01 marzo 2026

Bella Coola III


 Hoy era 21 de Setiembre y aparte de ser el último día de verano, suponía un cambio de horario de entrada y salida a la plataforma. Hoy pasará a estar vigente el horario de 8 a 18, en lugar del que tuvimos los días anteriores ( 7-19 ) así que tenemos una hora más para dormir.
Hoy no teníamos muy claro si comer algún bocadillo en el aparcamiento de la plataforma o comer en el hotel cercano por lo que no preparamos nada; nos limitamos a meter la comida en una bolsa y ya veríamos sobre la marcha, si preparábamos allí algo para comer.

Nos levantamos y automáticamente comenzamos con las labores habituales de todos los días. Mientras unos se aseaban un poco, otros preparaban el café y otros montaban la mesa. 
Sólo nos quedaban dos días por delante en Bella Coola y lo cierto es que a pesar de que habíamos conseguido ver ya varios grizzlis, no habíamos cubierto las altas expectativas de un lugar del que habíamos leído maravillas. Ni habíamos visto escenas de pesca, ni los avistamientos de hembras con crías que acuden al río, tan habituales en estas fechas. 

Como de costumbre, tras llenar la panza salimos al exterior para montar en el coche y dirigirnos a la plataforma. Hoy casi es de día cuando salimos de casa.
Apenas avanzamos unos metros, vemos en la carretera unas cosas negruzcas que parecían excrementos. Un compañero preguntó si eso era lo que parecía...
Paramos inmediatamente para estudiar minuciosamente lo que inmediatamente identificamos como cacas de oso. Dos cosas nos llamaron la atención de inmediato:
  • los excrementos estaban repletos de semillas y restos de frutos, lo que parecía confirmar la teoría de que este año, debido a la alta temperatura del agua de los ríos que provocaba la escasez de salmones en éstos, unido a la abundancia de frutas en el bosque, los osos se encontraban cómodos en el interior del bosque comiendo todo lo que éste les ofrecía.
  • las cacas desprendían un humillo que delataban su frescura y por consiguiente, el responsable no podía estar muy lejos.
Por cuestión de minutos, se nos había escapado un oso justo al lado de casa, en plena carretera.



Montamos en el coche de nuevo y nos pusimos en marcha lamentando nuevamente nuestra mala suerte pero apenas habíamos avanzado unos metros, el conductor gritó: "míralos, están ahí".
Todos nos quedamos con la boca abierta. Apenas a 6-8 metros frente a nosotros, en medio de la carretera, una hembra y sus dos cachorros nos miraban sin prestarnos demasiado interés.
Durante unos memorables minutos, los tuvimos frente a nosotros hasta que desaparecieron entre la vegetación a la derecha de la carretera. Pero no tardaron mucho en volver a aparecer, esta vez con la hembra portando en la boca los restos de un salmón que había encontrado por los alrededores del río. Sus crías aparecieron con ella y no dudaron en cruzar de nuevo la carretera para ahora sí, desaparecer definitivamente por el lado izquierdo de la carretera. 
Imaginamos que se trataban de la hembra y los dos cachorros de los que nos habló Kate, la dueña de la cabaña.








El día no podía haber comenzado mejor y ahora nuestra moral había subido muchos enteros. Habíamos pasado muchas horas en la plataforma y hasta ahora, habíamos disfrutado del mejor avistamiento de grizzlis, justo al lado de casa. Así funciona ésto...
Ya no teníamos prisa por llegar a una plataforma que no había cubierto nuestras expectativas así que optamos por pasar parte de la mañana adentrándonos por alguna pista de tierra, a ver si teníamos más suerte.
Buscamos en el mapa alguna pista de tierra que se moviera cercana a algún riachuelo y después de alguna intentona fallida tras internarnos por alguna que moría a pocos metros del inicio, dimos con una por la que nos adentramos unos cuantos kms.
Durante un buen rato estuvimos perdidos, inmersos en un bosque infinito que tan sólo nos ofreció unos bellos y apacibles paisajes. Unos pajarillos y las imponentes águilas calvas volando sobre nuestras cabezas, fueron los únicos signos de vida que tuvimos ocasión de descubrir.












Esta vez llegábamos a la plataforma a media mañana. Los compañeros habituales nos dijeron que no se había visto nada aún.
La pareja residente en Suiza que conocimos ayer, no tardó en llegar, procedentes del tour en zodiac que habían realizado esta mañana. Nos contaron que habían visto muy de cerca varios osos en la orilla del río y que habían disfrutado bastante de la experiencia.
Por nuestra parte, permanecimos un rato más en la plataforma hasta que decidimos irnos a comer al hotel para que no se nos hiciera tan larga la espera.
Antes de irnos, nuestro amigo de Edmonton que ayer se despidió al abandonar la plataforma unos minutos antes que nosotros, nos preguntó si vimos el oso que estaba en el aparcamiento cuando nos fuimos.
Parece ser que el oso que cruzó el río y pasó junto a nosotros, apareció en el aparcamiento y permaneció allí un buen rato. La suerte nos seguía dando la espalda....




