En estos duros tiempos en los que no se puede salir de casa si no es para ir al trabajo, pasear al perro o hacer las compras más esenciales a causa del maldito coronavirus, no queda más remedio que recordar viejos viajes a la espera de que soplen vientos más favorables.
Ante la reciente notificación, no por esperada menos dolorosa, de que mi próximo viaje a tierras brasileñas ha sido definitivamente cancelado, he optado por refugiarme en fotografías y videos de tiempos pasados para dejarme transportar a lugares, hoy más que nunca añorados.
