15 marzo 2022

Cuevas y castillos de Eslovenia y rumbo a Croacia.



Apenas eran las 8 de la mañana cuando todos estábamos ya en pie, dispuestos a pasar nuestra última jornada en Eslovenia.


 
 
Marta nos había preparado un abundante desayuno a base de frutas, embutidos, tortillas, zumos, cafés, infusiones, creps, etc, etc...
Una ducha rápida, desayunar y cargar el equipaje en la furgoneta se habían convertido ya en tareas habituales que realizábamos de forma automatizada. Nos despedimos de nuestra anfitriona, Marta, quien nos hizo sentir como en casa pero antes de abandonar su hogar nos pidió una foto todos juntos para recordar nuestro paso por su casa. Habíamos conectado muy bien y habíamos disfrutado de su compañía.
Salimos hacia el norte, rumbo al primer objetivo de la jornada, de la que nos separaban unos 30kms: las cuevas de Postoina.
 
 
 

Cuevas de Postoina
Con sus 40.000.000 de visitas, se dice que son las cuevas kársticas más visitadas de Europa y la que cuenta con mayor biodiversidad del mundo. En la antigüedad, existía la creencia de que era el hogar de un gran dragón cuyas crías, conocidas como "peces humanos", pueblan el interior de la cueva.
En realidad, estas extrañas criaturas reciben el nombre científico de Proteus anguinus, un extraño animal que habita en algunas cuevas de  Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina.
Estas cuevas cuentan con gran número de curiosidades y particularidades entre las que destacaré las siguientes:
  • cuenta con una vía de tren desde hace unos 140 años.
  • una gran formación conocida con el nombre de Nebotičnik (en español rascacielos), alcanza los 16 metros de altura.
  • en navidades se organiza un gran belén viviente en el que participan más de 500 personas.
  • la sala de conciertos también conocida como salón de baile, acoge desde 1865, lujosos bailes de época.
  • aunque en un principio, allá por 1818, sólo se podían recorrer 300 metros, en la actualidad se pueden visitar más de 5kms.
  • antiguamente sólo era visitable a pie, más tarde con la ayuda de burros, posteriormente con vagonetas y locomotoras a vapor para finalmente utilizar las actuales locomotoras eléctricas.
A la entrada los visitantes se dividen en grupos, dependiendo del idioma en el que prefieren hacer la visita para posteriormente pasar hasta un andén donde comienza un recorrido que dura alrededor de hora y media.
Para saber el precio exacto de la visita así como los horarios en cada época del año, lo mejor es entrar en su web .
 

Entramos en la cueva y tomamos asiento en el trenecito para adentrarnos en las entrañas de la tierra a través de los túneles, galerías y salones que surcan la cueva. El paseo en tren, de algo menos de 4kms, ya te deja con la boca abierta pero si no quieres abrirte también la cabeza, es conveniente que no se te ocurra levantarte durante el recorrido. A día de hoy aún se puede apreciar el efecto que las antiguas locomotoras producían en unas paredes ennegrecidas por el humo que despedían.
A continuación, una vez abandonado el tren, comenzamos una visita a pie visitando espectaculares pasadizos y salones, inundados de formaciones calizas de innumerables formas, colores y tamaños.
Poco a poco fuimos recorriendo y conociendo los rincones y formaciones más famosas de la cueva como Nebotičnik (una gran formación de 16 metros de altura) el Gran Salón de Congresos, la Gran Montaña (anteriormente conocida como Calvario), el puente ruso, las Cuevas bonitas, el salón de los espaguettis (formado por largos tubos de roca solidificada), la Sala Roja (por los tonos rojizos de sus paredes), la Sala de Conciertos (también conocida como el Salón de Baile) y el símbolo más conocido de la cueva, una gran columna de 5 metros de alto, formada por relucientes estalagmitas blancas que le dan nombre, la Brillante.
La visita finaliza en la inevitable tienda de recuerdos antes de volver al andén desde donde el tren te lleva hasta la salida de nuevo.
 









 


Finalizada la visita, nos dirigimos ahora hacia el Castillo de Predjama, a menos de un cuarto de hora de donde nos encontramos. No tenemos intención de entrar al castillo pero no queremos perdernos las vistas a esta impresionante fortificación, prácticamente colgada de la montaña.