Era la hora de comer cuando nos despedimos de nuestros compañeros para dirigirnos al hotel cercano a comer algo caliente y saborear una cerveza bien fresquita antes de volver a la plataforma.
El avistamiento de la hembra con las dos crías al salir de la cabaña, nos había dejado satisfechos y con la sensación de "tener hechos los deberes" por hoy.
Pero cuando volvimos a la plataforma y vimos la mirada de nuestro amigo malagueño, fuimos conscientes de que nos habíamos perdido algo.
Efectivamente, al poco de irnos pudieron disfrutar del mejor avistamiento de los últimos días. Una hembra y su cría acudieron a pocos metros de la plataforma, ofreciendo un auténtico espectáculo a todos los afortunados asistentes en ese momento. Durante casi una hora, jugaron, chapotearon en el agua y pescaron algún salmón para comérselo allí mismo, frente a la atónita mirada de un asombrado público.
No nos lo podíamos creer. Hemos permanecido decenas de horas en la plataforma y en una hora que hemos faltado durante la comida, ha ocurrido lo que venimos buscando desde nuestra llegada. 
Tenemos claro que son cosas que pueden pasar pero durante este viaje parece que nos ha mirado un tuerto.

En fin, nos quedaban unas horas por delante antes de que cerraran la plataforma así que todavía podían pasar cosas.
Algo más tarde, un nuevo grito nos sacó de nuestro letargo: BEAR!!
Un gran ejemplar de grizzli apareció a unos 100 metros frente a nosotros, en la parte izquierda del río. Mientras fijaba su mirada en el agua tratando de elegir su presa, otros salmones saltaban fuera del agua a pocos metros del oso, en lo que parecía el juego del gato y el ratón.
Pudimos disfrutarlo un buen rato hasta que, desmoralizado por su poca pericia, volvió a desaparecer en el bosque.
Añadimos otro avistamiento a nuestra lista particular de grizzlis.




Aún tuvimos ocasión de tener otro bonito avistamiento pero esta vez, de una águila calva en acción.
Estaba sacando un video a una gaviota que se afanaba en dar buena cuenta de un salmón muerto en el río cuando me di cuenta de que una águila calva adulta, se encontraba posada en la rama de un pino con la mirada fija en un punto del río.
Cuando le estaba sacando unas fotografías, se lanzó al río como una flecha, dando caza a un salmón que no le dio tiempo a reaccionar. Se posó allí mismo sobre una piedra y se dio un auténtico festín, no muy lejos de nosotros.
Eran ya casi las 6 de la tarde, la hora de cierre, por lo que la bella escena supuso un perfecto broche final a la jornada.





No quedaba tiempo para más aquí así que comenzó el traslado habitual al campamento de pescadores. Este campamento es un excelente lugar para avistar osos pero en nuestro caso, ha resultado totalmente infructuoso.
Hoy tampoco tendríamos fortuna pese a permanecer allí durante más de una hora.






Había llegado la hora de poner el punto final definitivo a la jornada. Tan sólo quedaba llegar a nuestra cabaña para relajarnos, asearnos y comentar los mejores momentos del día mientras tomábamos unas cervezas frías y satisfacíamos las exigencias de nuestros estómagos.
Mañana será nuestro último día completo en Bella Coola. A ver qué sorpresas nos depara...

RUTA DE LA JORNADA



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12 febrero 2026

Bella Coola II


T
ras dos intentonas fallidas, hoy haremos jornada intensiva para tratar de ver nuestros primeros osos grizzlies desde la plataforma junto al río.
Ya conocemos a los habituales visitantes de la plataforma y vamos conociéndonos un poco más cada día. Norteamericanos, suizos y canadienses de otros puntos del país, son los más numerosos pero no faltan chinos, indios y otras muchas nacionalidades que no quieren perder la posibilidad de ver osos en estado salvaje. Algunos permanecen en la plataforma tan solo unos minutos pero los más constantes compartimos espacio durante muchas horas. 
Los equipos fotográficos son impresionantes y contrastan con nuestras cámaras compactas de gran zoom pero con mucha menor calidad de imagen. De cualquier forma, nuestra prioridad es el avistamiento de fauna aunque no podemos dejar de sentir envidia cuando nos muestran algunas instantáneas que han conseguido en los últimos días. 

