14 enero 2026

De Tatla a Bella Coola.


P
or última vez, nos levantamos antes de que amanezca. Hoy saldremos desde nuestro alojamiento  rumbo a Bella Coola pero antes de abandonar Tatla Lake, haremos una excursión hasta Henry´s Crossing, punto donde se cierra la carretera y del cual no podremos pasar.
En esta época, los salmones sockeye (salmón rojo) migran río arriba desde inicio de agosto hasta finales de setiembre, siendo el pico de desove (“spawning”) entre mediados de setiembre y principios o mediados de octubre.
Unos pocos alojamientos enfocados principalmente a fotógrafos y documentalistas profesionales, se encuentran ubicados más allá de la prohibición de paso por lo que sólo podrás disfrutar del lugar si pagas religiosamente sus honorarios.
No era nuestro caso así que la jornada de ayer exploramos otras zonas cercanas en las que suelen verse también osos negros y Grizzlies pero no tuvimos éxito.
Por eso hoy antes de abandonar la zona, queríamos conocer este valle y ver el río Chilko hasta donde estaba permitido.
Una hora de viaje nos llevaría aproximadamente recorrer los casi 50kms de pista que separan nuestra cabaña de Henry´s Crossing.



Aún de noche y con niebla, comenzamos a recorrer la pista lentamente, atentos a cualquier atisbo de vida salvaje. Una compañera vio asomar unas pequeñas orejas tras un arbusto en los lindes del bosque  pero desaparecieron inmediatamente, antes de que nadie pudiera identificar a su dueño.
El viaje prosiguió sin más incidentes hasta que una pequeña ardilla se interpuso a nuestro paso en plena pista. Los primeros rayos del sol se colaban entre los árboles y pensamos que permanecía inmóvil, intentando entrar en calor tras la fría noche sufrida.




Un cartel nos recordaba que estábamos en territorio tsilhqot´in, integrantes de las Primeras Naciones.




Una vez más, caían los kilómetros sin que ningún animal se dejara ver y así seguimos hasta que llegamos a nuestro objetivo, o más bien hasta donde nos dejaban llegar. Tan sólo algunos pajarillos en algún descampado, nos tuvieron entretenidos durante un rato.
Un arrendajo canadiense (Perisoreus canadensis) daba buena cuenta de lo que parecía ser un conejo atropellado. Todo un festín...[




Mirlo americano (Turdus migratorius)

azulejo de las montañas (Sialia currucoides)

La niebla aparecía y desaparecía por momentos por lo que la visibilidad dejaba mucho que desear.
Cuando llegamos al cartel que impedía avanzar más por esa carretera, aparcamos junto a un bonito puente de madera, al que la niebla añadía un aire misterioso y salvaje.
Cuando bajamos del coche y nos dispusimos a cruzar el puente, pudimos ver como decenas de salmones rojos luchaban por avanzar río arriba para cumplir con su sagrada tarea de perpetuar la especie.
El espectáculo era cautivador y todos nos quedamos hipnotizados observando el gran esfuerzo de los salmones tratando de avanzar metro a metro aguas arriba. 
Mientras tanto, el aspecto fantasmagórico del paisaje inundado por la niebla, nos envolvía sin piedad.








De pronto, un coche de rangers surgió de la nada. Se bajaron del coche y se dirigieron a nosotros para preguntarnos qué hacíamos por allí y si pretendíamos acampar por la zona. Les comentamos que no, que estábamos visitando la zona y que ya sabíamos que no podíamos seguir.  Parece que nos tenían controlados, seguramente a través de cámaras en la carretera. De cualquier forma, no nos prestaron demasiada atención y se fueron por donde vinieron.
Permanecimos un rato más por allí disfrutando de los salmones y del sereno paisaje hasta que finalmente emprendimos el camino de regreso.
Nos encontrábamos en Henry’s Crossing, un punto sobre el río Chilko, donde hay un puente y un cruce para acceder a la carretera secundaria llamada “Henry’s Crossing Road” que conecta con la Tatlayoko Road / Tatla Lake Road. 
Es un lugar muy utilizado como punto de partida para embarcaciones (kayak, rafting) para quienes quieren hacer descensos por el río Chilko.
Los carteles avisaban del corte de la carretera del 1 de setiembre al 31 de octubre por la llegada del salmón y de los osos Grizzlies que venían tras ellos.
Para las comunidades indígenas (por ejemplo, los Tsilhqot’in / Xeni Gwet’in), el salmón es parte central de su cultura: usan redes tradicionales (“dip nets”) para su pesca, secado y almacenamiento. 





Volvimos de nuevo a la cabaña donde desayunamos en condiciones antes de cargar el equipaje en el coche y despedirnos del dueño de la cabaña, quien lamentó nuestra mala suerte con el avistamiento de fauna y nos aseguró que durante todo el verano, una hembra grizzli estuvo paseando por el campamento con su cría. En fin, qué se le va a hacer... así funciona esto.



Nos quedaban 225kms hasta nuestro siguiente alojamiento, el Fiddlehead’s Green, cerca de Bella Coola.
Nos encontrábamos en la zona más castigada por los incendios aunque confiábamos en que las últimas lluvias hubieran acabado con cualquier atisbo de fuego. Aún así, no las teníamos todas con nosotros. Estas infinitas masas forestales son imposibles de controlar por lo que no es extraño que habitualmente en verano, la carretera quede cortada durante días. 
Tenedlo en cuenta, si queréis transitar por esta carretera en verano.



No tardamos en dejar atrás Anahim Lake y llegar al Heckman Pass, también conocido como The Hill.

The Hill.

