16 septiembre 2018

Próximo destino, Ecuador.


Todavía saboreando el buen sabor de boca que me dejó el reciente viaje por tierras canadienses, ya me veo inmerso en los preparativos para mi próximo destino.
No ha resultado sencillo decidirse este año ya que hemos barajado bastantes posibilidades, todas ellas en el continente sudamericano, donde no hemos vuelto desde 2012, año en el que visitamos la Patagonia argentina.
Tras muchas deliberaciones, nos decidimos por un país donde se encuentra una de las mayores joyas del mundo, biológicamente hablando.
Indudablemente era éste un destino que había valorado visitar en numerosas ocasiones pero el elevado precio que se debe pagar por hacerlo, era algo que siempre me retenía.
Los años van pasando y cada vez se hace más pesado soportar los largos viajes transoceánicos así que me eché la manta a la cabeza y me dije a mí mismo que era el momento: este año visitaría las Islas Galápagos.


Este año, en principio sólo viajaremos tres personas y los tres somos entusiastas de la fauna y la naturaleza así que prepararemos un viaje con claro sabor natural.
Disponemos tan sólo de 18 días durante los que tendremos que determinar una ruta de unos nueve días por el Ecuador continental y otros siete en las Islas Galápagos.
Las fechas serían en setiembre, más concretamente a partir del día 21 en el que comenzaría nuestra aventura en el aeropuerto de Bilbao. 
Los vuelos a Quito, regresando desde Guayaquil, nos costarán 670€, un precio aceptable si no fuera porque hacemos dos escalas a la ida y otra a la vuelta. Indudablemente no son la mejor opción pero bajar un poco la duración de los vuelos, suponía pagar mucho más así que ésta sería nuestra decisión final. 
Nos faltaba reservar los vuelos a Galápagos y como me gusta cerrar el tema de vuelos cuanto antes, no tardamos en decidirnos a hacerlo. 
Volaríamos el 30 de setiembre de Guayaquil a S. Cristobal y volveríamos a Guayaquil el 6 de octubre desde el otro aeropuerto de Galápagos, el de Baltra. El precio, 248€ por persona.


Disponemos de 6 noches en Galápagos y deberemos elegir entre contratar un crucero o visitar por nuestra cuenta las dos islas y hacer alguna excursión de día completo desde ellas.
Los cruceros tienen un precio prohibitivo y tras leer diarios y blogs de viaje, nos inclinamos por alojarnos tres noches en cada isla y elegir una vez en destino, las excursiones que más nos interesen. Deberemos estudiar bien todas las posibilidades para tratar de aprovechar el tiempo al máximo.

Por otro lado tendremos que diseñar una breve ruta por Ecuador donde disponemos de 9 noches.
Con los vuelos en nuestro poder, toca estudiar el país y los atractivos que más se ajustan a nuestros gustos. 
Los bosques húmedos o nublados ubicados alrededor de Quito son famosos por su gran diversidad de mariposas y orquídeas, por la abundancia de colibrís que lo habitan y por ser el mejor lugar para el avistamiento de aves. 
Nuestra primera visita, tras Quito, será la Reserva Ecológica Mindo-Nambillo, a unas dos horas de la capital.
Y encontrándonos en los Andes, tampoco queremos dejar pasar por alto una vista a este hábitat por lo que nos desplazaremos hasta la Reserva ecológica de Antisana para intentar ver el ave más emblemática de la zona: el cóndor andino. 


Tambo Cóndor-Antisana

Tenemos mirados dos alojamientos para quedarnos en Mindo y en la zona de Antisana pero sólo reservaremos el de Mindo. Queremos viajar sin prisas y a partir de ahí nos limitaremos a visitar lo que nos dé tiempo hasta el día 29 que debemos dormir en Guayaquil para salir el día siguiente muy temprano hacia Galápagos.

Tras visitar Quito, Mindo y Antisana esperamos disponer de 3 ó 4 días que no sabemos cómo repartir pero zonas como Baños, Cotopaxi, Chimborazo o la laguna de Quilotoa, reunen sobrados atractivos y se erigen como serios candidatos a ganarse una visita. Ya veremos.....

Una vez más, con la mochila repleta de ilusión, nos disponemos a explorar nuevos lugares con el plus que supone hacer realidad otro de mis mayores sueños:
visitar las Islas Galápagos!!!

Capítulo siguiente: Mi viaje a Ecuador y Galápagos

05 septiembre 2018

De Penticton a Revelstoke. Salmon Arm


A las seis ya estamos despiertos, el equipaje preparado y cargado en el coche y listos para empezar la ruta hacia Revelstoke.
Pero hoy desayunaremos tranquilamente en el hotel antes de comenzar la jornada ya que es el único día que tenemos el desayuno incluido. Nos lo tomamos con calma y aprovechamos para reunir energías suficientes para un día que preveemos largo e intenso.

26 agosto 2018

Burgas. Bulgaria.