Hoy madrugamos un poco más para llegar a la plataforma apenas haya amanecido.
Aún de noche, nos levantamos para preparar el desayuno y unos sandwichs para comer durante la larga jornada que nos espera.
Mientras unos se dedican a preparar la mesa para desayunar, otros se afanan en echar todos los ingredientes que tenemos a mano, a unos sandwichs XXL.
Con todo preparado, salimos al exterior con la ayuda de unas linternas ya que todavía es noche cerrada. Cargamos todo el equipo óptico, fotográfico y cómo no, las bolsas con la comida y las cervezas, para salir inmediatamente hacia la plataforma.

La noche es fresquita y todos montamos en el coche buscando refugio, ansiosos por iniciar la jornada durante la que esperamos avistar nuestro primer grizzlie. 
Tan sólo haremos una rápida parada para echar un vistazo al río desde un mirador anunciado en la carretera, ya muy cerca de la plataforma.
Cuando bajamos del coche, una águila calva inmadura está posada sobre un tronco a orillas del río. Desde el mirador, hay unas bonitas vistas y no descartamos dedicarle algún rato durante los próximos días ya que cuenta con un campo de visión bastante amplio. Pero hoy toca plataforma así que unos minutos más tarde de nuestra llegada, abandonamos el lugar.





Al llegar a nuestro destino, dejamos el coche en el aparcamiento y tras coger teles y cámaras fotográficas, nos dirigimos a la entrada. Ya nos conocen así que no tenemos que dejar nombres ni procedencia.
La comida y las cervezas se quedan en el coche ya que no se puede llevar a la plataforma ningún tipo de comida ni bebida; tan solo agua.
Saludamos a los allí presentes y nos disponemos a esperar a que algún oso se acerque hasta el lugar para regalarnos nuestro primer avistamiento.
El tiempo discurre lentamente; para nuestro gusto, desesperadamente lento. Tan sólo hacen aparición nuestros amigos habituales: mirlos y martín pescadores. Sin noticias de los osos.





Matamos el tiempo charlando con nuestros compañeros de "esperas", acerca de maravillosos destinos naturales con abundante vida salvaje. Sin duda, si algo nos unía a todos los allí presentes, era nuestra fascinación por la naturaleza.
De pronto, alguien gritó: BEAR!!!
Un precioso pero lejano grizzlie, apareció a lo lejos, a la orilla izquierda del río. Todos nos apresuramos a acercarnos a la zona más cercana de la plataforma desde donde se podía ver al oso, con las cámaras y telescopios.
El avistamiento no duró mucho ya que el oso se limitó a aparecer en la orilla del río para meter el hocico en el agua durante unos minutos y volver a desaparecer entre la vegetación del bosque.





Bueno, no se ha tratado del avistamiento soñado pero por fin nos hemos estrenado; ya hemos visto un grizzlie.
Mientras comentábamos el fugaz avistamiento, llegaron más visitantes procedentes del campamento de pescadores. Resulta que allí habían visto un oso durante un buen rato, a primera hora.
Parece que la suerte nos esquiva.
Nos planteamos partir el grupo y dividirnos entre el campamento y la plataforma. Teníamos dos teléfonos operativos y podíamos avisarnos en el caso de que algún oso apareciera en uno de los dos sitios. No tardamos en desechar la idea cuando nos dijeron que no había cobertura en ninguno de los dos sitios. 
Seguiríamos todos juntos; o los veíamos todos o ninguno!!
Unas zodiac que salían unos pocos metros río abajo, pasaron frente a nosotros ante la atenta mirada de otra cría de águila calva, rompiendo la monotonía del entorno. Una agencia organiza tours de avistamiento de osos en este tramo del río ya que al parecer, es la mejor zona para hacerlo.





Las horas seguían pasando sin que nada alterara la tranquilidad del lugar. Los salmones seguían remontando el río con total tranquilidad, sin que nadie amenazara su objetivo.
Un pequeño pájaro carpintero hizo aparición provocando la atención del personal. Se trataba de un pico pubescente (Dryobates pubescens),​ también conocido como carpintero peludo o carpintero velloso menor, una especie de ave piciforme de la familia Picidae, propia de Norteamérica. Con sus aproximadamente 15 cms, se considera uno de los pájaros carpinteros más pequeños de América del Norte.



