06 noviembre 2018

Llegada a Quito, una ciudad de altura, y traslado a Mindo.


Eran las 4,15 cuando el sonido de mi despertador anunciaba el inicio de una nueva aventura. Con el tiempo justo para lavarme un poco la cara con la intención de despertarme, vestirme y cargar con la mochila que ayer dejé ya preparada, bajé a la calle donde ya me esperaba el taxista que me llevaría hasta el aeropuerto.
A pesar de haberse convertido en todo un ritual, una vez más ese gusanillo
en el estómago revoloteaba  ante la eminente partida hacia tierras lejanas y desconocidas.
Veinte minutos más tarde ya me encontraba facturando mi equipaje hasta mi destino final, Quito.


Sobre las 7 despegamos de Bilbao para hacer nuestra primera escala en Frankfort, una hora y cuarenta minutos después.
Tres horas más tarde, alrededor de las 12, despegamos para cruzar el charco y hacer otra parada más en Panamá, once horas y cuarto más tarde. Para nosotros ya casi son las 12 de la noche pero aquí aún no son las 5 de la tarde y lo peor es que nuestro vuelo final a Quito, no saldrá hasta las 21,30.
La verdad es que cada año se hacen más pesados estos vuelos interminables. Llevamos despiertos desde las 4 de la mañana y parece que no llegamos nunca...
Afortunadamente, tras la hora y cuarenta minutos de nuestro último vuelo, los trámites de entrada en el aeropuerto de Quito van muy rápidos y en la salida nos esperan Melissa y Roberto para llevarnos a su casa donde dormiremos esta primera noche. Se agradece no tener que lidiar con taxistas a esas horas, cuando estás literalmente muerto de cansancio y sueño.

Estamos a casi 3.000 metros de altitud y Melissa que ya lleva muchos años viviendo allí, nos lleva un termo con infusión de coca para paliar los posibles efectos que pudiéramos sufrir. Lo cierto es que no he notado nada de momento pero al llegar a su casa y subir unos pocos escalones, el corazón se me acelera anormalmente y el aire parece resistirse a entrar en mis pulmones. Habrá que tomarse las cosas con calma...


Ruta de nuestra primera jornada en Ecuador.


El jet lag se deja notar y a las 5 de la mañana me despierto para no volverme a dormir.
A las 7 ya estamos todos arriba y nos preparamos para visitar Quito durante unas horas, antes de salir hacia Mindo donde tenemos previsto llegar esta tarde-noche.
Melissa y Roberto serán nuestros guías y además, nos llevarán en su coche hasta Mindo donde se quedarán a dormir una noche.


Lo primero que haremos es ir a desayunar a un local cercano, el Happy Verde, donde tenemos nuestra primera toma de contacto con la gastronomía ecuatoriana, siempre aconsejados por Melissa.
Un contundente desayuno con tostones a base de plátano macho con huevos, jamón york y queso, acompañados de unos generosos zumos de frutas del país, saciaron nuestro apetito sobradamente. La cuenta ascendió a 32$ pero cuando intentamos pagar con un billete de 100$, nos dijeron que no tenían cambios.


Es conveniente saber, si llevaís dólares cambiados desde casa, que los billetes de 100$ e incluso los de 50, no tienen buena aceptación y no te los aceptarán en muchos sitios. Por desgracia nuestro banco nos había dado un montón de billetes de 100$.
Nuestros amigos nos llevaron hasta un cajero donde sacaron todo el dinero que pudieron para cambiarnos los billetes de 100 por otros de 20 y de 10 mayormente. Ellos ingresarían nuestros billetes de 100$ en su banco más adelante.

Con el tema del dinero resuelto para los próximos días, hicimos un recorrido en coche por la ciudad durante el que nos mostraron algunos de sus principales encantos, antes de buscar un parking en la zona centro para dejar el coche y recorrer a pie los lugares más emblemáticos.
Aunque en un principio no teníamos pensado visitar Quito puesto que, como se suele decir somos más de bichos que de piedras, la posibilidad de conocer aunque fuera de refilón, una ciudad tan especial, era algo que despertó nuestra curiosidad.
Y es que Quito reune curiosidades tan atractivas como éstas:

  • es la capital más antigua de sudamérica
  • es la ciudad latinoamericana con la zona colonial más grande y mejor conservada de latinoamérica
  • fue el primer lugar del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

Dejamos el coche en un parking frente al Monasterio de la Inmaculada Concepción y comenzamos nuestra ruta a pie para sumergirnos en pleno centro histórico.
Animadas callejuelas, amplias plazas y numerosas iglesias bellamente ornamentadas salpican esta zona de Quito revelando su rico bagaje colonial.









