14 julio 2026

George C. Reifel Migratory Bird Sanctuary. Vancouver.


H
oy será nuestro último día en Canadá. El viaje había llegado a su fin ya que esta noche despegaríamos rumbo a Munich donde haríamos una escala antes de partir definitivamente a casa.
Pero aún nos quedaba toda una jornada por delante y por supuesto, no íbamos a desperdiciarla.
Estamos en Richmond, al sur de Vancouver, muy cerca del aeropuerto pero también de un lugar que algunos integrantes del grupo ya conocíamos y que pensábamos visitar durante esta mañana: George C. Reifel Migratory Bird Sanctuary.

Nos levantamos pronto pero sin la necesidad de hacerlo con la salida del sol, como hemos hecho tantas veces a lo largo de nuestro viaje ya que nuestro destino no abre hasta las 9.
Bajamos a desayunar relajadamente y decidimos cargar ya todo nuestro equipaje en el coche para aprovechar al máximo la jornada y salir hacia el aeropuerto directamente desde donde estemos.




Con los estómagos complacidos y los equipajes cargados en el coche, nos despedimos del alojamiento y salimos rumbo a George C. Reifel Migratory Bird Sanctuary.
Estábamos a menos de 25kms, unos 30 minutos de coche. Ya habíamos reservado con antelación para acceder al Santuario y aparcar en el aparcamiento anexo así que no teníamos prisa.
Por eso, si estás interesado en realizar esta visita, es aconsejable seguir algunos consejos.
Antes de ir se debe saber que:
  • Es obligatorio reservar con antelación para acceder al santuario. Las reservas suelen abrirse tres días antes de la fecha de visita. WEB
  • Está situado en Westham Island, Delta, a menos de una hora en coche desde Vancouver.

Horarios

  • Abierto normalmente de 9:00 a 16:00.
  • Última entrada: alrededor de las 14:30 sin reserva y 15:00 con reserva.
  • Habitualmente está cerrado los lunes, salvo algunos festivos.

Qué llevar

  • Prismáticos (muy recomendables).
  • Teleobjetivo si te gusta la fotografía de aves.
  • Calzado impermeable o resistente al barro, especialmente en otoño e invierno.
  • Ropa para lluvia; el clima del delta del Fraser cambia rápidamente.

Qué puedes ver

El santuario protege humedales, marismas y lagunas del estuario del Fraser. Se han registrado cerca de 300 especies de aves.

En septiembre, mes de nuestra visita, destacan:

  • Grullas canadienses (Sandhill Cranes).
  • Playeros y otras aves limícolas migratorias.
  • Garzas.
  • Águilas calvas.
  • Patos y gansos en migración.
  • Rapaces cazando sobre los humedales.

Recorrido recomendado

La mayoría de visitantes dedica entre 1,5 y 3 horas:

  1. Sendero principal desde la entrada.
  2. Observatorios ("bird blinds") para fotografía.
  3. Torre de observación con vistas sobre las marismas y el estuario.
  4. Diques y lagunas interiores, donde suelen verse las grullas.

Normas importantes

  • No se permiten mascotas.
  • Hay que permanecer en los senderos señalizados.
  • No se debe molestar ni alimentar a la fauna salvo donde esté específicamente autorizado por el santuario.

Para un aficionado a la fotografía de naturaleza, septiembre es una época excelente: hay gran actividad migratoria y la luz de primera hora de la mañana suele ser magnífica para fotografiar aves en los humedales del Fraser.




George C. Reifel Migratory Bird Sanctuary

El George C. Reifel Migratory Bird Sanctuary es uno de los santuarios de aves más importantes de Canadá y de toda la ruta migratoria del Pacífico. Está situado en Westham Island, en el enorme estuario del río Fraser, muy cerca de Vancouver. El área combina marismas, lagunas, diques, campos inundables y humedales que sirven de refugio para cientos de miles de aves migratorias cada año.