La hora de comer se acercaba y como no queríamos perder la posibilidad de perdernos algún avistamiento mientras comíamos, decidimos dividirnos para comer en el coche. Desde la plataforma se veía el coche así que si aparecía algún oso, nos avisaríamos. Sería mucha casualidad que en en 20-30 minutos, mientras comíamos, aparecería algún oso pero con la suerte que estábamos teniendo, no queríamos correr el riesgo.
Así lo hicimos, comimos tranquilamente sentados cómodamente en el coche sin que nada alterara la paz del lugar. Nada se movió durante la hora larga que dedicamos a la comida.

Al menos, el día estaba precioso y se estaba muy bien al solcito pero para los próximos días, los pronósticos no eran tan halagüeños.
Charlando con el suizo, éste nos comentó que el año pasado estuvo también en la plataforma en setiembre y que no tuvo nada que ver con lo que estaba viendo este año. Tuvo la oportunidad de ver numerosos osos tanto aquí como en el cercano campamento de pescadores donde dormía, en su coche.
El cambio climático también se dejaba notar en este remoto rincón y aseguraban que el verano tan cálido y seco que habían soportado, había provocado que las aguas de los ríos estuvieran extremadamente calientes y los salmones no estaban remontando los ríos como en otras ocasiones. Además, los bosques se encontraban repletos de frutos, lo que unido a la escasez de salmones, provocaban a su vez que los osos permanecieran en su interior sin acercarse a unos ríos que no ofrecían la abundancia de salmones habitual en estas fechas. Todo va unido en la Naturaleza y cualquier cambio por mínimo que sea provoca consecuencias, en ocasiones impredecibles.



Las horas pasaban y nuevos visitantes se acercaban a la plataforma hasta que un chico se acercó a nuestro grupo cuando nos oyó hablar en castellano. Se trataba de un malagueño que vivía en Suiza y estaba de vacaciones por Canadá con su pareja de nacionalidad suiza.
Habían estado por las Rocosas y apenas habían visto osos así que no tenían muchas esperanzas ya de verlos por aquí. Les aseguramos que esta zona era excelente para verlos aunque no estábamos teniendo demasiada suerte.
La charla se interrumpió bruscamente cuando alguien volvió a gritar: BEAR!!
Esta vez sí, un gran grizzli cruzó el río frente a nosotros para llegar a nuestra orilla a unos 4 metros de todos nosotros. Se detuvo unos segundos, nos miró y decidió seguir su camino internándose entre la vegetación. Podíamos ver cómo los arbustos se movían a su paso, muy cerca de donde nos encontrábamos.






Llevábamos un montón de horas y apenas habíamos visto un oso en la lejanía y ahora que faltaba menos de una hora para que cerraran la plataforma, habíamos tenido un grizzli a pocos metros de nosotros.
Nuestro amigo malagueño se quedó fascinado con el avistamiento por su cercanía y cuando todos celebrábamos su gran suerte, otro grito alertaba de la aparición de otro oso.
Esta vez no estaba tan cerca pero pudimos verlo durante bastantes minutos hasta que desapareció por la orilla derecha del río.
Parecía que el malagueño había traído la fortuna con él y para corroborarlo, otro oso apareció por el medio del cauce del río. Pausadamente, avanzaba contra la corriente, aprovechando el poco caudal del río en ese punto. Miraba a un lado y otro, seguramente en busca de algún salmón despistado pero parece que en esta ocasión no tuvo éxito.





En casi 11 horas apenas habíamos visto nada y ahora, a las 6 de la tarde, en menos de una hora, habíamos visto tres grizzlis. Nuestro nuevo compañero tenía la suerte pegada al culo.... y todos lo celebramos.
Se aproximaba la hora de cierre, cuando un compañero canadiense que hablaba perfectamente castellano porque pasaba todos los inviernos en Mexico, se despidió de nosotros porque se iba al campamento de pescadores para terminar allí la jornada.
Unos 20 minutos más tarde, emprendimos el mismo camino para reencontrarnos con todos los que compartimos el día en la plataforma.
No hubo fortuna ya que ningún oso se acercó a la zona así que montamos en nuestro coche y nos dirigimos a nuestra cabaña, a unos 40 kms de aquí.



Ducha, descanso y cena pusieron punto final a la jornada. Mañana seguiremos insistiendo con los grizzlis...


Ruta de la jornada


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31 enero 2026

Bella Coola I


Hoy comenzaba nuestra verdadera búsqueda de osos grizzlies. Habíamos llegado hasta este recóndito y minúsculo rincón del mundo con el objetivo de avistar osos desde la conocida " Belarko Wildlife Viewing Platform ", o al menos intentarlo.
La mayoría de visitantes que se acercan hasta aquí durante el mes de Setiembre, procedentes de todos los puntos del mundo, lo hacen con el mismo objetivo que nosotros. 
Como ya he comentado con anterioridad, durante el mes de Setiembre los salmones remontan los ríos de esta zona con el propósito de reproducirse y los osos grizzlies acuden al evento con la intención de darse un festín gastronómico y acumular grasas antes de que llegue el invierno.