  • Plaza Grande
La Plaza de la Independencia, también conocida como Plaza Grande, es junto a la de S.Francisco, una de las plazas más importantes de la ciudad.  Es considerada el centro político e histórico del Ecuador, además de ser el punto que se toma como referencia para fijar la altura de la ciudad (2818 metros ). El Monumento a la Independencia preside esta plaza.
  • Plaza S.Francisco
No muy lejos de la Plaza Grande, encontraremos la Plaza de San Francisco donde la Iglesia y el convento de San Francisco toman un indiscutible protagonismo. Con claro sabor colonial, la amplitud de esta plaza ( cerca de 8625 metros cuadrados ) y su privilegiada ubicación, la convierten en unos de los rincones más representativos de Quito. Su fuente central llegó a abastecer de agua a sus habitantes durante siglos.
En su perímetro se han organizado todo tipo de actos sociales, ha albergado un mercado popular y en la actualidad, se ha convertido en un lugar habitual de encuentro para todos los ciudadanos. 


Plaza e iglesia de S.Francisco

  • Iglesia de S. Francisco
Su fachada destaca en la mayor plaza de Quito. No en vano, estamos ante el conjunto arquitectónico más importante de toda América, un privilegiado lugar donde podremos admirar diferentes estilos arquitectónicos.
Una auténtica joya dentro de esta bella capital, cuya construcción se extendió durante 150 años y que alberga numerosas obras de arte colonial.


  • Iglesia de la Compañía
A pesar de que su nombre oficial es el de iglesia y convento de San Ignacio de Loyola de La Compañía de Jesús de Quito, es mucho más conocido por sus habitantes como La Compañía. En esta bella construcción, considerada una joya del barroco, destacan su fachada central, labrada en piedra volcánica y su ornamentación interna cubierta por láminas de oro.






  • Catedral de Quito
La Catedral Metropolitana de Quito, ubicada en la Plaza de la Independencia, es el templo católico de mayor jerarquía de Ecuador.

  • Basílica de Quito
La Basílica del Voto Nacional, o de la Consagración de Jesús o Basílica de San Juan  está considerado como el templo neogótico más grande de América. 


 






Basílica desde El Panecillo


  • Mirador El Panecillo
Tras visitar el centro histórico, nos desplazamos a un mirador desde donde se puede apreciar perfectamente la disposición de la ciudad en su totalidad. Se trata del Panecillo, un lugar muy visitado por los turistas, ubicado muy cerca del centro histórico a 3.000 metros de altitud.
En su parte más alta se erige una escultura de aluminio dedicada a la Virgen de Quito






 
Otras atracciones como el teleférico o La Ciudad Mitad del Mundo, las dejaremos para otra ocasión.

Como nota anecdótica pero desagradable, debo decir que Quito cuenta con el dudoso honor de ser la primera ciudad del mundo donde fui víctima de un robo. Apenas llevaba una hora en la ciudad cuando mi móvil pasó a manos ajenas con las correspondientes molestias y problemas que todo ello acarrea.
Soy consciente de que se trata de algo a lo que no se debe dar más transcedencia porque te puede pasar en cualquier sitio incluyendo tu propia ciudad. Pero como a mí me pasó en Quito, te animo a que extremes las precauciones con tus pertenencias y no te alejes demasiado de las zonas más concurridas.
Quizás más adelante me anime a escribir algo acerca de los móviles y la información que llevamos en él. Yo nunca tomé medida de seguridad alguna porque no llevo nada importante en mi móvil pero después de sufrir este percance, os aseguro que mi visión del tema ha cambiado radicalmente. Llevamos mucha más información delicada de la que pensamos y más en situaciones como ésta, cuando estamos lejos de casa.


Tras poner la oportuna denuncia por el robo de mi teléfono, lo suyo me costó, decidimos comer algo antes de tomar rumbo a nuestro próximo destino: Mindo.
Melissa nos aseguró que en el interior del mercado Iñaquito, sirven unos platos de "chancho" excelentes. Personalmente no sabía qué era el chancho pero el hecho de visitar un mercado ya me parecía una idea excelente así que fuimos para allí dispuestos a reponer las energías perdidas durante la agitada jornada.
El mercado no era demasiado grande pero como es habitual en este tipo de locales, el ambiente y el colorido de sus productos nos hace pasar un buen rato antes de sentarnos para degustar un sabroso plato de cerdo acompañado de patacones, arroz y ensalada. Unos zumos naturales exquisitos nos ayudan a dar buena cuenta del chancho famoso. 


