05 octubre 2010

INFORMACION SOBRE PEKIN. 北京 (I)

 

Beijing (北京), la capital del norte como bien indica su propio nombre, 北 běi «norte» y 京 jīng «capital», se erige como la segunda ciudad más poblada del país después de Shangai y es considerada como el corazón cultural, político y social de China, además de ser la actual capital.
Con un clima continental algo más cálido gracias a su baja altitud, cuenta con unos inviernos fríos y secos llegando hasta los -5ºC aunque las nevadas son escasas. El verano es cálido y húmedo, llegando a los 30ºC y cuando más precipitaciones soporta al coincidir con la época de monzones. La temperatura media anual es de 8,1ºC.
En los últimos años está padeciendo efectos como la congestión del tráfico, la contaminación, la destrucción del patrimonio histórico y la llegada masiva de inmigrantes de las zonas rurales del país.
Se dice que la población en el 2010 alcanzaba la cifra de 22 millones de habitantes.
  • A pesar de la rápida urbanización que está sufriendo y de que sus calles están salpicadas de elegantes edificios modernistas, se siguen manteniendo aún algunos hútòng donde la vida se sigue desarrollando al más puro y genuino estilo chino. En algunos de ellos y debido a su estrechez, la bicicleta se convierte en el medio de transporte principal.
  • Para moverse por la ciudad, los transportes públicos resultan muy útiles y baratos con mención especial para su metro de fácil y útil manejo. Los taxis también son baratos y otra opción nada desdeñable. 



  • Tampoco falta una variada oferta de restaurantes y puestos callejeros que colmarán los deseos de cualquier visitante. Desde los puestos a pie de calle donde asan a la brasa todo tipo de carnes y vegetales, pasando por los típicos restaurantes chinos con extensas cartas, hasta los más típicos establecimientos occidentales donde acudirán los más tradicionales.
  • Es recomendable no abandonar la ciudad sin probar uno de sus platos más conocidos internacionalmente, el pato a la pekinesa o pato laqueado, un plato que se remonta al siglo XIII en el que se utilizan unos patos críados de forma específica y cuya carne se somete a un complejo proceso de elaboración para posteriormente ser servida acompañada de unas tortitas y una salsa a base de cereales y puerro. Un cocinero provisto de mascarilla procederá a trocearlo en tu presencia a modo de ceremonia ritual. Puedo dar fe de la exquisitez de este delicioso plato.
  • La oferta de alojamientos también es abundante y aunque el precio será algo más elevado que en otras zonas del país,podremos con toda seguridad, encontrar lo que buscamos. Desde 10-12€/persona, podremos conseguir una habitación doble decente con baño y aire acondicionado. Dormir en un hostel en una habitación compartida, resultará sin duda mucho más barato.
  • Numerosos parques, templos, monumentos, mercados, espectáculos, calles y edificios son merecedores de una visita en esta ciudad aunque yo me limitaré a describir los visitados personalmente así como la forma de llegar hasta ellos a través del transporte público. En concreto éstos serán Tiannanmenn y la Ciudad Prohibida, la muralla china (sector Mutianyu), Palacio de Verano, Parque de Beihai, calle Wangfujing, mercado de la seda y hutongs.
  

Nuestra estancia en Beijing, se prolongó por 4 días y supuso nuestra primera toma de contacto con el país. 
Nos alojamos en el Far East Hotel, situado en un hutong cercano a la plaza Tiananmen. Para llegar hasta allí el taxi nos cobró 100 yuanes desde el aeropuerto.. 
No resulta sencillo llegar hasta el hotel ya que los taxistas no dominan las calles de los hutongs. Un consejo útil para llegar sin problemas a los hoteles en taxi, es llevar anotado el número de teléfono del hotel; los taxistas suelen llevar móvil y no dudan en llamar para preguntar cómo llegar.
El hotel es aceptable y también facilitan la reserva de billetes de tren, avión y otro tipo de excursiones. 
Pagamos 280 yuanes por una doble y 320 por una triple muy amplia. Tiene wifi y un ordenador en la habitación triple.

