Tras nuestra primera noche en el hotel S. Benito, en A Guarda, bajamos a desayunar para tomar fuerzas antes de iniciar nuestra primera jornada por las Rías Baixas.Habíamos contratado el desayuno para no tener que andar buscando un sitio para hacerlo cada día así que bajamos a la zona habilitada para el buffet pero nos encontramos que debido al covid, el desayuno lo servía una empleada del hotel. Una gran mesa que destacaba por contar con una gran variedad de pastas y tartas, nos ofrecía sobradamente la cantidad de azúcar necesaria para iniciar el día. También había cereales, frutas, zumos, pan, mantequilla y mermelada, además del oportuno café, te o cola cao caliente.
Había mesas en el interior pero preferimos salir a la zona del claustro para disfrutar del desayuno al aire libre. El día había amanecido con una densa capa de niebla y la temperatura era fresquita pero agradable.
Comentando con la empleada del hotel el asunto de la niebla y ante nuestras preguntas sobre si suelen ser duraderas, ella nos replicó inmediatamente que la niebla desaparecería en cuanto dejáramos la zona del puerto y subiríamos unas calles arriba. Ante nuestras caras de incredulidad, se rió abiertamente y volvió a repetirnos lo mismo.