Historia

La historia del santuario comienza en la década de 1920, cuando el empresario y conservacionista George C. Reifel adquirió estas tierras como finca privada y refugio de caza. Con el tiempo, la importancia ecológica del lugar se hizo evidente debido a la enorme cantidad de aves que utilizaban el delta del Fraser durante sus migraciones.

En los años 60, la familia Reifel cedió terrenos y colaboró con la British Columbia Waterfowl Society para crear un área protegida dedicada a la conservación de aves acuáticas. En 1967 el gobierno canadiense declaró oficialmente el santuario migratorio. Más tarde, en 1972, parte de las tierras fueron vendidas y donadas al gobierno federal bajo la condición de que el espacio siguiera dedicado a la protección de las aves y mantuviera el nombre de George C. Reifel.

Actualmente el santuario está gestionado conjuntamente por el Servicio Canadiense de Vida Silvestre y la British Columbia Waterfowl Society.
El santuario ocupa unas 648 hectáreas y forma parte del complejo ecológico del delta del Fraser, reconocido internacionalmente por su importancia para las aves migratorias.

Su paisaje incluye:

  • marismas mareales,
  • lagunas de agua dulce,
  • diques transitables,
  • praderas inundables,
  • canales y bosques ribereños.

Todo ello crea uno de los mejores hábitats para observación de aves de Norteamérica. Entre 280–300 especies han sido registradas en la zona.




Aves destacadas

Las Grullas canadienses (Antigone canadensis) son probablemente las aves más emblemáticas del santuario. Muchas permanecen residentes todo el año y son relativamente fáciles de observar cerca de los senderos.
Durante otoño y primavera llegan enormes concentraciones de gansos nivales (Chen caerulescens), ánades rabudos (Anas acuta), correlimos de Alaska (Calidris mauri), agujetas escolopácea (Limnodromus scolopaceus) y águilas calvas (Haliaeetus leucocephalus).
Algunas temporadas llegan más de un millón de limícolas al estuario del Fraser.




Experiencia para visitantes

El santuario está diseñado para observación tranquila de fauna:

  • senderos llanos,
  • observatorios,
  • hides fotográficos,
  • torres panorámicas,
  • áreas de descanso.
Es especialmente famoso entre fotógrafos de naturaleza porque muchas aves permiten observación cercana sin alterar su comportamiento. Muchos visitantes destacan la cercanía de algunas aves como los pequeños carboneros, que incluso comen de la mano.
Lo pudimos comprobar cuando sacamos unos bocadillos a media mañana. Los carboneros no llegaron a comer de nuestra mano pero se acercaban con total descaro a pocos centímetros de donde estábamos sentados. En la entrada venden comida para dar de comer a las aves en determinadas zonas.

Estuvimos durante toda la mañana recorriendo los senderos y fotografíando los paisajes y las aves que habitan la zona.
Numerosas especies de patos, agujetas, archibebes, garzas, fochas, grullas, gavilanes y otros pequeñas aves se dejaron ver durante nuestro paseo pero también tuvimos ocasión de ver tortugas, una culebra y un grupo de tres nutrias.
Pudimos también comprobar que los gansos nivales, una especie que nunca habíamos visto antes, comenzaban a llegar en grandes grupos tiñendo de blanco el cielo.
A continuación, muestro algunas fotos de las aves que pudimos fotografíar.


ánade azulón (Anas platyrhynchos)

agujetas

ánade friso (Mareca strepera)

ánsares nivales o gansos de las nieves (Anser caerulescens)

archibebe patiamarillos mayor (Tringa melanoleuca)

barnacla canadiense (Branta canadensis)

carbonero cabecinegro (Poecile atricapillus)

cerceta americana o cerceta de alas verdes (Anas carolinensis)

escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

focha americana (Fulica americana)

garza azul grande (Ardea herodias)

aguilucho norteamericano (Circus hudsonius)

grullas canadienses (Antigone canadensis)

pato joyuyo (Aix sponsa)

reinita coronada (Setophaga coronata)

tordo de hombros rojos o turpial sargento (Agelaius phoeniceus)

zampullín picogrueso (Podilymbus podiceps)

agateador americano (Certhia americana)

culebra de jarretera común (Thamnophis sirtalis)

tortuga pintada (Chrysemys picta)

