17 marzo 2016

De sidrerías por Gipuzkoa.



Si hay un acontecimiento gastronómico-festivo que nadie debería perderse si se encuentra en Euskadi entre enero y abril, no cabe duda de que éste sería el de vivir la experiencia de visitar una sidrería (sagardotegi).
Seguramente sea complicado dirimir si el aspecto lúdico supera al gastronómico o bien éste último prevalece sobre el anterior pero lo que es prácticamente seguro, es que la experiencia no te dejará indiferente.


Hay varios factores a tener en cuenta antes de visitar una sidrería ya que no se trata de un establecimiento gastronómico al uso sino que es un lugar donde se entremezclan y fomentan las relaciones sociales, las tradiciones y la gastronomía a la vez que nos sumergimos en un ambiente distendido y muchas veces totalmente festivo.
Que nadie espere encontrar un local elegantemente ornamentado ni un servicio que se desviva por complacer al comensal agasajándole con un trato personal y refinado. Si es eso lo que buscas, no vayas a una sidrería... mucho menos si es durante un fin de semana. 



Si bien existen muchos tipos de sidrerías diseminadas por todo Euskadi y a pesar de que algunas de ellas se han convertido ya en elegantes restaurantes que poco tienen que ver con la verdadera esencia de estos establecimientos, las más reconocidas se encuentran en Gipuzkoa y más concretamente en la zona de Usúrbil, Hernani y Astigarraga, ésta última conocida como la capital de la sidra (sagardoa).

Mucho han cambiado las cosas desde que comenzamos, hace ya muchos años, a cumplir con el ritual que significaba reunirnos con nuestros amigos gipuzkoanos para probar la sidra de esa temporada y enzarzarnos irremediablemente en la eterna discusión sobre si sería el Athletic o la Real quien quedara por encima del otro....
Aún recuerdo aquellos enormes y fríos locales donde se comía de pie porque el verdadero objetivo era la de catar la sidra de ese año. Incluso había sidrerías que permitían llevar tu propia comida y donde solamente tenías que pagar por la sidra consumida.



Ahora lo típico es comer el clásico menú de sidrería en mesas con bancos corridos donde te puede tocar compartir espacio con gente desconocida. Enormes barricas de madera adornan los locales y según vaya avanzando la jornada, irás probando la sidra de todas ellas. Unas te resultarán más dulces, otras más ácidas, otras más aromáticas....poco a poco irás apreciando más matices y te irás convirtiendo en un "profesional". Para ello deberás guardar la cola que se forma frente a la barrica que se abra en ese momento y esperar tu turno para echar uno o dos dedos de sidra en tu vaso. Antes de retirarte, sube tu vaso sobre el chorro para anunciar al siguiente que te vas a retirar y no se desperdicie nada del preciado elemento. Con esos pequeños consejos, parecerás ya un curtido bebedor de sidra.


A día de hoy, el menú de sidrería ronda los 30€ e incluye una tortilla de bakalao, bakalao frito con pimientos, txuletón a la brasa, nueces, membrillo y queso de Idiazábal. Para beber......toda la sidra que seas capaz de beberte.

tortilla de bakalao

bakalao frito con pimientos


trozo de txuleta ya deshuesada

Pero por lo que realmente se distinguen estos locales, es por el hecho de compartir mesa con otra gente, charlar con ellos, hacer nuevos amigos en las barricas y sobre todo disfrutar del agradable ambiente que habitualmente se respira en las sidrerías. En muchas ocasiones, músicos espontáneos y canciones vascas tarareadas por gran parte de los asistentes contribuirán a hacer del momento, una experiencia inolvidable. 
Si prefieres vivir la experiencia de una forma más relajada, te aconsejo que acudas entre semana ya que el ambiente es más tranquilo y sosegado. Si lo haces durante un sábado o víspera de festivo y más durante la cena, el factor festivo se acentuará ostensiblemente. Tú elijes...
Eso sí, nunca olvides que estás bebiendo alcohol y que a pesar de que está muy fresquita y entra muy bien, hay que saber controlar sus efectos secundarios.




Y cuando salgas del establecimiento, haz uso del transporte público que te acercará hasta Donosti o a las localidades vecinas. 
Ya sabes... si bebes no conduzcas porque además de poder provocar un accidente, es muy probable que puedas ser sancionado en alguno de los muchos controles de alcoholemia que existen en los alrededores. 

El pueblo de Astigarraga cuenta con varios alojamientos si prefieres no moverte de allí hasta el día siguiente pero deberás reservar con mucha antelación porque durante la temporada de sidra (de enero a abril), los fines de semana suelen estar llenos.

Para completar nuestra experiencia gastronómico-festiva, podemos acercarnos hasta Donosti o alguna de las cercanas y bellas localidades costeras gipuzkoanas donde podremos recuperarnos de los excesos realizados en la sagardotegi, mientras degustamos unos ricos pintxos y disfrutamos de las espectaculares vistas panorámicas que con toda seguridad, os ofrecerán los maravillosos rincones del mundo que se esconden en ésta, mi querida tierra.
No lo dudeís, acercaros a experimentar en directo la vivencia única que supone visitar una sidrería vasca en plena temporada de sidra. 

¡¡¡Ahora es el momento!!!

2 comentarios :

Tawaki dijo...

Fuimos a Astigarraga hace ya muchos años, y aunque era enero, debía ser muy al principio, porque había muy poca gente en el local. Cierto que era entre semana, porque estábamos de vacaciones. En cualquier caso, disfrutamos muchísimo de una experiencia que ya conocía por haber comido el típico menú varias veces en una sidrería que hay en la calle Quevedo, en Madrid. Zeraín, se llama, y como pasa con todo, el éxito fue su tumba y dejó de gustarme.

Lo mejor es acercarse a probar las auténticas, las que tenéis en el País Vasco.

aitor aitor aitor dijo...

De acuerdo contigo,Tawaki. Para vivir la esencia de la experiencia, lo mejor es vivirla in situ.