06 diciembre 2012

Ushuaia. Tierra del Fuego.


Tras nuestra llegada en el día de ayer a Ushuaia y la planificación de los próximos días por los alrededores, nos levantamos a las 8 para desayunar antes de partir hacia la ciudad. El desayuno es sencillo, a base de bollos, pan, mantequilla, mermelada, café, etc pero los dulces resultan exquisitos. De nuevo nuestro hostel nos vuelve a sorprender gratamente. 
Al salir a la calle vemos que el día está nublado, nieva intermitentemente y hace bastante frío por lo que no estamos seguros de que podamos hacer la navegación por el canal de Beagle
El autobús que va a la ciudad se encuentra en la parada que hay frente al hostel así que al menos no tenemos que pasar frío esperándolo y en apenas 10 minutos ya estamos en el puerto. Al acercarnos a la oficina de las Tres Marías nos informan de que no saldrán debido al frío y el mal tiempo por lo que nos acercamos a otras compañías que nos confirman que ellos sí saldrán. 
Finalmente saldremos con la empresa Tango que nos ofrece la excursión en una pequeña embarcación y nos hace un 10% de descuento por pagar en metálico (270$/persona).

Aprovechando que no embarcamos hasta las 10, nos damos una vuelta por los alrededores para fotografiar algunos patos y la exótica gaviota austral que abunda por la zona.
Definitivamente seremos un grupo de 12 personas las que compartiremos embarcación para recorrer el canal de Beagle.


Cuando salimos de la protección que ofrece la bahía, nuestro barco comienza a moverse bastante lo que nos dificulta hacer fotos de calidad al llegar a la isla de los lobos pese a lo cual, disfrutamos bastante con la observación de estas simpáticas criaturas.




Ya no paramos hasta llegar a la isla de Bridge también conocida como isla Karelo en la arcaica lengua yamaná y que está poblada únicamente por algunas huidizas rapaces que sobrevuelan nuestras cabezas mientras nuestro guía nos explica, ya en tierra, la historia y costumbres del pueblo yamaná al que él pertenece.





Cuando embarcamos de nuevo, el viento aún se mantiene pero el cielo se va despejando paulatinamente lo que unido a la mejoría del mar, nos permite seguir con la navegación para llegar hasta el faro de Les Éclaireurs tras sucesivas paradas en la isla de los Pájaros y en otra pequeña colonia de lobitos y de cormoranes.




A los pies de este faro mal llamado del fin del mundo, ya que éste se encuentra bastante alejado de aquí, un precioso cauquén parece posar para nuestras fotografías antes de emprender nuestra vuelta al puerto durante la que el capitán nos deja al mando del timón.



 















Es hora de disfrutar de la navegación de forma más relajada, disfrutar de unas ricas cervezas artesanales y mantener una interesante charla con nuestro guía que estuvo trabajando hasta no hace mucho en uno de los barcos que se acerca hasta la Antártida desde Ushuaia.




Son más de las 2 cuando llegamos al puerto tras haber disfrutado de una agradable excursión pese a que el mal estado del mar nos ha condicionado un poco la aventura. 
Es la hora de comer y nos acercamos hasta un bar cercano para picar algo antes de ir a recoger los coches de alquiler, dos chevrolet classic por 329$/día con un límite diario de 200km.



Durante los próximos tres días dispondremos de vehículo para movernos por la zona a nuestra elección y desde esta misma tarde mientras unos se dedican a visitar la cárcel, otros exploraremos los alrededores de la ciudad hasta que al anochecer nos volvemos a reunir todos para hacer alguna compra y tomar unas cervezas antes de ir a cenar.

Hoy probaremos la famosa merluza negra y la centolla patagónica pero mientras la primera responde gratamente a las expectativas y nos resulta exquisita, la centolla nos deja indiferentes ante su falta de sabor; nada que ver con el sabroso marisco que disponemos en nuestro mar Cantábrico.
Tras la cena volvemos a nuestros coches para dirigirnos a nuestro alojamiento. 
Mañana dedicaremos el día a visitar el parque Tierra del Fuego.