Nutria



Tras nuestro paso por el santuario había llegado el momento de hacer nuestra última comida en Canadá. Conocíamos, de otro viaje anterior, una zona cercana donde abundaban los restaurantes a orillas del mar. 
Podía ser un buen lugar para finalizar nuestro viaje así que nos dirigimos hacia allí.

Steveston Village

Steveston Village es un encantador e histórico barrio costero situado en el extremo suroeste de la ciudad de Richmond (en el área metropolitana de Vancouver).
Ubicado justo en la desembocadura del río Fraser, este antiguo pueblo pesquero combina a la perfección la nostalgia de su pasado marítimo con una vibrante escena turística y gastronómica.
Fue conocida como "La capital mundial del salmón".
A finales del siglo XIX y principios del XX, Steveston fue el centro neurálgico de la industria del salmón en el Pacífico canadiense. Llegó a albergar más de quince fábricas de conservas a lo largo del río, atrayendo a una comunidad extremadamente diversa de trabajadores de origen japonés, chino, indígena y europeo. 

El puerto actual, conocido como Fisherman's Wharf, sigue siendo un puerto pesquero activo (cuenta con una de las flotas comerciales más grandes de la costa oeste) a pesar de su transformación turística. En el famoso muelle Fisherman's Wharf, los pescadores amarran sus barcos y venden directamente al público sus capturas del día: según la temporada, puedes comprar salmón fresco, bacalao, gambas de spot o erizos de mar.




El centro del pueblo está lleno de calles transitables con cafeterías independientes, boutiques, heladerías y, sobre todo, restaurantes donde comer pescado. Es especialmente famoso por sus locales de Fish and Chips (pescado frito con patatas), considerados por muchos como algunos de los mejores de toda la provincia.

Steveston es también uno de los principales puntos de partida en el área de Vancouver para las excursiones en barco destinadas al avistamiento de orcas y ballenas jorobadas, que frecuentan las aguas del estrecho de Georgia entre los meses de abril y octubre. De hecho, en nuestra anterior visita, contratamos una salida en barco con ese objetivo.

El Shady Island Bar & Grill, un restaurante clásico situado precisamente en el paseo marítimo de Steveston Village, fue el elegido para darnos el último homenaja en Canadá.
Nos llamó poderosamente la atención, una pequeña embarcación colgada sobre su barra principal, cuya historia conoceríamos más tarde.
Se trataba de la "Vicky", una embarcación de pesca artesanal utilizada para la captura de salmón, construida en el año 1942. 
En la década de 1950, un pescador local llamado Ken Hagen la compró y la bautizó con ese nombre en honor a su esposa. Tras décadas navegando y pescando por la costa de la Columbia Británica, el restaurante le dio su "hogar de jubilación" definitivo suspendiéndola justo encima de la barra principal del bar.


la "Vicky"


Una agradable comida a base de productos del mar donde no faltaron las famosas ostras de la zona, puso el punto final a nuestro paso por Canadá.






Tras un último paseo por Steveston Village, nos sorprendieron unos extraños vehículos aparcados en sus calles que nunca antes habíamos visto. Personalmente me parecían horribles así que les saqué varias fotos para buscar información sobre ellos. 
Así me enteré de que se trataba del Tesla Cybertruck, la pickup 100% eléctrica de la compañía de Elon Musk.
Se dice de él que
"es uno de los vehículos más comentados y polarizantes del mundo del motor debido a su diseño radical. 
Su silueta rectilínea y futurista parece sacada de un videojuego antiguo o de una película de ciencia ficción de los años 80.
Su carrocería blindada está fabricada con un exoesqueleto de acero inoxidable ultraduro, lo que hace que no lleve pintura (por eso conserva ese tono gris metálico texturizado) y que sea muy resistente a golpes y abolladuras."
Otra curiosa anécdota...





