Tras la visita a Beceite y hacer la famosa ruta del Parrizal, proseguimos nuestro camino hacia el Delta del Ebro. Unos 100 kilómetros nos separaban de nuestro destino lo que traducido en tiempo venía a ser alrededor de una hora y media.
Habíamos reservado un apartamento con tres habitaciones muy cerca de la playa de Riumar y hacia allí nos dirigíamos.
En esta ocasión habíamos reservado a través de Airbnb y debíamos presentarnos en una dirección que nos habían indicado para recoger las llaves, la ropa de cama y las toallas.