Hoy sería nuestra última jornada en la zona. Nuestro alojamiento se encuentra ubicado entre las localidades de Tofino y Ucluelet y durante el día de hoy queríamos tomar rumbo al sur para acercarnos hasta Ucluelet.
Cuando nos levantamos, comprobamos con alegría que ha parado de llover. Hemos tenido agua en abundancia durante los dos días anteriores por lo que agradecemos el cese de las lluvias.
Mientras desayunábamos, buscamos en el mapa algún lugar interesante de camino hacia nuestro destino final, hasta que encontramos una pequeña ruta llamada Ancient Cedars Loop Trail. Ubicada poco antes de llegar a Ucluelet, decidimos hacer una breve parada para explorar un poco la zona.
No se trata de una ruta larga ni exigente pero su cercanía a la carretera y la posibilidad de observar antiquísimos y gigantescos cedros, nos animaron a visitarlo.
Tardamos alrededor de media hora en llegar al lugar. Dejamos el coche aparcado en los márgenes de la carretera y nos dispusimos a pasear por la zona.

🌲 Excursión por el Ancient Cedars Loop Trail
El Ancient Cedars Loop Trail pertenece al Pacific Rim National Park Reserve y una vez que te adentras en su interior, sientes la sensación de estar entrando en un lugar antiguo, casi intacto, donde el tiempo avanza más despacio.
🌿 El inicio: cruzando al bosque
El sendero comienza discretamente desde la carretera, sin grandes señales que anticipen lo que viene. Tras unos pasos, el ruido desaparece y el aire cambia. La humedad se vuelve más densa, el suelo más blando, y el olor a tierra y madera húmeda lo envuelve todo.
Los primeros metros discurren por pasarelas de madera. Son necesarias: aquí el terreno está empapado la mayor parte del año. Pero también cumplen otra función: te obligan a caminar despacio, casi en silencio, como si el bosque exigiera respeto.
🌲 El corazón del sendero
Poco a poco aparecen ellos: los cedros antiguos. No uno ni dos, sino varios gigantes que dominan el paisaje. Algunos superan fácilmente los varios siglos de edad. Sus troncos, anchos y retorcidos, parecen columnas de una catedral natural.
La luz apenas llega al suelo. Se filtra entre las copas altas en tonos verdes suaves, creando una atmósfera casi irreal. El musgo cubre todo: troncos caídos, raíces, incluso ramas vivas. Aquí nada parece muerto; todo forma parte de un ciclo lento y continuo.
En este punto, el sendero deja de ser un simple paseo y se transforma en una experiencia sensorial: el silencio se interrumpe solo por el caer de las gotas de agua, un suelo tapizado de verde amortigua cada paso, y el aire está impregnado del aroma de un bosque profundo, limpio y ancestral.

🐾 Sensación de aislamiento
Aunque el sendero no está lejos de zonas más visitadas del parque, la sensación es de aislamiento total. Es fácil imaginar cómo sería este bosque antes de cualquier intervención humana.
A veces, el entorno es tan denso que cuesta orientarse más allá del camino. Y eso es parte de su encanto: aquí no vienes a “ver cosas”, vienes a estar.
🌧️ El clima: parte de la experiencia
En este bosque, la lluvia no es un inconveniente, es casi un elemento esencial. De hecho, se dice que los días nublados o con ligera lluvia son los mejores: los colores se intensifican y el bosque muestra su versión más auténtica.

🌲 Reflexión final
El Ancient Cedars Loop Trail no es un sendero espectacular en el sentido clásico (no hay vistas abiertas ni grandes panorámicas), pero ofrece agradables momentos de intimidad con la naturaleza.
Salir de allí es casi como volver de otro tiempo. Y eso, en un mundo que va tan deprisa, tiene un valor enorme.
Cuando terminamos de recorrer este pequeño paseo de apenas un km, vimos unos carteles que indicaban una ruta de 3-4 kms que discurría en paralelo a la costa hasta llegar a un aparcamiento cercano a Brown´s Beach.
