16 diciembre 2008

Nuestro encuentro con el leopardo. Moremi


El Leopardo (Panthera Pardus) es un carnívoro perteneciente a la familia de los félidos; mide de 1 a 1,5 m de longitud, más 75 a 100 cm de cola. Su altura oscila entre los 45 y 62 cm, y puede alcanzar los 90 kg de peso. Tiene la cabeza redonda y el hocico poco prominente. Sus colmillos son poderosos y hay quien asegura que lo son incluso másque los del león. 
Los machos casi no se diferencian de las hembras en el color de su pelaje, ni los jóvenes de los adultos aunque hay ejemplares más oscuros, otros casi blancos y muchos que son casi del todo negros: los negros son llamados panteras negras
A pesar de estas diferencias respecto a su color, todos se parecen en sus hábitos, y sólo presentan alguna diferencia en la fuerza y en la robustez del cuerpo. Unos prefieren dar caza a animales salvajes pequeños y a los domésticos también menores, otros persiguen la fauna salvaje mayor y los animales domésticos de cualquier clase, y a veces atacan incluso al hombre, cuya presencia, sin embargo, procuran siempre evitar.
El área de dispersión del leopardo es muy vasta: comprende casi toda Africa, al sur del Sahara, y gran parte de Asia.
De una agilidad asombrosa y más robusto que otras fieras, es un verdadero maestro en el arte de atacar por sorpresa a la fauna salvaje más veloz y más cauta. 
Es además, un magnífico trepador y se mueve con la misma habilidad tanto entre los árboles como en medio de la maleza.Al iniciarse la primavera comienza para el leopardo el período del celo; la gestación dura noventa días, transcurridos los cuales nacen de tres a cinco pequeños, que abren los ojos al décimo día de vida. 
Hacia el año aprenden a cazar y se independizan.”

Con las primeras luces del día, salimos de nuestras tiendas. Habíamos pasado la noche bajo unas acacias en el parque de Moremi.
La noche había sido larga y excitante. Al principio, los numerosos ruidos que acechaban en el exterior, nos impidieron conciliar el sueño aunque no tardamos mucho en caer rendidos por el cansancio hasta que en plena noche, el ruido de un gran animal que merodeaba la tienda me despertó. 

Me encontraba atenazado por el miedo a lo que había ahí fuera pero la curiosidad era más fuerte y esforzándome en no hacer el más mínimo ruido, me incorporé lentamente y abrí suavemente la cremallera de la tienda.
Un inmenso elefante arrancaba hojas de un arbusto cercano y si bien era cierto que podría haber arrasado la tienda sin mayor esfuerzo, confieso que fue un alivio descubrir que nuestro visitante no comía carne.




Después de este capítulo decidí no volver a salir de mi saco pasara lo que pasara y oyera lo que oyera; con un poco de suerte en unas pocas horas amanecería.
Efectivamente, poco después los primeros rayos indicaron que era la hora de levantarse para tratar de buscar felinos.



Salimos en nuestro vehículo a recorrer kilómetros y numerosos animales se cruzaron en nuestro camino, elefantes, jirafas, facóqueros, hipos, etc ante nuestra inconsciente indiferencia y es que habíamos visto ya tantos ejemplares de estas especies, que nos parecía algo cotidiano. Además, hoy íbamos en busca del más esquivo de los cinco grandes: el leopardo.
Tuvimos ocasión también de ver varios grupos de leones pero nuestro objetivo no hacía acto de presencia, ni rastro.


   



 



Una majestuosa águila marcial (Polemaetus Bellicosus), la más grande de Africa, nos observaba atentamente a nuestro paso desde su atalaya.
Durante más de dos horas, nuestro guía, conocedor de los hábitos de este felino, se afanaba en buscar rastros tanto en tierra como en los árboles cercanos cuando de pronto, tras un termitero me pareció ver la cabeza de lo que podía ser un felino a la vez que se me escapaba una irresistible exclamación a medio camino entre el nerviosismo y el asombro: ¡¡mirad ahí!!
En un principio pensé que se trataba de un guepardo pero cuando Wats paró el camión, un precioso leopardo pasó por delante a no más de dos metros de nosotros.
Arrastrándose, en claro gesto de caza, avanzó unos metros con su mirada clavada en un punto que rápidamente distinguimos también nosotros ; un impala se encontraba a unos 50 metros de él y parece que tenía hambre.



 Desgraciadamente para nosotros, el impala le descubrió a tiempo y puso tierra de por medio antes de que nuestro amigo lanzara su ataque definitivo.
 

 


 











Fueron unos momentos mágicos en los que sacamos multitud de fotografías con la gran fortuna además, de estar completamente sólos hasta que nos cansamos y nuestro guía nos pidió permiso para alertar a otros viajeros de la presencia de este animal tan difícil de avistar. 


 
No teníamos radio así que en un momento que apareció a lo lejos un jeep, le bastó hacer un gesto con las manos para que inmediatamente vinieran hacia nosotros. Al ver el leopardo, su radio comenzó a avisar a otros compañeros.
Era la hora de marcharse de allí. Por el camino nos cruzamos con varios coches que iban en busca de lo que nosotros habíamos dejado.
 

Este fue el único leopardo que vimos en todo el viaje pero desde luego, mereció la pena.
Eran más de las ocho, hora de volver al campamento para desayunar algo antes de volver a salir en busca de animales. 

¡¡¡Qué gozada!!!



1- Un viaje por el Africa austral.
2- Llegada a Johannesburgo
3- Parque nacional Kruger.
4- Aventuras en Kruger.
5- Cañón del río Blyde.
6- Cataratas Victoria. Zimbawe.
7- Kasane,la puerta del Chobe. Botswana.
8- Atardecer en el Chobe.
9- De Kasane (Chobe) a Maun (Okawango) en transporte público.
10-De safari por Moremi. Okawango.
11-Nuestro encuentro con el leopardo. Moremi.
12-Del Okawango a Namibia en bus.
13-Llegada a la costa namibia.
14-Cape Cross,colonia de leones marinos.
15-Dunas de Sossusvlei.
16-Cañón del río Fish.
17-Johannesburgo,final de viaje.

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