Castillo de Predjama
Se dice que se trata del castillo más grande del mundo construído en el interior de una roca. Suspendido en una pared de 123 metros, parece desafíar la gravedad, convirtiéndolo en una fortaleza inexpugnable.
Dotado de secretos pasadizos y enigmáticas galerías, adquirió fama gracias a la leyenda de Erazem Lueger, quien lo usó como guarida frente a los afines a los Haubsburgo, y al rey Federico III.
Se dice que su animadversión con los Haubsburgo se remonta a una pelea en la que Erazem mató a un alguacil. Desde entonces asaltaba a comerciantes y campamentos, para posteriormente refugiarse en el castillo.
Se dice que sufrió durante más de un año el asedio por parte del señor de Trieste, Gaspar Ravbar, quien no consiguió desalojarle de su refugio.
Según cuenta la leyenda, nadie se explicaba cómo pudo conseguir víveres durante tanto tiempo pero él se mofaba de los asediadores lanzando cerezas desde el castillo. Según la misma leyenda, el castillo contaba con un intrincado sistema de galerías que le permitían acceder al valle y abastecerse sin problemas.
En la actualidad y durante el verano, el castillo se convierte en el escenario perfecto para representar la vida que allí tenía lugar durante su época dorada. En la celebración del Torneo de los Caballeros de Erasmo, arqueros, espadachines, jinetes y caballeros se esfuerzan en recordar épocas pasadas.
Además de poder visitar las estancias del castillo, durante los meses de Mayo a Setiembre también se puede visitar la cueva habitada por numerosos murciélagos. Fuera de esos meses, se encuentran hibernando y el acceso a la cueva queda prohibido para evitar molestarlos.
 

 


Esta visita no nos llevó demasiado tiempo ya que no entramos al castillo, limitándonos a admirar las vistas y fotografíar esta espectacular fortaleza.
Había llegado la hora de abandonar el mágico lugar y dirigirnos a la que iba a significar nuestra última visita en Eslovenia: las Cuevas de Škocjan.
Poco más de 30kms nos separaban de un destino al que nos costó unos 30 minutos llegar.
Estuvimos dudando entre visitar las dos cuevas o reducirlo solamente a una pero la verdad es que son dos cuevas completamente diferentes y a mi juicio merece la pena visitar las dos.

CUEVAS DE SKOCJAN
Se dice de esta cueva que contiene el cañón subterráneo más profundo del mundo y sea o no cierta esta afirmación, lo cierto es que los casi 150 metros de altura con los que cuenta, consiguen hacer pasar un mal rato a todos aquellos que padecen de vértigo. Efectivamente, asomarte desde el camino tallado en la pared de la cueva para ver el paso del río Reka a través de la oscuridad, impone un gran respeto.
Aunque cuenta con más de 6 kms de caminos acondicionados, los visitantes sólo recorrerán unos 3 kms durante los que deberán salvar unos 500 escalones.
La profundidad máxima de la cueva es de 212 metros y la temperatura ronda los 12ºC por lo que es conveniente llevar ropa de abrigo.
Galerías que te conducirán a salones salpicados de estalagmitas y estalactitas y desde donde podrás admirar, al fondo del precipicio, numerosas cascadas subterráneas, servirán para hacer de tu visita una jornada inolvidable.
Durante hora y media verás lugares espectaculares como el Organo, Velika Dolina, Murmuring Cave y el Puente Cerkvenik, a 47 metros del río Reka.
Si te fijas bien, podrás descubrir las antiguas sendas picadas en la piedra, allá por el año 1884 por parte del club montañero alpino Germano-Austriaco, que ponen los pelos de punta. A día de hoy, derruído en muchos puntos, nadie se aventuraría a recorrerlo.
Si visitas esta cueva podrás decir que has visitado el único lugar declarado Patrimonio de la Humanidad en Eslovenia.
La única precaución que deberás tener en cuenta a la hora de visitarla, será evitar hacerlo en días de fuertes lluvias o deshielo abundante ya que a causa de la estrechez del cañón y el taponamiento del río, el nivel de agua puede llegar a subir hasta 100 metros en muy poco tiempo.
Pero no te preocupes demasiado, el guía que te acompañará durante el recorrido está perfectamente informado de estos fenómenos.
 