La ruta parecía prometer buenas vistas al mar mientras avanzaba por el denso bosque así que sólo había un problema: alguien debería llevar el coche hasta allí. Un compañero se ofreció a hacerlo por lo que el resto continuaríamos a pie.
El camino discurría junto a la costa a través de viejos cedros y atractivos miradores que ofrecían excelentes vistas a un mar y una orografía salvaje.
Con mucha calma, disfrutando de cada mirador y avanzando entre enormes árboles, recorrimos la distancia hasta el aparcamiento donde nos esperaba nuestro amigo con el coche.
Una vez reunidos todos, decidimos acercarnos hasta las inmediaciones del puerto de Ucluelet, más concretamente al Japanese Dock (Muelle Japonés).
Habíamos leído que era una buena zona para intentar avistar focas y leones marinos y hacia allí nos dirigimos.
Primero fuimos a un bar cercano, donde tomamos un café y desde su terraza pasamos un buen rato contemplando las tranquilas aguas del mar en busca de cualquier signo de vida.
No tardamos en descubrir focas y leones marinos que desaparecían bajo las aguas tan súbitamente como aparecían.
Varias gaviotas intentaban abrir unos mejillones lanzándolos contra el muelle de madera, tratando de que se abrieran.
Gracias a los prismáticos, pudimos ver, a lo lejos, un gran número de focas descansando sobre unos muelles de madera, protegidos de la presencia humana. Más tarde intentaremos acercarnos un poco al lugar para intentar verlas mejor.
Japanese Dock (Muelle Japonés)
Sin saberlo, nos encontrábamos en un lugar con una importante carga histórica y cultural, situado en el corazón del puerto.
1. Historia y Legado
El muelle es un recordatorio de la próspera comunidad de pescadores japoneses-canadienses que se establecieron en Ucluelet a principios de los años 1900.
Cerca de la entrada del actual puerto se encontraba uno de los seis asentamientos japoneses originales. En los años 30, la comunidad japonesa era mayoría en el puerto y lideraba la pesca de salmón, pero en 1942, con la Segunda Guerra Mundial, estas familias fueron enviadas a campos de internamiento y sus propiedades, incluidos barcos y muelles, fueron confiscadas. Hoy, el muelle no es el mismo de entonces, sino un espacio público que conserva el nombre como homenaje a los fundadores de la industria pesquera local.
2. Dónde está y qué ver
El muelle se encuentra en el Ucluelet Inlet, accesible desde el centro del pueblo.
Se llega fácilmente a pie desde Peninsula Road, siguiendo un paseo marítimo que desciende directamente hasta el muelle.
Muy cerca está el famoso Whisky Dock, otro punto icónico del puerto donde se pueden ver barcos de pesca en plena faena y, a menudo, leones marinos o focas esperando restos de pescado.
Es un lugar ideal para ver el amanecer, capturar fotos de barcos clásicos y disfrutar de la tranquilidad del puerto con las montañas como telón de fondo.
Tip local: Si caminas por el muelle por la mañana, es el mejor momento para ver a las águilas calvas que suelen merodear la zona buscando presas en el agua tranquila del brazo de mar.
Nuestro paso por allí supuso un complemento perfecto a nuestra anterior visita. Mientras que el sendero nos mostró la longevidad de la naturaleza (cedros de 800 años), el muelle nos sirvió para conocer la historia de las personas que han habitado esta costa recientemente.
Ahora queríamos intentar acercarnos al nutrido grupo de focas que habíamos visto anteriormente pero antes haríamos un alto para cargar combustible tanto a nuestro vehículo como a nuestros debilitados cuerpos.
Muy cerca de donde echamos gasolina, vimos un local que ofrecía comida así que no nos lo pensamos.
Hoy comeríamos en Howler´s Family Restaurant and Amusements.
Cuando entramos descubrimos que era una mezcla de pub familiar y sala de juegos con bastante ambiente local.
Un restaurante familiar y acogedor pero en el que no depositamos demasiadas confianzas después de tantas experiencias fallidas.
