salimos al exterior dispuestos a conocer esta bella localidad de apenas 2500 habitantes situada en el valle del Tormes. La temperatura era insufrible por lo que decidimos sentarnos un rato en los soportales de la coqueta Plaza Mayor para tomar algo con la esperanza de que el sol dejara de calentar un poco.
La jamada que nos habíamos pegado tampoco ayudaba mucho para pasear así que hicimos un pequeño recorrido para ver la muralla, la Puerta del Ahorcado y el Castillo de Valdecorneja construido en el siglo XII y declarado bien de interés cultural.


Desde el alto donde se encuentra el castillo podíamos divisar al fondo la Sierra de Gredos y a nuestra espalda el Puente Viejo, antiguo puente romano que atraviesa el río Tormes


Allí dimos por finalizada la visita para volver al coche y tomar el camino de vuelta hasta el Parador de Gredos donde nos alojamos.
El cansancio y el calor exigían una ducha urgente...

05 agosto 2017

San Juan de Gaztelugatxe, la isla de Rocadragón.


Poco imaginaba el bueno de Natxo de Felipe, alma mater del mítico grupo musical vasco Oskorri, que unas pocas décadas después de publicar su preciosa canción Gaztelugatxe, este espectacular peñón sitúado entre Bakio y Bermeo se iba a convertir en una atracción a nivel mundial gracias a una serie televisiva.
Realmente poco tiene que ver la romántica historia de mi amigo Natxo con la espectacular fortaleza sobrevolada por amenazadores dragones que nos muestran David Benioff y D. B. Weiss en su famosa serie, Juego de Tronos pero no cabe duda de que este fantástico peñasco siempre reunió suficientes atractivos y misterios para acaparar la atención de todos aquellos que lo conocíamos.


Desde muy niño conocí este precioso rincón bizkaino, sudé en el serpenteante camino que asciende hasta la ermita, salté y trepé por sus puntiagudas rocas e incluso me di algún bañito en sus calas pedregosas.
Recuerdo perfectamente mi primer día en S. Juan de Gaztelugatxe cuando acompañado de mi aitite, habitual compañero en este tipo de aventuras, paramos en la carretera para admirar desde arriba la colosal formación rocosa. 

Si la sola visión de aquel espectáculo me dejó ya con la boca abierta, mi interés se acrecentó mucho más cuando mi aitite comenzó a contarme numerosas historias y leyendas cargadas de misterios que no hacían otra cosa que aumentar mi fascinación por aquel lugar. 




Durante todo el viaje de vuelta a casa e incluso mucho después, mi imaginación sobrevoló sobre la ermita de S.Juan como ahora lo hacen los dragones de Daenerys Targaryen sobre la isla de Rocadragón y es que, independientemente de leyendas, historias y series de fantasía, nos hallamos sin duda ante un escenario donde piratas, luchas y aquelarres han tenido un protagonismo indiscutible.


Cada vez que acudía a visitar el lugar acompañado de familiares o amigos, no perdía la ocasión de repetirles que se encontraban en un lugar donde piratas, brujas y batallas se repartían protagonismo a partes iguales.


No en vano, este minúsculo rincón ha sido testigo mudo de acontecimientos tan dispares como la derrota de Alfonso XI de Castilla frente a los Señores de Bizkaia, de innumerables ataques piratas entre los que no faltó ni el mismísimo Francis Drake, de la famosa Batalla del Cabo Matxitxako, de numerosos akelarres o de misteriosos enterramientos con más de diez siglos de antigüedad.





Y es que además de todas estas historias, aseguran las leyendas que muchas de las "brujas" atrapadas durante la Inquisición fueron trasladadas hasta alguna de las numerosas cuevas que esconde el peñón, para ser allí encerradas. 

Otra leyenda afirma que S.Juan Bautista desembarcó en la vecina localidad de Bermeo donde dejó cuatro pisadas grabadas en la tierra, pudiéndose encontrar la última de ellas en el último escalón antes de llegar a la ermita. Es en esta huella donde muchos visitantes introducen sus pies para deshacerse de los molestos callos y de otros problemas plantares. 

Tampoco deberías de perder la ocasión de tocar tres veces la campana que encontrarás en el exterior de la ermita ya que ello te permitirá solicitar un deseo al santo y alejar de tí los malos sueños y los espíritus malignos. 

También según la tradición, S.Juan te ayudará a olvidar los dolores de cabeza si dejas en la ermita una txapela o prenda similar e incluso solucionará tu tartamudez si le dejas todo el dinero que te quepa en un puño . 

Hasta las mujeres con problemas de infertilidad acuden a la ermita en busca de solución a sus males.

Y por si fuera poco, para demostrar la importancia que tiene este enclave para la gente de sus alrededores, hasta los barcos que salen a faenar o a navegar por primera vez, hacen múltiples virajes a babor y a estribor en honor a S. Juan, confíando en que el santo les inunde de fortuna.



Aún así y a pesar de todo, creo que ningún lugareño imaginaría ni por lo más remoto que esta fantástica formación rocosa pasaría a ser archiconocida en todo el mundo en pleno siglo XXI, porque tres dragones sobrevolarían una grandiosa fortaleza construída en lo más alto del peñón.