Cerdo asado

Mercado Iñaquito

Mercado Iñaquito

Ahora sí, con la tripa llena, volvemos a casa para cargar en el coche los equipajes y salir hacia Mindo para intentar llegar antes de que se haga de noche.
El coche es pequeño y el maletero no es demasiado grande así que sólo llevaremos una mochila para pasar los dos próximos días.
Apenas nos separan 100 kms de Mindo pero según nos dicen nuestros amigos, la carretera tiene muchas curvas y nos llevará alrededor de una hora y media llegar.
Hemos reservado dos habitaciones en el Yellow House ( Hacienda S. Vicente ) en Mindo y hacia allí nos dirigimos directamente.
El local está un poco apartado del pueblo aunque a no más de 10 minutos andando y al llegar descubrimos que somos los únicos clientes. 

Un enorme edificio de madera de dos pisos con amplios salones y varias habitaciones para nosotros sólos. A las puertas de nuestra habitación, un porche con una hamaca desde donde se veían los jardines aledaños. La habitación amplia con un baño y otra pequeña habitación comunicada por una puerta; sin lujos pero cómoda y agradable. Pagaremos 25$ por persona con desayuno incluido.




Tras acomodarnos, bajamos al pueblo para reunirnos con Melissa y Roberto que se alojan en otro establecimiento. 

Mientras tomamos unas cervezas, Roberto hace una llamada para ver si podemos organizar para mañana un tour pajarero por los alrededores.
Mindo es un excelente lugar para pajarear y un sitio privilegiado para avistar el Gallito de las Rocas, una curiosa y espectacular ave que habita en esta zona.
Tras cerrar la excursión para mañana, tomamos unas cervezas más antes de entrar al Restaurante italiano La Mecha para cenar algo antes de ir a dormir. 
Cenamos una ensalada, una pizza, y dos platos de pasta más un ron, el descorche del vino que llevaba Melissa y tres postres. La cuenta asciende a 73$.

Mañana hemos quedado a las 5,30 ya que para intentar ver al Gallito de las Rocas hay que madrugar así que poco a poco nos vamos retirando a nuestros alojamientos.
Al llegar, avisamos de que no nos preparen desayuno ya que nos iremos muy pronto y ya no volveremos hasta el atardecer pero nos dicen que entonces, nos prepararán una bolsita con fruta, un sandwich y bebida para que nos la llevemos a nuestra excursión. Nos lo dejarán dentro de un rato en una nevera que hay en la planta baja de nuestra cabaña. Perfecto.
Subimos a nuestra habitación pero antes de dormir, nos echamos un rato en la hamaca para escuchar los increibles sonidos que surgen de la selva que nos rodea. Tengo que decir que jamás había oído nunca en ningún lugar del mundo una sinfonía como la que tuve la oportunidad de escuchar en esos momentos. Desconozco si el origen de aquellos sonidos provenían de pájaros, insectos o anfibios pero era imposible abstraerse de aquel espectáculo auditivo.
Durante muchos minutos permanecimos los tres tumbados en el porche sin mediar palabra y disfrutando en silencio de aquella maravillosa melodía nocturna, antes de retirarnos a nuestras habitaciones con una indisimulada sonrisa dibujada en nuestros rostros.

Realmente espectacular e inolvidable. 

Capítulo anterior: Mi viaje a Ecuador
Capítulo siguiente: Mindo.

26 octubre 2018

Durankulak. Ruta a Balchik


Ayer llegamos al pequeño pueblo de Durankulak, un minúsculo enclave de apenas unos cientos de habitantes muy cerca de la frontera rumana. De hecho, estamos en la población búlgara más al norte del país.
Este era el final de nuestra ruta por Bulgaria y la única razón por la que nos habíamos acercado hasta este recóndito rincón, era la existencia de un lago de agua dulce separado del Mar Negro por una estrecha barra de arena, en el que se pueden encontrar hasta 260 especies de aves y que constituye el refugio invernal de prácticamente la totalidad de barnaclas cuellirrojas que existen en el mundo. No sabíamos si habían empezado a llegar pero estábamos dispuestos a comprobarlo.

16 octubre 2018

Mi viaje a Ecuador y Galápagos.


Coquetas ciudades coloniales, amenazantes volcanes nevados, bosques nublados tropicales,  exuberantes selvas amazónicas, una variadísima oferta gastronómica y una joya natural sin parangón conocida como las Islas Galápagos, son algunas de las numerosas razones con las que cuenta este atractivo país sudamericano para satisfacer al viajero más exigente.

06 octubre 2018

De Revelstoke a Banff. Llegada a las Rocosas canadienses.


El día de hoy estaba marcado en rojo en nuestro viaje por el oeste canadiense ya que era el día en el que teníamos prevista nuestra llegada a las Rocosas.
Las Canadian Rockies, como son más conocidas por aquellos lares, discurren por las provincias de Alberta y Columbia Británica y se extienden al sur hasta la parte norte de los estados de Idaho y Montana, en EEUU.

25 septiembre 2018

De Burgas a Durankulak. Cabo Kaliakra.


