01 febrero 2010

CHORONI Y PUERTO COLOMBIA.


Con frecuencia, las poblaciones de Choroní y su vecina Puerto Colombia, son confundidas por los visitantes que hasta allí se acercan.
Mientras Puerto Colombia se constituye en el principal punto de acogida para los viajeros bien sea debido a su proximidad al mar, bien por la abundancia de establecimientos para comer, beber y alojarse, Choroní se erige como una atractiva y colorida población de arquitectura colonial fundada en 1616 y ubicada en las faldas de la cordillera de la costa.

Sus principales fuentes de ingreso proceden de la pesca, la agricultura del cacao y el turismo que en los últimos años ha sufrido un importante incremento debido entre otras causas, a la mejora de la complicada carretera que atraviesa la jungla hasta llegar al mar Caribe.
Separadas por menos de 60 kilómetros de Maracay, aún hoy se conservan las tradiciones traídas por esclavos africanos y cuya máxima expresión son los famosos tambores de Choroní

Las densas junglas que conforman el Parque Henri Pittier y que están dotadas de una gran riqueza natural, son de por sí otro importante atractivo de esta zona.
Para los amantes de la playa, Playa Grande, a pocos metros de Puerto Colombia le sorprenderá con un bravo mar Caribe rodeado de cocoteros y custodiada por las suaves colinas repletas de bosque tropical.
Un animado ambiente se respira en sus calles al atardecer cuando los numerosos visitantes se reunen en los numerosos bares y restaurantes para cenar y beber al ritmo de la música venezolana.


Los numerosos peñeros (botes de madera) ofrecen la posibilidad de visitar otras playas cercanas como Chuao (famosa por su cacao) o Cepe, sólo accesibles desde el mar.
Tan sólo advertir que puede ser complicado encontrar alojamiento en temporada alta y que los visitantes aumentan ostensiblemente durante los fines de semana y las fiestas nacionales como Carnaval y Semana Santa.
 
Llegamos a Puerto Colombia tras coger dos autobuses y un taxi desde Morrocoy. En primer lugar un autobús desde Chichiviriche hasta Valencia (12 Bolívares,dos horas y media).
Al llegar a Valencia tomamos otro a Maracay (4 bolívares, menos de una hora) y finalmente como al llegar a Maracay no había ya autobuses, pillamos un taxi por 100 bolívares tras mucho regatear, para llegar a Puerto Colombia.
Hemos reservado por teléfono, desde Chichiriviche, una habitación triple en Posada Tucán en Puerto Colombia con aire acondicionado, baño y televisión por la que nos cobrarán 195 bolívares.

La terrible carretera que discurre entre Maracay y nuestro destino y la peculiar forma de conducir de los venezolanos consiguen hacer del viaje una auténtica tortura y no puedo evitar acabar vomitando. Las curvas son infinitas y los volantazos con las que nuestro chófer las afronta son superiores a mi aguante. 
Apenas me he mareado un par de veces en mi vida….las mismas que llevo en mi visita a Venezuela.

Pasamos en la zona nuestros 3 últimos días de viaje por el país.
La playa nos sorprende con un oleaje poco habitual y que nosotros agradecemos ya que estamos acostumbrados a este tipo de mares.
El entorno es abrumador con un paisaje más propio de la jungla que de la playa donde el verde manto de la selva tropical se extiende prácticamente hasta donde empieza la arena.
A lo largo de la carretera que te acerca hasta la playa, existen numerosos restaurantes que ofrecen los típicos manjares del mar y a los que ,por supuesto, les dedicamos más de una visita; no podemos resistirnos a esta atractiva tentación gastronómica.
Es hora de relajarse y de resarcirse de situaciones más adversas vividas durante este viaje.


 












 
Por la tarde y tras ascender a una colina sobre el puerto desde donde se divisan unas excelentes vistas, recorremos andando los tres kilómetros que nos separan de Choroní para visitar esta cuidada ciudad colonial. 