14 enero 2026

De Tatla a Bella Coola.


P
or última vez, nos levantamos antes de que amanezca. Hoy saldremos desde nuestro alojamiento  rumbo a Bella Coola pero antes de abandonar Tatla Lake, haremos una excursión hasta Henry´s Crossing, punto donde se cierra la carretera y del cual no podremos pasar.
En esta época, los salmones sockeye (salmón rojo) migran río arriba desde inicio de agosto hasta finales de setiembre, siendo el pico de desove (“spawning”) entre mediados de setiembre y principios o mediados de octubre.
Unos pocos alojamientos enfocados principalmente a fotógrafos y documentalistas profesionales, se encuentran ubicados más allá de la prohibición de paso por lo que sólo podrás disfrutar del lugar si pagas religiosamente sus honorarios.
No era nuestro caso así que la jornada de ayer exploramos otras zonas cercanas en las que suelen verse también osos negros y Grizzlies pero no tuvimos éxito.
Por eso hoy antes de abandonar la zona, queríamos conocer este valle y ver el río Chilko hasta donde estaba permitido.
Una hora de viaje nos llevaría aproximadamente recorrer los casi 50kms de pista que separan nuestra cabaña de Henry´s Crossing.

28 diciembre 2025

Explorando Tatla Lake.


Cuando elegí Tatla Lake para hacer una parada intermedia antes de llegar a Bella Coola, fueron varios los factores por los que decidí apostar por este minúsculo y desconocido lugar.
En efecto, cuando una búsqueda de alojamientos por la zona me llevó hasta allí, el lugar no destacaba por tener nada especial. Buscaba un alojamiento en un radio de 50-70 kms, en esta zona y lo cierto es que no encontré demasiadas opciones que se ajustaran a nuestros gustos y presupuesto. 
El lugar que más me gustaba en relación a calidad/ precio/ ubicación, era éste así que me puse a investigar un poco sobre este territorio. 
Al principio solo encontré generalizaciones sobre esta zona, hasta que algo captó poderosamente mi atención y finalmente me hizo decidirme por Tatla Lake.

14 diciembre 2025

De Whistler a Tatla Lake

 

Nuestro paso por Whistler no nos proporcionó demasiados avistamientos de fauna. Durante nuestra anterior visita a Canadá hace unos años, tuvimos la oportunidad de ver bastantes osos negros, además de ciervos, coyotes y urogallos pero la fauna es así; nuestra experiencia hace unos años, no tuvo nada que ver con lo que hemos visto en esta ocasión. Apenas unos urogallos y dos osos en la lejanía , cerca de los telesquíes.

29 noviembre 2025

Explorando los alrededores de Whistler.


E
l "jet lag" no nos permitió dormir demasiado así que apenas amaneció, nos levantamos, tomamos un café y salimos a recorrer caminos cercanos a Whistler.
Decidimos volver a probar suerte en la carretera de las cataratas Alexander por la que ayer hicimos una incursión a última hora de la tarde.
Hace unos años nos ofreció excelentes avistamientos de osos, coyotes, ciervos y urogallos por lo que queríamos volver a probar fortuna.
Además en esta ocasión teníamos un vehículo 4x4 que nos permitiría adentrarnos más por pistas complicadas.

15 noviembre 2025

Llegada a Vancouver y traslado a Whistler


 Eran las 4,30 cuando el despertador sonó, dando comienzo a una larga jornada. Nuestro vuelo sale de Bilbo a las 6,50, haremos una pequeña escala en Franckfort y desde allí tomaremos el avión que nos llevará hasta Vancouver tras 10 horas de vuelo.
El viaje discurrió sin incidentes; confiamos en que la vuelta se desarrolle de la misma forma y no se repitan los problemas que tuvimos el pasado año ya que volvemos a viajar con la misma compañía: Lufthansa.

30 octubre 2025

Corrubedo. Playa y dunas de Corrubedo.4



D
ejamos tierras asturianas para acercarnos hasta una localidad gallega que hace tiempo quería disfrutar con calma: Corrubedo.
Algo más de 400 kms nos separaban de nuestro destino, distancia que recorrimos haciendo una sóla parada para comer algo en la Casa Maragata en la localidad de Villalba. Unos pimientos, unos mejillones al vapor y un poco de pescado fueron suficientes para continuar nuestra ruta.

15 octubre 2025