El amanecer nos sorprende con un espléndido día soleado que promete hacernos disfrutar al máximo de la excursión del día pero pronto comprobaremos que en este lugar del mundo, no puedes fiarte de las apariencias, climatológicamente hablando. Apenas entramos al parque tras pagar los 85$ por persona que cuesta la entrada, el cielo se ennegrece de súbito y comienza a nevar tímidamente.
No somos de los que nos dejamos amedrentar fácilmente así que comenzamos a ascender por un sendero que nos lleva a Pampa Alta desde donde hay unas buenas vistas pero que no alcanzaremos a saborear ya que la niebla se hace dueña del lugar y la nieve comienza a caer con fuerza, hecho que logra hacernos desistir de nuestro objetivo y volver a nuestro coche. 

Sólo disponemos de un coche ya que hemos venido 5 a visitar el parque así que decidimos dividir el grupo para hacer la ruta costera que se extiende a lo largo de 8 kms. De esta forma, llevamos a parte del grupo hasta el comienzo de la ruta mientras otros volvemos a la parte final para cruzarnos a mitad de camino donde entregaremos las llaves del coche al otro grupo que se encargará de venir a buscarnos.
Comenzamos la ruta nevando y durante un buen rato, la densa niebla nos impide gozar de las vistas pero una vez más el día se va despejando y el sol acaba brillando con fuerza. El paisaje cambia por completo. 

El camino es bastante llevadero y discurre paralelo al lago adentrándose por momentos al bosque mientras que en otros sale hasta las mismas orillas.
Nos tomamos el recorrido con calma para recrearnos con los paisajes y las aves que vamos encontrando por el camino hasta completar los 8 km de los que consta la ruta.




Reunido de nuevo el grupo, buscamos un lugar para comer los bocadillos que hemos llevado. Cerca del punto donde comienza la ruta Hito XXIV, hay un bar y una zona con mesas donde a pesar del frío que hace, preparamos nuestros bocatas.
Una pequeña ave rapaz muy común en la zona, el chimango, nos invade por completo demostrando una agresividad inusitada tratando de hacerse con algún resto de comida. Hay decenas de ellos rodeándonos y gritando para tratar de asustarnos y hacerse con su botín hasta que hace aparición un enorme carancho que hace valer su tamaño y se hace dueño del lugar.



 















Una vez comidos, parte del grupo decidimos hacer la ruta Hito XXIV que según nos han comentado ofrece la posibilidad de ver zorros rojos y carpinteros magallánicos durante su recorrido con relativa facilidad. 
Esta ruta discurre a lo largo del lago Roca y el tiempo estimado en recorrerla es de una hora y media por trayecto.


Conseguimos ver una pareja de carpinteros pero ni rastro del ansiado zorro rojo aunque una de sus presas favoritas abunda por la zona: el conejo.
Ya sólo nos queda visitar la castorera y lo hemos dejado para el final ya que estos roedores están más activos al atardecer pero el día se vuelve a nublar y comienza a nevar copiosamente a la vez que un viento congelador nos deja sin aliento. 
Abandonamos el lugar precipitadamente sin tener noticias de los castores y rígidos por el helador viento patagónico.
Ya está oscureciendo y salimos del parque para dedicarnos a otros menesteres menos agotadores; es hora de tomar unas cervezas en Ushuaia y cenar algo caliente antes de irnos a dormir por lo que nos acercamos hasta el restaurante Tía Elvira donde saciaremos nuestros necesitados estómagos a base de salmón, merluza, carne, vino y agua por 800$.

El día siguiente lo dedicaremos a visitar el paso Garibaldi, Lago Escondido y Lago Fagnano pero cuando nos levantamos, observamos sorprendidos cómo toda la calle se encuentra cubierta por un blanco manto de nieve. Al salir a la calle, sentimos en nuestras caras el gélido aire patagónico que nos acompañará durante toda la jornada.
Al salir de Ushuaia nos paran en un control policial donde nos piden toda la documentación y nos advierten del mal estado de la carretera debido al hielo y la nieve. 


