05 septiembre 2018

De Penticton a Revelstoke. Salmon Arm


A las seis ya estamos despiertos, el equipaje preparado y cargado en el coche y listos para empezar la ruta hacia Revelstoke.
Pero hoy desayunaremos tranquilamente en el hotel antes de comenzar la jornada ya que es el único día que tenemos el desayuno incluido. Nos lo tomamos con calma y aprovechamos para reunir energías suficientes para un día que preveemos largo e intenso.

Tras estudiar la ruta de hoy, descubrimos una zona que podría resultar interesante para ver aves. 
Hasta Revelstoke tenemos unos 270 kms por delante pero Salmon Arm, nuestro primer objetivo, se encuentra unos 100 kms antes de llegar a Revelstoke.
Partimos de Penticton bordeando la orilla oeste del Lago Okanagan hasta cruzarlo a través de un puente justo antes de entrar en la localidad de Kelowna

Tardamos un buen rato en atravesar esta ciudad debido al denso tráfico y los numerosos semáforos existentes.
La carretera nos ofrece bonitas vistas al lago y a las fértiles tierras que lo rodean.


       De Penticton a Salmon Arm

Salmon Arm
Nos quedaban algo más de 100 kms para llegar a Salmon Arm, una localidad ubicada aproximadamente a medio camino entre Vancouver y Calgary, muy apreciada por sus playas a orillas del lago Shuswap y muy concurrida turísticamente sobre todo en verano. A pesar de contar con una población de tan sólo unos 20.000 habitantes, cuenta con gran número de hoteles, restaurantes y atracciones turísticas.


Parque Natural Peter Jannink
Al llegar a Salmon Arm, no teníamos muy claro cómo llegar al Parque Natural Peter Jannink, nuestro verdadero objetivo, pero gracias a que llevábamos un mapa impreso del lugar, no tardamos en localizarlo.



Hasta 1999, el Parque Natural Peter Jannink no era otra cosa que un sucio rincón de la ciudad cubierto de malezas y utilizado como vertedero pero un conocido jardinero de la ciudad, Peter Jannink, un gran aficionado a las aves, con la ayuda del Club Naturalista Shuswap al que pertenecía, hicieron de este lugar un maravilloso rincón para la observación de aves. Tras la muerte del jardinero, en 2003, el lugar fue bautizado con su nombre.

Nuestro recorrido en Salmon Arm.




Dejamos el coche aparcado a la entrada del parque y nos dispusimos a recorrerlo sin prisas y disfrutando de cada minuto con intensidad. Estamos en plena primavera y muchas de las aves se encuentran en periodo de apareamiento y cría por lo que el espectáculo gana en intensidad. Además, los niveles de agua están en su máximo nivel debido al deshielo y toda la zona está inundada.
Los somormujos nos deleitan con sus vistosos bailes y danzas sobre el agua y los  escandalosos mirlos alirrojos y de cabeza amarilla, ponen su particular sinfonía de fondo. 



Mirlo alirrojo
Mirlo de cabeza amarilla

Por primera vez veo en directo la danza nupcial de los somormujos, tantas veces vista anteriormente en numerosos documentales. 



Los somormujos tienen un curioso ritual de cortejo: erguidos sobre el agua con sus cuellos estirados, corren juntos sobre la superficie del agua, simulando una bella y sincronizada danza acuática. Suele finalizar con el regalo de peces o algas que en ocasiones depositan sobre la cabeza de su pareja.



También se pueden ver numerosas tortugas pintadas (Chrysemis picta) tomando el sol sobre piedras o troncos en la superficie del agua.
A pesar de lo reducido de este parque, permanecimos un buen rato disfrutando de aquel remanso de paz sólo roto por los chirriantes cantos de los escandalosos mirlos.




