17 enero 2017

Fauna, especias y elefantes en Thekkady.


Hoy hemos quedado a las 6,45 para hacer el primer safari matutino por el lago. El día ha amanecido muy nublado y amenaza con ponerse a llover en cualquier momento.
Sin desayunar, montamos en la furgoneta y nos dirigimos de nuevo al parking desde donde vamos andando a la zona donde se encuentra el embarcadero.
Durante la jornada de hoy, éste será nuestro recorrido:

Nos vuelve a tocar en la misma zona del barco, lo que nos proporciona una buena posición para ver y fotografíar los animales siempre que salgan por nuestra izquierda.
El barco comienza su lenta navegación sin que se vean demasiadas cosas pero conforme vamos avanzando, los animales van haciendo aparición. 

Comenzamos viendo unos ciervos sambar, una gran manada de jabalíes, tortugas, iguanas y de pronto, uno de los guías avisa de la presencia de un importante grupo de elefantes!!


 
Por lo que se ve, éste es el animal estrella y el más deseado de ver por la gente local ya que todos se muestran encantados con el avistamiento.
Nos acercamos todo lo posible aunque siempre tratando de no molestarles demasiado pero sólo los que llevan prismáticos y cámaras fotográficas con buen zoom pueden disfrutarlos plenamente.



Al igual que ayer, seguimos avanzando por el lago hasta que el capitán decide dar la vuelta y emprender el regreso. Hoy tenemos la oportunidad de ver un gaur (bisonte indio) muy cerca y un grupo de mangostas además de los omnipresentes martín pescadores y cormoranes. 


mangostas
gaur

martín pescador



La ruta llega a su fin y es hora de volver al hotel para desayunar, relajarnos un poco y conectarnos al wifi, algo que sólo es posible en la zona de recepción.
A las 10,30, tras el breve momento de relax, subimos de nuevo a la furgoneta para visitar una plantación de especias y más tarde un centro de elefantes.


La plantación que visitamos se encuentra bastante cercana al hotel y una vez que llegamos, nos recibe un chico que será nuestro guía personal.
Afortunadamente su inglés es claro y muestra una gran pasión en sus explicaciones. Es evidente que disfruta con su trabajo. 

Se extiende en las explicaciones y nos desvela gran número de curiosidades acerca de un mundo vegetal que sin duda alguna, domina.
Durante un buen rato permanecemos en la plantación que también muestra una gran riqueza ornitológica ya que la abundancia de frutas atrae a gran número de aves que no perdemos la ocasión de fotografiar. Aves, flores, frutas y especias acaparan el interés del grupo.






























Tras la agradable visita, nos pasan a su tienda donde tienes la posibilidad de comprar los productos que hemos visto a lo largo del recorrido.
Damos una propina al guía por su buen trabajo y volvemos a nuestra furgoneta para hacer la última visita del día: los elefantes.

Estos centros de adiestramiento de elefantes están claramente enfocados al turismo y reciben opiniones de toda índole; mientras unos piensan que es una bonita experiencia montar a lomos de este formidable animal y consideran que están bien cuidados, otros no dudan en calificarlos como lugares de tortura animal donde éstos llevan una triste vida. Personalmente no me atrevería a posicionarme claramente en ninguno de los dos grupos e imagino que ambos tienen su parte de razón.
En el grupo hubo gente que se abstuvo de montar para hacer un pequeño recorrido por la zona mientras otros incluso los lavaron y compartieron ducha con ellos.




Es la hora de comer y decidimos hacerlo en nuestro hotel. Tenemos la tarde libre y cada uno la emplea como le apetece, mientras unos se toman unas horas de descanso en el hotel, otros deciden irse de compras por el pueblo.
Sobre las 6 de la tarde nos juntamos todos de nuevo para explorar las zonas del pueblo que aún no conocemos y descubrir que tampoco encierran demasiadas sorpresas. Tiendas, restaurantes y hoteles se reparten los espacios a lo largo de todo el pueblo.
Descubrimos un local que ofrece cerveza y no dudamos en dedicarle una visita casi obligada. La posibilidad de tomarse una cerveza fría se ha convertido en un lujo que difícilmente podemos rechazar.


Había llegado la hora de buscar un sitio para cenar algo y en esta ocasión nos metimos en un hotel llamado Sandra dispuestos a llenar nuestros ya casi vacíos estómagos. Era difícil decantarse por un plato ya que casi todos picaban rabiosamente así que cuando vi en la carta unos huevos fritos con patatas no me lo podía creer. Hay momentos en los que este tipo de descubrimientos representan todo un triunfo. Mis tripas, al igual que las de otros componentes del grupo, no acababan de regularizarse y seguir comiendo platos locales no nos ayudaba demasiado.
Sin embargo los que no padecieron problemas gastrointestinales, seguían dándole al picante y las especias sin compasión...
Unas ensaladas, pan, agua y algunos postres completaron una cena cuya cuenta ascendió a 1800 rupias ( unos 25€ ) para los siete.

Ya sólo nos queda cubrir la distancia que nos separa de nuestro hotel al final del pueblo a través de una calle oscura para pasar nuestra última noche en Thekkady.

Mañana a las 9 abandonaremos el hotel para dirigirnos a Kumarakom.

1 comentario :

Tawaki dijo...

Muchas cosas. Para empezar un bonito recorrido aunque los animales estuvieran más lejos de lo deseado. Al menos visteis una buena variedad de ellos. Lo de los elefantes, como dices es complicado. Quiero pensar que por mucho que "trabajen" siempre vivirán mejor con el dinero de los turistas. Lo de dejarlos a su aire en libertad es una utopía en este tipo de países.

A mí me encanta el picante, pero procuro no tomarlo cuando estoy de viaje porque me afecta más e la cuenta al estómago. Me habría decantado por los huevos con patatas sin dudarlo.