15 febrero 2018

De Anakao a Andasibe.


Ha llegado la hora de abandonar las idílicas playas de Anakao para comenzar la última etapa de nuestro viaje por Madagascar. Para ello debemos volver a Toliara donde tomaremos un vuelo a Tana donde nos espera un conductor para llevarnos hasta Andasibe. O al menos, eso es lo que esperamos.
El temor a la posibilidad de que nuestro vuelo fuera cancelado ( como suele suceder con demasiada frecuencia ), condicionó bastante nuestro plan de viaje. 

Hubiéramos preferido visitar Andasibe al principio de nuestro viaje y haberlo finalizado en las playas de Anakao pero el temor a perder nuestro vuelo de regreso a casa, si nos fallaba el vuelo Toliara-Tana, provocó que lo hiciéramos de esta manera. 
Si hoy el vuelo es cancelado, disponemos de varios días para intentar tomar otro o incluso volver a Tana por carretera en caso de que el tema se ponga feo. De momento ya nos han mandado un correo para comunicarnos que el vuelo se retrasa hasta las 12 del mediodía.

A las 5,45 nos levantamos para bajar a la playa a esperar la lancha que nos acercará hasta Toliara. Allí nos encontramos con la pareja italiana que ayer nos dijo que les habían llamado para decirles que debían estar en la playa a las 5,45 para tomar la lancha a Toliara pero nos comentan que les han vuelto a llamar para decirles que hasta las 8 no llegará.
Estamos un poco desconcertados ya que a nosotros nos dijeron que pasarían a recogernos a las 6,15 cuando compramos los billetes en Toliara y desde entonces no hemos vuelto a tener noticias de ellos. No sabemos si es que nuestra lancha no ha sufrido cambios horarios o es que ni se han tomado la molestia de avisarnos pero lo cierto es que nos encontramos en la playa frente a nuestro hotel, sin tener ni idea de cuando pasarán a recogernos.

Pasaban unos minutos de las 6,30 cuando divisamos a lo lejos una lancha que parecía dirigirse hacia nosotros.
Efectivamente, eran ellos y venían a recogernos.


La primera etapa de la ruta de hoy. 
De Anako a Toliara por mar.




La lancha llegó casi completa debido a un nutrido grupo de turistas bastante mayorcitos, con los que compartimos un viaje que se prolongó durante la hora que se tarda en salvar la distancia que separa Toliara de Anakao

La velocidad de nuestra lancha contrastaba con el calmado navegar de los pescadores a bordo de sus canoas  a vela, empujadas por el viento. 

Unos delfines hicieron una fugaz aparición provocando la admiración de los pasajeros durante unos cortos segundos, poco antes de llegar a Toliara.

Nos sorprendió el hecho de que en esta ocasión atracamos en un muelle, en otra zona del pueblo, donde unos autocares esperaban a nuestro compañeros de lancha. Tras bajarse ellos, nosotros continuamos viaje hasta el mismo punto de donde partimos hace ya cuatro días.



Los carros tirados por cebús volvieron a echarse al agua para acercarse a nuestra lancha y devolvernos a tierra donde ya nos esperaban tres taxis para llevarnos hasta el aeropuerto. Los coches son pequeños y como éramos 7 personas, decidimos tomar 3 taxis por 10.000 ariaris ( menos de 3 euros ) cada uno.
A pesar del caótico tráfico , en 10-15 minutos estábamos en el aeropuerto. Aprovechamos para desayunar algo ya que debíamos esperar más de 3 horas hasta que saldría nuestro avión, siempre que éste no se cancelara.