A las 7 nos levantamos y bajamos a desayunar algo antes de abandonar la ciudad de Burgas
Hoy pretendemos seguir la costa hacia el norte y llegar hasta el lago Durankulak, haciendo antes alguna parada.
Pagamos 120 levs por el alojamiento durante dos noches en una habitación triple y los 12 levs por los dos desayunos correspondientes antes de abandonar el hotel Avenue que nos ha servido de alojamiento, en nuestro paso por Burgas.

16 septiembre 2018

Próximo destino, Ecuador.


Todavía saboreando el buen sabor de boca que me dejó el reciente viaje por tierras canadienses, ya me veo inmerso en los preparativos para mi próximo destino.
No ha resultado sencillo decidirse este año ya que hemos barajado bastantes posibilidades, todas ellas en el continente sudamericano, donde no hemos vuelto desde 2012, año en el que visitamos la Patagonia argentina.
Tras muchas deliberaciones, nos decidimos por un país donde se encuentra una de las mayores joyas del mundo, biológicamente hablando.
Indudablemente era éste un destino que había valorado visitar en numerosas ocasiones pero el elevado precio que se debe pagar por hacerlo, era algo que siempre me retenía.
Los años van pasando y cada vez se hace más pesado soportar los largos viajes transoceánicos así que me eché la manta a la cabeza y me dije a mí mismo que era el momento: este año visitaría las Islas Galápagos.

05 septiembre 2018

De Penticton a Revelstoke. Salmon Arm


A las seis ya estamos despiertos, el equipaje preparado y cargado en el coche y listos para empezar la ruta hacia Revelstoke.
Pero hoy desayunaremos tranquilamente en el hotel antes de comenzar la jornada ya que es el único día que tenemos el desayuno incluido. Nos lo tomamos con calma y aprovechamos para reunir energías suficientes para un día que preveemos largo e intenso.

26 agosto 2018

Burgas. Bulgaria.


A las 7 ya estamos arriba y no perdemos tiempo en bajar al bar del hotel para desayunar. El desayuno es tipo buffet y nos sirve para tomar fuerzas antes de empezar la jornada. El precio es de 6 levs.
Con la tripa llena, nos disponemos a buscar la primera zona de observación de aves por lo que nos desplazamos hacia el norte de Burgas, más concretamente al lago Atanasov ( en el mapa, zona de observación ). 

15 agosto 2018

Stanley Park. De Vancouver a Penticton.


A las 6 nos levantamos y preparamos nuestro equipaje para bajarlo al coche ya que hoy abandonamos nuestro hotel en Vancouver.
Nuestro próximo destino es Penticton, una pequeña localidad ubicada en el valle de Okanagan, al sur de la Columbia Británica. Se encuentra entre el lago Okanagan y el lago Skaha y cuenta con una reconocida fama por sus extraordinarios vinos además de su prolífica producción frutícola.
Pero antes de emprender nuestra ruta queremos hacer un pequeño recorrido por Stanley Park, el parque urbano más grande de Canadá y uno de los más grandes de Norteamérica.
Con el equipaje ya cargado en el maletero y tras pagar los 20$ CAD por el aparcamiento de las dos noches, salimos hacia el oeste por la calle Hastings con la intención de desayunar algo en el centro antes de llegar definitivamente al cercano Stanley Park.

05 agosto 2018

De Madzharovo a Burgas.


Apenas ha amanecido, mis compañeros se levantan para acercarse hasta las orillas del lago para echar un último vistazo antes de abandonar el lugar rumbo a Burgas.
Hace bastante frío y no tardan en volver a la cabaña ya que esta zona del lago no parece albergar demasiada diversidad ornitológica.
Cargamos nuestro equipaje en el coche y dejamos las llaves de nuestra cabañita debajo del felpudo como habíamos acordado.

25 julio 2018

Avistamiento de orcas y Santuario de Reifel. Vancouver.


Como era de esperar, el jet lag se ha dejado sentir y antes de las 5 de la mañana ya estábamos despiertos.
La habitación carece de aire acondicionado y el calor estaba concentrado en su interior por lo que temíamos que dormir con esa temperatura, no iba a resultar sencillo. Afortunadamente la temperatura ha descendido por la noche y hemos podido dormir aceptablemente a pesar de que las sirenas y las voces no han cesado en toda la noche. Para colmo, en cuanto el día ha despuntado, las gaviotas han comenzado con su particular sinfonía, provocando que nos levantásemos antes de lo imaginado.

16 julio 2018

De Trigrad a Madzharovo. Bulgaria.


Nos levantamos sin prisas, desayunamos y pagamos los 94 Levs que cuesta la habitación triple antes de recoger nuestro equipaje para cargarlo de nuevo en nuestro coche.
Hemos decidido abandonar los abruptos Ródopes occidentales para acercarnos hasta los orientales, de menor altitud y con valles mucho más abiertos.