Nos llamó poderosamente la atención un gran espacio anexo al comedor donde se encontraban varios billares, futbolines y numerosas máquinas recreativas tipo arcade. Todo un espectáculo.
Sorprendentemente, la comida también resultó un éxito y todos quedamos gratamente sorprendidos porque estábamos comiendo los platos más elaborados y agradables de todo el viaje. Sorpresas...
Tras la agradable comida, estudiamos el mapa con la intención de adivinar desde dónde podríamos acercarnos al grupo de focas que habíamos visto desde el muelle japonés.
Vimos que el punto con más posibilidades de verlas sin acercarnos demasiado, era un complejo de apartamentos llamado Water´s Edge Shoreside Suites.
Hacia allí nos dirigimos. Ubicado en un puerto protegido, rodeado de agua y bosque, la zona constituía un pequeño “mirador natural”. Nos sorprendieron los numerosos carteles advirtiendo de la presencia de osos ya que nos encontrábamos prácticamente en plena ciudad.
No tardamos en descubrir que aquel no era el mejor sitio para ver las focas ya que estábamos demasiado lejos pero tras observarlas durante un buen rato con los prismáticos, decidimos abandonar la zona y dar por concluído nuestro intento de acercarnos más.
Tomamos rumbo al faro de Ucluelet, en lo que sería nuestra última visita del día. Allí había otra ruta interesante que formaba parte del famoso Wild Pacific Trail, un sendero fácil y bien acondicionado, con tramos de pasarelas y caminos junto al acantilado que se extendía a lo largo de 2,5 kms.
El faro se alza sobre un promontorio rocoso, rodeado por una costa salvaje con formaciones rocosas, un bosque costero típico del Pacífico con cedros y abetos, y vistas abiertas al océano infinito.
El lugar parecía excelente para disfrutar de atardeceres impresionantes, las olas rompiendo contra las rocas, el avistamiento de ballenas, las águilas calvas sobrevolando y la fotografía de la costa salvaje.
Pero desgraciadamente, cuando llegamos, el clima decidió dar por finalizada la tregua. Un fuerte y molesto viento se levantó de repente y unas tímidas gotas comenzaron a caer sobre nosotros. En unos minutos, una densa cortina de agua nos envolvió sin compasión.
Era el momento de dar por finalizada la jornada. Montamos de nuevo en el coche y tomamos rumbo a casa.
Ya en casa y tras la ducha de rigor, decidimos darnos un homenaje para celebrar la última noche en la isla de Vancouver y casi casi, el fin de viaje.
Ayer mis compañeros estuvieron por Tofino y conocieron a varias personas con las que intercambiaron información de todo tipo. Hablando de lugares donde comer bien, les aconsejaron un restaurante llamado The Schooner Restaurant.
Como siempre, buscamos un poco de información sobre el lugar y descubrimos que es uno de los restaurantes más clásicos y famosos de Tofino, en funcionamiento desde 1949.
Pero lo que más nos gusta es que está especializado en el producto local del Pacífico. Entre sus platos estrella figuran el Halibut, el Seafood chowder, las Mariscadas para compartir, el Cangrejo, los mejillones, las ostras, etc, etc...
Cuando entramos, el local está lleno y tenemos que esperar un rato a que se libre alguna mesa.
Hoy parece que sí conseguiremos darnos un buen homenaje a base de pescado, marisco y buen vino aunque lo pagaremos a precio de oro. Un día es un día....
Finalmente la experiencia resultó satisfactoria a pesar de que su forma de cocinar resulta muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Yo, que soy un amante de los sabores naturales de estos manjares, sin necesidad de salsas ni aderezos de ninguna clase, echo de menos no poder degustar estos productos a la plancha o al horno. Pero en fin, es lo que hay...
Brindamos por el éxito de nuestro paso por Canadá para acto seguido, dar buena cuenta de los ricos manjares que traen a nuestra mesa.
Mañana abandonaremos la isla de Vancouver para volver a la capital.
Ruta de la Jornada:
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