Una vez sacamos los billetes para entrar a la cueva y mientras esperábamos a que nos vinieran a buscar para empezar la visita, tomé un sendero que partía de la zona de recepción. Apenas disponía de 15 minutos pero el paseo me permitió llegar hasta un bonito mirador desde donde se veía el pueblo de Skocjan sobre la profunda garganta del río Reka.
 

 
A mi regreso, comenzaron a llamarnos para iniciar una caminata hasta el punto donde realmente comienza el recorrido. Allí nos dan una charla antes de comenzar la visita.
La cueva tiene poco que ver con la que hemos visitado esta mañana, recorriendo un camino pegado a la pared de una estrecha brecha, al fondo de la cual se deslizan con un sonido inquietante, las aguas del río Reka.
Impresiona ver el camino que se adentra en la penumbra pegado a dicha pared. Puentes a gran altura salvan el precipicio mientras el sonido del agua se acentúa allí donde se forman pequeñas cascadas que salvan los desniveles del terreno.
No podrás sacar fotografías hasta que salgas al exterior. Pero aún te queda un bonito tramo a recorrer hasta que una impresionante pasarela colgante te adentra en el último y espectacular tramo que pondrá fin a la excursión.
 




Un ascensor te permite evitar una importante subida si ya estás cansado de andar.
Nuestra última visita en Eslovenia había finalizado y ahora tocaba poner rumbo al sur para llegar a Croacia por carretera, a bordo de nuestra furgoneta.
Eran casi las 6 de la tarde y nos separaban algo menos de 60 kms de nuestro primer alojamiento en Croacia. Supuestamente tardaríamos menos de una hora pero como había que cruzar una frontera preferíamos no demorar demasiado nuestra llegada.
No había tiempo para más en Eslovenia......
 
 
Llegada a Croacia
En la frontera croata, al contrario que en la eslovena cuando pasamos desde Italia, sí nos pararon. Nos pidieron los pasaportes y por primera vez, la Green Pass o lo que es lo mismo, el Certificado Covid. Cuando le dijimos al policía que no los llevábamos encima y debíamos buscarlos en el equipaje, éste miró hacia la cola de coches que esperaba para pasar el control, y con un gesto de hastío nos indicó que siguiéramos adelante.
Ya estábamos en Croacia y nuestro destino apenas se encontraba a 10 kms de aquí.
Esta vez el GPS nos llevó sin problemas hasta las puertas del Agroturizam San Mauro.
Este alojamiento nos lo había recomendado una conocida croata y lo habíamos reservado hace ya unas semanas en previsión de que pudieran agotarse las reservas.  
Se trata de una especie de agroturismo que además de estar ubicado en un lugar privilegiado, cuenta con una oferta gastronómica que incluye excelentes vinos, frutas, vegetales, mermeladas, quesos, trufas y otros muchos productos cultivados y elaborados por ellos mismos.
Recogimos las llaves de dos habitaciones para 4 personas, nos instalamos y bajamos al bar para celebrar con unas cervezas locales nuestra llegada a Croacia.
Las habitaciones tenían una pequeña cocina con una mesa, una litera de dos camas, baño y una amplia habitación doble. Las vistas desde la terraza, al mar Adriático, nos adelantaban lo que nos esperaba durante los próximos días...


Ya en el bar, las cervezas se sucedieron hasta que nos preguntaron si íbamos a cenar algo. Cuando les preguntamos qué tenían para cenar nos ofrecieron un menú de varios platos, especialidad de la casa, que nos aseguraron no nos defraudaría. Queríamos empezar nuestro periplo por Croacia con buen pie así que no dudamos en aceptar.
Ensaladas de su huerta, embutidos, verduras a la plancha, una tostada con trufa, un excelente solomillo y de postre tarta y helado. Todo excelente pero haciendo mención especial a una carne que estaba deliciosa. Por supuesto, todo regado con vinos de su bodega y unos licores que nos sacaron tras la cena, también elaborados por ellos mismos.
No podíamos haber empezado mejor nuestra última etapa del viaje pero debo reconocer que una vez en la habitación, subir a la cama superior de la litera no resultó sencillo. Los efectos de las cervezas, el vino y los licores, se dejaron sentir de manera ostensible.
Ya veremos cómo me levanto mañana....  









 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ruta de la jornada
 

 

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