Sobre las 7 bajamos a desayunar.
Tres integrantes del grupo han quedado a las 9 con Anees, el propietario de una escuela de buceo que hay junto a la bikini beach. Harán con él una inmersión a la mañana y otra a la tarde.
El resto del grupo decidimos emprender una atrevida empresa: dar la vuelta a la isla en kayak.
Ni cortos ni perezosos, les comentamos nuestras intenciones a los chicos de recepción y amablemente nos acercan las canoas hasta la cercana orilla.
