Hoy era 21 de Setiembre y aparte de ser el último día de verano, suponía un cambio de horario de entrada y salida a la plataforma. Hoy pasará a estar vigente el horario de 8 a 18, en lugar del que tuvimos los días anteriores ( 7-19 ) así que tenemos una hora más para dormir.
Hoy no teníamos muy claro si comer algún bocadillo en el aparcamiento de la plataforma o comer en el hotel cercano por lo que no preparamos nada; nos limitamos a meter la comida en una bolsa y ya veríamos sobre la marcha, si preparábamos allí algo para comer.
Nos levantamos y automáticamente comenzamos con las labores habituales de todos los días. Mientras unos se aseaban un poco, otros preparaban el café y otros montaban la mesa.
Sólo nos quedaban dos días por delante en Bella Coola y lo cierto es que a pesar de que habíamos conseguido ver ya varios grizzlis, no habíamos cubierto las altas expectativas de un lugar del que habíamos leído maravillas. Ni habíamos visto escenas de pesca, ni los avistamientos de hembras con crías que acuden al río, tan habituales en estas fechas.
Como de costumbre, tras llenar la panza salimos al exterior para montar en el coche y dirigirnos a la plataforma. Hoy casi es de día cuando salimos de casa.
Apenas avanzamos unos metros, vemos en la carretera unas cosas negruzcas que parecían excrementos. Un compañero preguntó si eso era lo que parecía...
Paramos inmediatamente para estudiar minuciosamente lo que inmediatamente identificamos como cacas de oso. Dos cosas nos llamaron la atención de inmediato:
- los excrementos estaban repletos de semillas y restos de frutos, lo que parecía confirmar la teoría de que este año, debido a la alta temperatura del agua de los ríos que provocaba la escasez de salmones en éstos, unido a la abundancia de frutas en el bosque, los osos se encontraban cómodos en el interior del bosque comiendo todo lo que éste les ofrecía.
- las cacas desprendían un humillo que delataban su frescura y por consiguiente, el responsable no podía estar muy lejos.
Por cuestión de minutos, se nos había escapado un oso justo al lado de casa, en plena carretera.
Montamos en el coche de nuevo y nos pusimos en marcha lamentando nuevamente nuestra mala suerte pero apenas habíamos avanzado unos metros, el conductor gritó: "míralos, están ahí".
Todos nos quedamos con la boca abierta. Apenas a 6-8 metros frente a nosotros, en medio de la carretera, una hembra y sus dos cachorros nos miraban sin prestarnos demasiado interés.
Durante unos memorables minutos, los tuvimos frente a nosotros hasta que desaparecieron entre la vegetación a la derecha de la carretera. Pero no tardaron mucho en volver a aparecer, esta vez con la hembra portando en la boca los restos de un salmón que había encontrado por los alrededores del río. Sus crías aparecieron con ella y no dudaron en cruzar de nuevo la carretera para ahora sí, desaparecer definitivamente por el lado izquierdo de la carretera.
Imaginamos que se trataban de la hembra y los dos cachorros de los que nos habló Kate, la dueña de la cabaña.

El día no podía haber comenzado mejor y ahora nuestra moral había subido muchos enteros. Habíamos pasado muchas horas en la plataforma y hasta ahora, habíamos disfrutado del mejor avistamiento de grizzlis, justo al lado de casa. Así funciona ésto...
Ya no teníamos prisa por llegar a una plataforma que no había cubierto nuestras expectativas así que optamos por pasar parte de la mañana adentrándonos por alguna pista de tierra, a ver si teníamos más suerte.
Buscamos en el mapa alguna pista de tierra que se moviera cercana a algún riachuelo y después de alguna intentona fallida tras internarnos por alguna que moría a pocos metros del inicio, dimos con una por la que nos adentramos unos cuantos kms.
Durante un buen rato estuvimos perdidos, inmersos en un bosque infinito que tan sólo nos ofreció unos bellos y apacibles paisajes. Unos pajarillos y las imponentes águilas calvas volando sobre nuestras cabezas, fueron los únicos signos de vida que tuvimos ocasión de descubrir.
Esta vez llegábamos a la plataforma a media mañana. Los compañeros habituales nos dijeron que no se había visto nada aún.