Nieva con fuerza y el termómetro del coche marca -3ºC cuando llegamos a Vallehermoso donde organizan salidas para ver castores. 
Salimos para preguntar por horarios y precios pero no hay nadie así que seguimos nuestra ruta.
Poco antes de llegar al paso Garibaldi, un coche volcado en la cuneta hace que extrememos las precauciones en la carretera. 
La niebla lo cubre todo por lo que debemos imaginarnos la belleza de un paisaje que brilla por su ausencia. 

Continuamos viaje hacia el Lago Escondido pero ni siquiera paramos ya que el tiempo no mejora y no se ve absolutamente nada hasta que llegamos a la ciudad de Tolhuin.
Aparcamos nuestros coches en la entrada de un camping que se encuentra cerrado y damos una vuelta por las orillas del cercano Lago Fagnano mientras soportamos estoicamente el fuerte y helado viento que azota en esos momentos y que provoca grandes olas en las aguas del lago.


 
















Tras un breve paseo decidimos retornar al coche para tomar el camino de vuelta con la esperanza de que la niebla se haya disipado y tengamos la oportunidad, ahora sí, de disfrutar de las bellas vistas que ofrece esta ruta. Desgraciadamente todo sigue igual, la niebla es dueña del lugar, sigue nevando intensamente y la temperatura desciende hasta los -3ºC por lo que decidimos que lo mejor será buscar un sitio para comer un buen cordero patagónico.

Las Cotorras, un centro invernal donde multitud de perros husky se cobijan en sus casetas, es el lugar elegido para degustar el que según cuentan, es uno de los mejores corderos patagónicos del mundo. 
Nos encontramos a 25 kms de Ushuaia y el restaurante ofrece un buffet de ensaladas y cordero asado hasta quedar saciado. Parece que el mal tiempo nos ha abierto el apetito y damos buena cuenta de las generosas raciones de cordero que nos sirven. La comida para los 6, acompañada de varias botellas de vino, postres y un excelente café especial que nos sirvieron, salió por 675$. Un lugar recomendable.
















Retomamos el camino a Ushuaia, no sin antes volver a parar en Vallehermoso donde esta vez nos informan de que la excursión comienza a las 18h y el precio varía entre 150 o 300$ dependiendo de que te quedes a cenar o no después del avistaje de los castores. Nos lo pensaremos.
Al llegar a Ushuaia el grupo se divide y mientras unos se quedan en la ciudad, otros vamos al hostel para descansar y confirmar los vuelos de mañana.
Finalmente el frío y la nieve que continúa cayendo nos hace desistir de la excursión de los castores pero la mayor sorpresa nos esperaba al descubrir que nuestro vuelo programado para las 15h había sido adelantado a las 9 de la mañana lo que nos iba a ocasionar bastantes contratiempos ya que teníamos pensado visitar varios museos esa mañana. Además ya no podríamos entregar el coche en el aeropuerto ya que a esas horas, no estaban abiertas las oficinas lo que nos iba a ocasionar la pérdida de ese día de alquiler del coche ya que lo debíamos entregar inmediatamente antes de las 19h de hoy. 

Y por si fuera poco, nuestro vuelo directo a B.Aires se ha convertido en un vuelo con escala en Calafate con el retraso que ello conlleva.
Se nos han torcido todos los planes y esta noche será la última que el grupo seguirá junto ya que mañana cada uno tomará rumbos diferentes. Compraremos cena y unas botellas de vino para celebrar en nuestro apartamento el final de nuestras aventuras por la Patagonia argentina, un viaje durante el que hemos disfrutado de extraordinarios momentos solamente enturbiados por la faena que nos ha ocasionado la aerolínea LAN cuyo comportamiento con nosotros ha dejado mucho que desear. 
Tres meses después de presentar una reclamación por escrito en el mismo aeropuerto siguen sin dignarse ni a contestarnos; todo un signo de su buen hacer y su preocupación por sus clientes …
A las 7 de la mañana nos levantamos para abandonar la ciudad más austral del mundo con dirección al aeropuerto donde un avión nos llevará a la capital argentina.


Capítulo anterior: De Calafate a Ushuaia.
Próximo capítulo: Hasta siempre Argentina.

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