Afortunadamente nuestro avión despegó a las 12,10.  Tras pasar los exhaustivos controles de seguridad del destartalado aeropuerto donde un policía se limitaba a preguntarte, señalando los objetos prohibidos en una fotografía, si llevabas alguno de ellos en tu equipaje, embarcamos en nuestro flamante avión de hélices.
La parte más problemática de nuestro viaje parecía estar resuelta pero una hora más tarde no estábamos tan seguro de ello. 
Nuestro vuelo tenía una escala en Morondava, al noroeste de Toliara pero cuando aterrizamos, vimos que nos encontrábamos en Toalanaro. ¿ Dónde estábamos?????
Nos costó ubicar Toalanaro en el mapa ya que todos lo buscábamos cerca de Morondava, hasta que alguien gritó : ¡¡¡ Ya sé dónde estamos!!!
En lugar de volar hacia el norte, lo habíamos hecho hacia el sur y nos encontrábamos en el sureste del país, mucho más lejos de Tana que hace un rato. 
Por un momento, las dudas se apoderaron de todos. Ahora sí que estábamos en el culo del mundo, abandonados en una pista de un aeropuerto desierto y sin tener claro nuestro futuro.



Por suerte, una azafata no tardó en aparecer y nos confirmó que en breve despegábamos rumbo a Tana.
A las 13,45 despegábamos para esta vez sí, aterrizar en Tana a las 15,10.


La segunda etapa de la ruta de hoy. 
Vuelo a Tana con escala sorpresa.



                             En azul, la escala prevista ; en naranja, la escala real a Toalanaro.


Nuestro conductor nos estaba esperando a la salida. Le decimos que necesitábamos 20 minutos para cambiar algo de dinero ya que hemos tenido oportunidad de comprobar que el mejor cambio es el que te ofrecen en el aeropuerto, así que cada uno calcula lo que necesita cambiar para pasar los 6 días que nos quedan en la isla. Esta vez cambiamos a 3.500 por euro.
Una vez solucionado el tema del cambio, nos sentamos con Erik para hablar de nuestros planes para los próximos 6 días. 
Le pagamos la mitad del alquiler como habíamos pactado y le decimos que no tenemos alojamientos reservados, ni decididos los sitios a visitar así que ya iremos hablando sobre la marcha.
La furgoneta que utilizaremos en esta ocasión, nos cuesta 35€ al día por lo que le debemos adelantar 100€. 
El resto se lo daremos al finalizar el viaje, algo que recomiendo a todos los que se decidan a alquilar un coche con conductor en Madagascar, para evitar posibles sorpresas o contratiempos.

Nada más salir del aeropuerto, paramos en una gasolinera para echar 100.000 ariaris de gasolina, unos 30€.
El caos en la carretera es total. Debe ser hora punta ya que perdemos dos horas en salir de la ciudad, lo que provoca un importante retraso en nuestra hora de llegada a Andasibe.
Al menos, el atasco nos permite admirar los extensos campos de arroz incrustados en plena ciudad, al mismo tiempo que nos deja entrever la frenética actividad que se respira a esas horas en la capital.







A los desesperantes atascos en la ciudad, le suceden inacabables caravanas de camiones a través de una carretera pésimamente asfaltada. Ya se ha hecho de noche y el viaje resulta bastante pesado.

Preguntamos a Erik si es posible parar a comer algo ya que llevamos casi todo el día sin comer nada y no duda en indicarnos que un poco más adelante hay una zona famosa por sus salchichas, así que no lo dudamos. 
No tardamos en llegar a un alto en la carretera plagado de puestecillos donde venden todo tipo de comida. Compramos un montón de bocadillos de salchicha, unos fritos y unos dulces por unos 8€, en total. 
Volvemos a comprobar que la comida callejera no está nada mal.


Tercera etapa en la jornada de hoy. 
Por carretera a Andasibe.
 



Con el estómago lleno y viendo que íbamos a llegar más tarde de lo previsto, decidimos llamar a alguno de los hoteles que teníamos mirados en Andasibe.
Con la ayuda de Erik y tras comprobar que algunos hoteles estaban completos, acabamos reservando tres habitaciones en el hotel Mikalo.
Cuando llegamos, nos enseñaron tres cabañas que tenían libres y cuyos precios eran :  90.000 las dobles y 120.000 la triple. 
Son ya más de las 10 así que no daremos más vueltas. 
De las tres horas previstas, hemos pasado a tardar más de cinco en llegar hasta el hotel en Andasibe.
Hoy dormiremos aquí y mañana ya veremos......

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