El silencio y tranquilidad de sus calles sólo es rota ocasionalmente por las entusiastas charlas de los locales que se juntan en cualquier esquina para comenzar eternas discusiones sobre su tema favorito:la política.
Los tonos pastel de sus casas, los enrejados que adornan sus fachadas y ventanas y la vegetación que invade hasta los hilos eléctricos que atraviesan el pueblo, parecen querer contribuír a crear una atmósfera de paz y sosiego donde el tiempo pierde su valor real y donde nos resultaría muy difícil hacer entender a cualquiera de sus habitantes el significado de palabras como “prisa” o “stress”.




El segundo y tercer día los dedicaremos a visitar Henri Pittier y Chuao, respectivamente, aprovechando siempre las últimas horas del atardecer para recorrer las animadas calles de Puerto Colombia y disfrutar de la variada gastronomía marinera de sus locales.
Tampoco desaprovechamos la ocasión de probar la típica bebida del lugar, la guarapita en sus tres modalidades: coco, cacao y parchita (maracuyá), un licor cuya receta mantienen en el más absoluto secreto.

Fue un agradable colofón a un viaje durante el que sufrimos condiciones mucho más desfavorables en más de una ocasión y que nos permitió relajarnos y disfrutar del ambiente distendido de este animado pueblo de pescadores que hoy extiende sus brazos abiertamente al turismo.
No resulta difícil amoldarse rápidamente a este ritmo de vida y para disfrutar hasta el último momento de este bonito rincón, optamos por tomar un taxi desde allí hasta el aeropuerto que se halla a unas 4 horas por carretera. 
Es una forma de evitar pérdidas de tiempo a causa de conexiones y transbordos con los autobuses que obligarían a salir con un día de antelación para evitar sorpresas. Además, no resulta difícil encontrar viajeros dispuestos a compartir viaje para que esos 300 bolívares que cuesta el taxi, no resulte un gasto excesivo.
En definitiva, es una buena alternativa para terminar un viaje por Venezuela, para relajarte a orillas del Caribe y que ofrece muchas e interesantes visitas por los alrededores. 
Y todo a 4 horas del aeropuerto en coche.


3- Canaima. El salto del ángel.
5- Delta orinoco. Los Warao.
8- Merida
10-Los nevados. Pico Espejo.
12-Choroni y Puerto Colombia
13-Chuao
14-Henri pittier,la espesura de la jungla.

6 comentarios :

Eneritz dijo...

Vaya blog mas guapo
IMPRESIONANTE

aitor dijo...

Gracias Eneritz,me alegro de que te haya gustado este rinconcito.
Un saludo.

Antonio Ruiz dijo...

Hola de nuevo, Aitor!

Enhorabuena por este post. No tenía ni idea de su existencia. ¿Pero cuándo has estado por ahí? Seguro que lo pasaste fenomenal en sitios como el Parque Henri Pittier.

He tomado nota. A ver si en x años me animo y cruzo el charco nuevamente, aunque me temo que tendré que esperar un tiempo.

Abrazos.

aitor dijo...

Hola de nuevo,Antonio.
Estuve por Venezuela en el 08. Interesante país lleno de contrastes y un paraíso para ver fauna y sobre todo aves en Los Llanos.
Espero que no tengas que esperar demasiado para visitar lugares como este.
No hay nada previsto para este año?

Un abrazo.

Antonio Ruiz dijo...

Hola Aitor,

Estuvieron unos amigos hace un par de años en Los Llanos. Vinieron encantados de Venezuela.

En principio este año iremos a Nicaragua. Apartaremos la aventura africana. Teníamos ganas de regresar a Kenia, ya sabes, después de haber visto lo que vimos allí, la tentación es fuerte, aunque también habíamos pensado en Tanzania.

De momento no hay nada decidido. Habrá que esperar unos meses.

Abrazos.

aitor dijo...

La verdad,Antonio,es que la diversidad y la magia de la luz africana es única pero hay que conocer otras zonas también. Yo no tengo claro hacia dónde iré aún.
Nicaragua,la tengo en la lista también...
Abrazos.