La pareja residente en Suiza que conocimos ayer, no tardó en llegar, procedentes del tour en zodiac que habían realizado esta mañana. Nos contaron que habían visto muy de cerca varios osos en la orilla del río y que habían disfrutado bastante de la experiencia.
Por nuestra parte, permanecimos un rato más en la plataforma hasta que decidimos irnos a comer al hotel para que no se nos hiciera tan larga la espera.
Antes de irnos, nuestro amigo de Edmonton que ayer se despidió al abandonar la plataforma unos minutos antes que nosotros, nos preguntó si vimos el oso que estaba en el aparcamiento cuando nos fuimos.
Parece ser que el oso que cruzó el río y pasó junto a nosotros, apareció en el aparcamiento y permaneció allí un buen rato. La suerte nos seguía dando la espalda....
Era la hora de comer cuando nos despedimos de nuestros compañeros para dirigirnos al hotel cercano a comer algo caliente y saborear una cerveza bien fresquita antes de volver a la plataforma.
El avistamiento de la hembra con las dos crías al salir de la cabaña, nos había dejado satisfechos y con la sensación de "tener hechos los deberes" por hoy.
Pero cuando volvimos a la plataforma y vimos la mirada de nuestro amigo malagueño, fuimos conscientes de que nos habíamos perdido algo.
Efectivamente, al poco de irnos pudieron disfrutar del mejor avistamiento de los últimos días. Una hembra y su cría acudieron a pocos metros de la plataforma, ofreciendo un auténtico espectáculo a todos los afortunados asistentes en ese momento. Durante casi una hora, jugaron, chapotearon en el agua y pescaron algún salmón para comérselo allí mismo, frente a la atónita mirada de un asombrado público.
No nos lo podíamos creer. Hemos permanecido decenas de horas en la plataforma y en una hora que hemos faltado durante la comida, ha ocurrido lo que venimos buscando desde nuestra llegada.
Tenemos claro que son cosas que pueden pasar pero durante este viaje parece que nos ha mirado un tuerto.
En fin, nos quedaban unas horas por delante antes de que cerraran la plataforma así que todavía podían pasar cosas.
Algo más tarde, un nuevo grito nos sacó de nuestro letargo: BEAR!!
Un gran ejemplar de grizzli apareció a unos 100 metros frente a nosotros, en la parte izquierda del río. Mientras fijaba su mirada en el agua tratando de elegir su presa, otros salmones saltaban fuera del agua a pocos metros del oso, en lo que parecía el juego del gato y el ratón.
Pudimos disfrutarlo un buen rato hasta que, desmoralizado por su poca pericia, volvió a desaparecer en el bosque.
Añadimos otro avistamiento a nuestra lista particular de grizzlis.
Aún tuvimos ocasión de tener otro bonito avistamiento pero esta vez, de una águila calva en acción.
Estaba sacando un video a una gaviota que se afanaba en dar buena cuenta de un salmón muerto en el río cuando me di cuenta de que una águila calva adulta, se encontraba posada en la rama de un pino con la mirada fija en un punto del río.
Cuando le estaba sacando unas fotografías, se lanzó al río como una flecha, dando caza a un salmón que no le dio tiempo a reaccionar. Se posó allí mismo sobre una piedra y se dio un auténtico festín, no muy lejos de nosotros.
Eran ya casi las 6 de la tarde, la hora de cierre, por lo que la bella escena supuso un perfecto broche final a la jornada.
No quedaba tiempo para más aquí así que comenzó el traslado habitual al campamento de pescadores. Este campamento es un excelente lugar para avistar osos pero en nuestro caso, ha resultado totalmente infructuoso.
Hoy tampoco tendríamos fortuna pese a permanecer allí durante más de una hora.
Había llegado la hora de poner el punto final definitivo a la jornada. Tan sólo quedaba llegar a nuestra cabaña para relajarnos, asearnos y comentar los mejores momentos del día mientras tomábamos unas cervezas frías y satisfacíamos las exigencias de nuestros estómagos.
Mañana será nuestro último día completo en Bella Coola. A ver qué sorpresas nos depara...
RUTA DE LA JORNADA
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