Seguramente, muchos de sus habitantes vivían hasta hace muy poco ajenos a lo que significaban Juego de Tronos y los Dragones de Daenerys Targaryen pero sospecho que de aquí en adelante, para bien o para mal, ninguno podrá abstraerse a sus consecuencias.

Este bello y apartado paraje de la costa vasca ha pasado de ser un lugar visitado pero no demasiado masificado, a erigirse como un lugar de culto entre los más fieles seguidores de las series de televisión y cine.
Ya se empieza a hablar de limitar el número de visitas y tiempo de permanencia en la zona. 


Y si bien antiguamente se podía bajar en coche hasta el puente donde comienza la ascensión , hace ya tiempo que éste debe dejarse en un pequeño parking a orillas de la carretera que une Bakio y Bermeo, bordeando la costa (BI-3101). 
Por eso recomendaría evitar la visita en coche en los meses estivales y sobre todo, los fines de semana.
Desde Bilbao se puede tomar el autobús de la línea A3517 de Bizkaibus que tiene parada en Gaztelugatxe
También existen otras opciones como el autobús de la misma empresa que comunica Bermeo y Bakio o la de pillar un taxi ( desde Bakio, unos 6 kilómetros ).


El cercano restaurante Eneperi, además de suponer un agradable lugar para comer, ofrece también unas excelentes vistas al peñón de Aketxe, importante santuario de aves. 

























La ascensión hasta la ermita no entraña ninguna dificultad aunque es conveniente llevar calzado cómodo para salvar las más de 200 escaleras que llevan a la cima a través de un estrecho pasillo que apenas permite el paso de dos personas al mismo tiempo.
Generalmente la gente se limita a subir y bajar pero si tienes la posibilidad de ver amanecer o atardecer desde arriba, siempre que el tiempo te acompañe, te aseguro que es un espectáculo digno de ver.

Sus rocas son excelentes atalayas desde donde se pueden pescar numerosas y variadas especies de peces de roca y sus fondos albergan una rica flora y fauna, dignos de ser explorados.

Y aunque mucha gente lo ignora, puedo asegurar que Gaztelugatxe es un lugar privilegiado para observar, si vas provisto de buenos prismáticos o telescopio, un variado abanico de cetáceos entre los que se encuentran delfines, calderones e incluso algún cachalote, si la fortuna te acompaña. 




Aketxe y faro de Matxitxako

Faro de Matxitxako

En resumidas cuentas, nos encontramos ante un pequeño promontorio que se alza 80 metros sobre el bravo mar Cantábrico, unido a tierra firme a través de un puente, y que pese a sus reducidas dimensiones, encierra infinidad de historias, secretos y misterios. 
Quizás por todo ello y por los inolvidables momentos que he pasado en ese pequeño islote, no quisiera perder la ocasión de dar a conocer una de mis canciones favoritas del ya mencionado grupo Oskorri: Gaztelugatxe.

Desde el día que la escuché me cautivó por completo y en numerosas ocasiones me senté plácidamente en algunos de esos rincones secretos que tan bien conocía, y con la mirada perdida en el horizonte y los auriculares bien encajados en mis oídos, dejaba volar mi imaginación mientras escuchaba la cancioncilla evocando viejas historias y leyendas mil veces escuchadas y que por cierto, nada tenían que ver con dragones.
O tal vez sí, quién sabe......


Seirehun urte inguru                                       "Sucedió en la  costa
kosta aldean zen gertatu,                                  hará unos seiscientos años,
itsasgizon zahar batek                                      al menos así me lo contó
behintzat hala zidan kontatu,                           un viejo marinero.

enbat itzelak Gaztelugatxen                             Una terrible galerna hundió
untzi eder bat zuen hondatzen,                         en Gaztelugatxe un hermoso barco
euskaldunontzat barruan                                   que transportaba en su interior
altxor haundiak ei zekartzan.                            inmensos tesoros para los vascos.

Igaz udako goiz batez                                       Una mañana del pasado verano
eguzkiaren lehen printzez                                  con los primeros destellos del sol
jo nuen itsas barrena                                          me metí mar adentro
bihotza dardara eginez,                                     temblándome el corazón;
murgildu nintzen ur gardenetan,                       me sumergí en las límpias aguas,
arakatu ongi hare-haitzetan,                              rebusqué bien entre arenas y rocas.
han zegoen tinkaturik                                       Allí estaba, encallado
goroldioak estalirik.                                         cubierto por el musgo.

Indar guztioz bultzatzen                                   Empujando con todas mis fuerzas
altxor kutxa zabaldu nuen,                                abrí el cofre del tesoro,
atzera egin ninduen                                          surgió de él una gran ola
uhin haundia altxatu zen,                                  que me hizo retroceder.

inor ez zapaltzeko gogoa,                                 Era la voluntad de no oprimir a nadie
zapalduak ez izatekoa,                                     y de no ser oprimidos.
hau da gure urguilua                                        Este es nuestro orgullo,
altxor guztien iturria.                                       la fuente de todos los tesoros.

Eta hau hola ez bazan                                      Y si esto no fuese así
sar nazatela kalabazan,                                    que me metan en una calabaza.
ipui txit barregarriak                                       Os he contado un cuentecillo divertido
kontatu nizkizuen plazan.                                en medio de la plaza."