Tras esa visita nos desplazamos andando hasta el muelle de madera de Salmon Arm que ostenta el honor de ser el muelle de madera más largo de todo norteamérica. No sé si será cierto o no pero lo que puedo asegurar es que la belleza y la calma del lugar, bien merecen una visita.
En principio nos adentramos por un sendero, a la izquierda del muelle, que se adentraba en el lago pero el elevado nivel de las aguas provocó que nos tuviéramos que dar la vuelta ya que el camino se encontraba inundado.
Dimos la vuelta y nos dirigimos al muelle donde pudimos observar en primera línea, el nido de una pareja de águilas pescadoras que permanecían ajenas a la gente que paseaba por el malecón donde atracaban las embarcaciones. Incluso se atrevieron a posarse a pocos metros de nosotros sobre una estaca de madera lo que nos permitió disfrutar enormemente de su majestuosa presencia y provocando cientos de videos y fotografías puesto que nunca habíamos tenido tan cerca a esta preciosa rapaz acuática. 







Desandando nuestros pasos siempre siguiendo la orilla del lago, llegamos hasta un parking cercano donde comienza una pasarela de madera que te llevará hasta el Raven trail, un tranquilo y bonito sendero que discurre paralelo a las vías del tren y que permite observar gran número de aves durante el paseo.
Desde este parking, donde se encuentra la "Casa de la Naturaleza", hasta el final de la ruta, hay alrededor de 4 kms aunque una vez más el elevado nivel de agua no nos permitió llegar hasta el final, al encontrarnos inundado el último tramo de la ruta.
De cualquier forma volvimos a disfrutar del bonito paseo donde pudimos ver un martín pescador, varios faisanes corriendo por los verdes prados, una pareja de águilas calvas en el nido, ánades rabudos, etc...


Somormujo occidental

Faisán

Anade rabudo


Aguila calva

Golondrina

Garza

Pollada de Anade real

Pero el reloj no se detiene y aún nos faltan 100 kms para llegar a Revelstoke así que decidimos que era hora de volver al coche. Lo hicimos siguiendo nuestra ruta inicial lo que nos permitió cruzar de nuevo el Parque Natural Peter Jannink donde volvimos a disfrutar de todas las aves que pueblan la zona y de una especie de gran rata de agua que vimos sobre unos troncos en el lago.
Ya en el coche emprendimos el camino a nuestro próximo hotel en Revelstoke, pero a lo largo de todo el día sólo habíamos comido un poco de fruta así que decidimos parar en un local a orillas de la carretera, donde por 50$ saciamos el hambre a base de unas ensaladas, unos bocadillos y unos refrescos.



            De Salmon Arm al Parque de los Cedros gigantes

Ya no pararemos hasta Revelstoke donde queríamos haber llegado con tiempo para hacer una visita al Parque con su mismo nombre pero no fue posible ya que eran las 5, justo la hora a la que cierran sus puertas. 

En su lugar, dedicaremos el tiempo a visitar el Parque de los Cedros Gigantes, un pequeño recorrido a través de unas pasarelas de madera que no llega a los mil metros de longitud y a través del cual te sumergirás en los portentosos bosques de cedros, alguno de ellos con más de 500 años de existencia.


























Son ya más de las 7 por lo que volvemos a Revelstoke para tramitar nuestra entrada al hotel y con el tiempo justo para cenar algo en su restaurante antes de que cierren a las 8.
Unas alitas de pollo, hamburguesas, fish and chips, un sandwich de pollo y unas cervezas pusieron fin a una fructífera jornada durante la que disfrutamos a tope.
Tras pagar los 110$ que nos costó la cena, salimos a la calle para dar una vuelta por el pueblo con la intención de caminar un poco y  bajar la cena antes de acostarnos.
Me doy cuenta de que tengo los brazos y la cara quemados por el sol y de que los mosquitos también han dejado buena cuenta de su paso por mi piel. Muy a mi pesar, creo que mañana habrá que impregnarse bien con protector solar y repelente de mosquitos....


           De los Cedros Gigantes al Hotel

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