Se trata de un puerto de montaña situado en la Highway 20 (Chilcotin-Bella Coola Highway), en la divisoria entre la meseta de Chilcotin y el valle de Bella Coola
Cuenta con una altitud de unos 1.524 metros. 
El tramo desde el paso hasta Bella Coola es bastante espectacular pero también peligroso: hay pendientes muy empinadas (hasta 18%), curvas en horquilla y tramos con barrancos. 
Desde la cima de Heckman Pass se puede tener una vista espectacular hacia el valle de Bella Coola
La carretera entre Anahim Lake y Bella Coola se construyó en gran parte en los años 50 por los propios residentes, siendo históricamente muy importante para conectar la meseta Chilcotin con la costa. 


Lo cierto es que a pesar de la fama de peligrosa que tiene este tramo de la carretera, tampoco nos pareció tan terrorífica. Es verdad que tiene tramos con profundos barrancos y pendientes pronunciadas pero si vas despacito, no es para tanto. Al menos, esa fue mi percepción.
Las huellas que han dejado los incendios son evidentes y en algunas zonas todavía hay patrullas apagando algún rescoldo a orillas de la carretera pero afortunadamente logramos llegar a nuestro destino sin ningún problema.






Nuestra primera intención era llegar hasta nuestro alojamiento pero como llegamos a la plataforma para ver osos, a la hora de comer, cambiamos los planes y comimos en el Bella Coola Heli Sports Tweedsmuir Park Lodge, muy cercano a la plataforma.
Hacía un día espléndido y comimos en la terraza, celebrando que finalmente habíamos logrado llegar hasta allí. Una semana antes, no hubiéramos apostado ni un euro...
Tras una relajada y agradable comida, fuimos hasta la plataforma dispuestos a estrenarnos con los osos.





¿Qué es la Belarko Wildlife Viewing Platform?
Se trata de una plataforma de observación de fauna (principalmente osos) situada en Tweedsmuir South Provincial Park, junto al río Atnarko. Está gestionada por BC Parks, en colaboración con la Nuxalk Nation.
Los visitantes son guiados por personal (rangers de BC Parks y miembros de la Nuxalk Nation) que informan sobre protocolo, ecología y la importancia cultural del sitio.
Especialmente en otoño, cuando los osos están alimentándose en el río, se pueden observar osos negros y grizzlis con seguridad y sin perturbarlos ya que hay una valla eléctrica (madera de cedro) que delimita el área de observación. 
Los salmones suben el río a desovar y es entonces cuando los osos intentan atraparlos.
No se puede entrar con ningún alimento y sólo agua para beber.

 

La plataforma está abierta del 1 al 30 de septiembre. 
Horarios:
  • Del 1 al 20 de septiembre: de 07:00 a 19:00. 
  • Del 21 al 30 de septiembre: de 08:00 a 18:00. 
No hay tarifa fija para entrar, pero hay una caja de donaciones para apoyar el programa de observación y conservación. 

Consejos para visitantes
Ve temprano (amanecer) o al atardecer, que son los mejores momentos para observar osos aunque éstos pueden aparecer en cualquier momento.
Respeta las normas: no se debe llevar comida, moverse fuera de la plataforma ni romper las reglas. 
Lleva binoculares y cámara, pero no intentes acercarte más de lo permitido.


Durante nuestro primer intento no tuvimos demasiada suerte y los osos no aparecieron. Estuvimos varias horas encerrados en la plataforma sin salir de allí aunque se puede salir tantas veces como desees; basta con avisar al encargado.
Algún martín pescador, mirlos acuáticos y el paso incesante de salmones río arriba, fueron los encargados de hacer que nuestra estancia fuera un poco más entretenida.




A las 19h, la plataforma se cierra pero generalmente, todos los allí presentes se trasladan a un cercano campamento de pescadores desde donde también son habituales los avistamientos. 
De cualquier forma, debes saber que aquí no hay protección de ningún tipo y deberás asumir los riesgos bajo tu responsabilidad.
Estuvimos allí hasta que la luz del día nos abandonó y desgraciadamente con la misma fortuna que en la plataforma.





Era hora de llegar a nuestra cabaña, casi a 40kms de allí. Teníamos unas instrucciones que nos había mandado la dueña de la cabaña pero a pesar de todo, nos pasamos de largo. Afortunadamente, no tardamos en encontrarla.
A nuestra llegada no había nadie pero encontramos la puerta abierta y una invitación a pasar y acomodarnos. 
Kate, la dueña, no tardó en llegar y presentarse. Nos comentó que por los alrededores se estaba viendo una hembra con dos crías y que si teníamos suerte quizás podríamos verlas.




Nuestros planes se habían alterado un poco ya que pretendíamos cenar algo por ahí y además queríamos echar gasolina para olvidarnos del tema durante los próximos días pero no había nada abierto por los alrededores. 
Tendríamos que acercarnos hasta Bella Coola, a unos 20kms, para encontrar la única gasolinera abierta, la First Nations Gas Station.
Cuando llegamos a Bella Coola, fuimos conscientes de que nos encontrábamos en un recóndito y minúsculo rincón del mundo. Todo estaba cerrado y encontrar la gasolinera resultó misión casi imposible. Finalmente, una bombilla encendida nos dio la pista definitiva para encontrar un surtidor mecánico donde conseguimos a duras penas llenar nuestro depósito. 
Una pequeña tienda regentada por un nativo, vendía todo tipo de dulces, helados, bebidas azucaradas y comida basura. No pudimos comprar nada; habría que improvisar y preparar algo con lo que teníamos.
No es extraño que la obesidad sea un problema importante y evidente entre los nativos del lugar.
Había llegado la hora de regresar a nuestra cabaña, preparar la cena y acomodarnos en las habitaciones. Mañana habrá que hacer compras a lo largo del día... 


Ruta de la jornada




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