Dejamos tierras asturianas para acercarnos hasta una localidad gallega que hace tiempo quería disfrutar con calma: Corrubedo.
Algo más de 400 kms nos separaban de nuestro destino, distancia que recorrimos haciendo una sóla parada para comer algo en la Casa Maragata en la localidad de Villalba. Unos pimientos, unos mejillones al vapor y un poco de pescado fueron suficientes para continuar nuestra ruta.