Sin más preámbulo, tomamos rumbo al aeropuerto para tomar nuestro vuelo a Munich con Lufthansa, desde donde volaríamos a casa.
Pero todavía nos esperaban más sorpresas.

Una vez despegamos, el comandante se dirigió a los pasajeros comentando algo que no llegamos a entender. De pronto la gente comenzó a levantarse para asomarse por las ventanillas entre signos de admiración. 
Inmediatamente pensé que se trataba de una aurora boreal. Cuando nos levantamos pudimos comprobar que en efecto, se trataba de una preciosa aurora que se podía apreciar a simple vista.





Hace unos años pudimos disfrutar de espectaculares auroras en Islandia pero sólo eran perceptibles a través de las fotografías; en esta ocasión se veían a simple vista. Fue la agradable e inesperada sorpresa de la jornada aunque desgraciadamente aún nos esperaba otra no tan agradable.
De nuevo se repitió la misma película de los últimos viajes con Lufthansa
Nuestro vuelo a Munich se desarrolló sin incidentes pero una vez en Alemania, nos cancelaron el vuelo a Bilbao. 
Al menos en esta ocasión se hicieron cargo de nosotros y pusieron a nuestra disposición un transfer a un hotel con desayuno incluído y un vuelo a casa lo antes posible, al día siguiente.
Este año veníamos preparados y no perdimos días de trabajo así que ni tan mal....
Con la indemnización que deberían darnos, el vuelo nos volvería a salir prácticamente gratis.... como en los últimos años...
Afortunadamente, al día siguiente embarcamos a primera hora para llegar a Bilbao a mediodía. 
Al fin en casa, ahora sí, parecía haber acabado todo pero en un viaje tan accidentado desde incluso antes de empezar, todavía me iba a llevar otra sorpresa cuando comencé a deshacer mi maleta y me encontré esta nota en su interior:




AVISO IMPORTANTE 
Si piensas viajar a Canadá y eres de los que cierras tus maletas facturadas con candados, piénsatelo dos veces.
Este documento es una Notificación de Inspección de Equipaje Facturado emitida por la CATSA (Canadian Air Transport Security Authority / Administración Canadiense de la Seguridad del Transporte Aéreo) en el aeropuerto de Vancouver (YVR). Es la nota oficial que dejan dentro de la maleta cuando el personal de seguridad la abre para revisarla.
Y por si no entiendes muy bien lo que dice, te lo traduzco:

NOTIFICACIÓN DE INSPECCIÓN DE EQUIPAJE FACTURADO

Para proteger a los pasajeros, y de acuerdo con las regulaciones canadienses, la Administración Canadiense de la Seguridad del Transporte Aéreo (CATSA) tiene la obligación de inspeccionar el equipaje facturado. Como parte de este proceso, algunas maletas facturadas son abiertas e inspeccionadas. Su equipaje fue seleccionado para una inspección por motivos de seguridad, y se revisó su contenido para verificar que no contuviera artículos no permitidos. Al finalizar la inspección, los artículos permitidos fueron devueltos a la maleta.

Si su maleta estaba cerrada con llave, es posible que haya sido abierta por la fuerza.
Las Regulaciones de Seguridad de la Aviación Civil Canadiense otorgan a CATSA la autoridad para acceder al equipaje facturado por motivos de seguridad. CATSA no asume ninguna responsabilidad por los daños a la propiedad personal que resulten de esta medida de seguridad necesaria. Agradecemos su comprensión y cooperación.

Así pues, que sepas que si cierras tus maletas con candados o con cualquier otro tipo de mecanismo de seguridad, te puedes encontrar con una desagradable sorpresa a tu vuelta. Y además, no tendrás derecho a ningún tipo de indemnización....


Ruta de la jornada



Video de la jornada



Capítulo anterior: Regreso a Vancouver.

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