El día de nuestra llegada nos encontramos bastante cansados por lo que dedicamos el día a callejear un poco por el hutong donde se encuentra el hotel y hacer un pequeño recorrido en el metro para ir familiarizándonos un poco con su funcionamiento. 
En lo sucesivo, se convertiría en nuestro medio de transporte favorito para movernos por la ciudad.
Si en algún momento te pones a callejear , pierdes el sentido de la orientación y te encuentras demasiado cansado, yo aconsejaría tomar un taxi. Hay que tener en cuenta que los taxímetros avanzan según la velocidad que lleve el taxi ya que cobran por kilómetro y no por tiempo, así que avanzará muy rápido si va a buena velocidad y no se moverá si está parado.

 












Como apunto más arriba, los restaurantes locales abundan por todos los rincones y tampoco faltarán las omnipresentes hamburguesas y pizzas para los más delicados.  
Los puestos callejeros de pinchos a la brasa, nos resultaron deliciosos y muy baratos; por poco más de un euro te podías comer media docena de pinchos y una cerveza. 
Los restaurantes, nos salían por 4-5 € con cervezas incluídas; en ocasiones acertábamos con los platos elegidos y en otras……..no tanto.
Es importante hacerles saber que no quieres mucho picante; en ocasiones, los platos vienen en la carta acompañados de unos dibujos que representan unas guindillas y que vienen a significar el grado de picante; una guindilla, dos guindillas o tres guindillas.

El último día preguntamos en el hotel por el mejor restaurante para comer pato laqueado y nos mandaron directamente al Quanjude Roast Duck (www.quanjude.com.cn). 
El restaurante estaba repleto y tardaron un rato en atendernos hasta que hubo alguien que hablara inglés, libre. 
Al de un rato, dos cocineros se acercaron con los patos hasta nuestra mesa y comenzaron a filetearlos pacientemente hasta dejar sólo el esqueleto de las aves. Estaba muy bueno. Fue con mucho, la comida más cara de todo el viaje y pagamos por los patos, unas sopas y cervezas casi 15€por cabeza.
Para desayunar, descubrimos una especie de panadería-pastelería (yo creo que era una franquicia) que vendía unos pastelitos tanto dulces como salados exquisitos y muy baratos. Se encontraba junto al Hotel Ritz frente a la estación de metro de Hepingmen.

El Mercado de la Seda resultó una dura prueba a superar. Barato sí pero enormemente fatigoso.

Llegamos a Beijing con nuestras mochilas casi vacías porque sabíamos que se presentarían buenas oportunidades para renovar camisetas, pantalones, polares, calzado, etc, etc así que no nos quedó otro remedio que pasar por la dura prueba que supone el regateo en estos puntos de venta. 
Personalmente debía comprar forzosamente ropa durante estos primeros días para utilizar durante el viaje ya que apenas había llevado nada; si a esto sumamos que quería jubilar mi vieja y entrañable mochila y comprar alguna ropa de montaña, es fácil imaginar el volumen de equipaje con el que me junté repentinamente y sin apenas darme cuenta; demasiado peso para cargar durante los días posteriores a lo largo del país pero la solución resultó sencilla…compramos mochilas nuevas que llenamos con la ropa que no íbamos a utilizar y las dejamos en el hotel hasta la vuelta; nos cobraron 3 yuanes por mochila y día y nos quitamos un buen peso de encima, nunca mejor dicho.



En cuanto al tema de la seguridad, tanto,en la capital como en el resto del país, no tuvimos el más mínimo incidente ni ninguna sensación de inseguridad en ningún momento; ni siquiera en los oscuros hutong sentimos ningún tipo de inquietud paseando de noche por sus callejuelas.
Por último, recordad que cuando tengaís pensado abandonar la ciudad para dirigiros al aeropuerto o a la estación de trenes y más si es ya de noche y llueve, puede ser bastante problemático conseguir un taxi ya que o pasan ocupados o no paran. Procura reservarlo con antelación para evitar problemas sobre todo si te encuentras en algún hutong ya que no suelen conocerlos. A pesar de que el metro también llega a estos sitios, es bastante molesto viajar con el equipaje.
Una vez superado con éxito el primer día en China, a pesar de perdernos varias veces en el hutong, caímos derrotados en la cama tras “patear” varios kilómetros a más de 30º C y mientras padecíamos el inevitable “jet lag”. 
Mañana visitaremos la Gran Muralla China en Mutianyu……

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