A las 7 ya estamos arriba y no perdemos tiempo en bajar al bar del hotel para desayunar. El desayuno es tipo buffet y nos sirve para tomar fuerzas antes de empezar la jornada. El precio es de 6 levs.
Con la tripa llena, nos disponemos a buscar la primera zona de observación de aves por lo que nos desplazamos hacia el norte de Burgas, más concretamente al lago Atanasov ( en el mapa, zona de observación ). 

15 agosto 2018

Stanley Park. De Vancouver a Penticton.


A las 6 nos levantamos y preparamos nuestro equipaje para bajarlo al coche ya que hoy abandonamos nuestro hotel en Vancouver.
Nuestro próximo destino es Penticton, una pequeña localidad ubicada en el valle de Okanagan, al sur de la Columbia Británica. Se encuentra entre el lago Okanagan y el lago Skaha y cuenta con una reconocida fama por sus extraordinarios vinos además de su prolífica producción frutícola.
Pero antes de emprender nuestra ruta queremos hacer un pequeño recorrido por Stanley Park, el parque urbano más grande de Canadá y uno de los más grandes de Norteamérica.
Con el equipaje ya cargado en el maletero y tras pagar los 20$ CAD por el aparcamiento de las dos noches, salimos hacia el oeste por la calle Hastings con la intención de desayunar algo en el centro antes de llegar definitivamente al cercano Stanley Park.

05 agosto 2018

De Madzharovo a Burgas.


Apenas ha amanecido, mis compañeros se levantan para acercarse hasta las orillas del lago para echar un último vistazo antes de abandonar el lugar rumbo a Burgas.
Hace bastante frío y no tardan en volver a la cabaña ya que esta zona del lago no parece albergar demasiada diversidad ornitológica.
Cargamos nuestro equipaje en el coche y dejamos las llaves de nuestra cabañita debajo del felpudo como habíamos acordado.

25 julio 2018

Avistamiento de orcas y Santuario de Reifel. Vancouver.


Como era de esperar, el jet lag se ha dejado sentir y antes de las 5 de la mañana ya estábamos despiertos.
La habitación carece de aire acondicionado y el calor estaba concentrado en su interior por lo que temíamos que dormir con esa temperatura, no iba a resultar sencillo. Afortunadamente la temperatura ha descendido por la noche y hemos podido dormir aceptablemente a pesar de que las sirenas y las voces no han cesado en toda la noche. Para colmo, en cuanto el día ha despuntado, las gaviotas han comenzado con su particular sinfonía, provocando que nos levantásemos antes de lo imaginado.

16 julio 2018

De Trigrad a Madzharovo. Bulgaria.


Nos levantamos sin prisas, desayunamos y pagamos los 94 Levs que cuesta la habitación triple antes de recoger nuestro equipaje para cargarlo de nuevo en nuestro coche.
Hemos decidido abandonar los abruptos Ródopes occidentales para acercarnos hasta los orientales, de menor altitud y con valles mucho más abiertos.

05 julio 2018

Llegada a Vancouver.


Como de costumbre, nuestro viaje comienza con el primer avión que despega del aeropuerto. Por alguna extraña razón parece que este vuelo enlaza con todos nuestros destinos sean éstos africanos, asiáticos o americanos.
En esta ocasión, al facturar nuestro equipaje nos comentan que éste no irá a nuestro destino final, Vancouver sino que lo deberemos recoger en Montreal para pasar el control de equipajes canadiense. Nos suena extraño así que al llegar a Bruselas, donde hacemos la primera escala, nos acercamos hasta nuestra puerta de embarque para verificar que el pasaporte está en regla y disponemos de la autorización de entrada al país, la ESTA. Tras verificar que todo está en orden, preguntamos si debemos recoger nuestro equipaje cuando entremos en Canadá o en nuestro destino final. Allí nos aseguran que nuestro equipaje irá hasta el destino final.

25 junio 2018

Trigrad. Bulgaria.


Cuando me despierto, observo que estoy sólo en la habitación. Mis dos compañeros han salido a la terraza con el " tele " y los prismáticos para explorar las paredes rocosas que se encuentran frente a nuestra habitación. Lo único que logran descubrir es un rebeco descansando sobre una roca a bastantes kilómetros de distancia.
Los tejados y los campos están blancos, recubiertos de una considerable capa de hielo que revela una noche más que fría. Con las manos y rostros congelados, mis compañeros entran de nuevo a la habitación tratando de entrar un poco en calor antes de bajar a desayunar. 

18 junio 2018

Mi viaje a Canadá


Los casi 4000 kilómetros que recorrimos a bordo de nuestro coche y los más de 130 que realizamos a pie a lo largo de las dos semanas que permanecimos por tierras canadienses, nos permitieron descubrir algunos de los maravillosos rincones que encierran los majestuosos paisajes de esta parte del planeta.
Es cierto que no pudimos visitar todos los puntos que hubiésemos deseado ni descubrir toda la fauna que nos hubiese gustado pero el balance final de nuestro viaje se puede considerar más que satisfactorio.

08 junio 2018

De Sofía a Trigrad, una auténtica aventura.

Como ya viene siendo costumbre, sea cual sea nuestro destino final, a las 6,50 teníamos una cita en el aeropuerto. En esta ocasión volaríamos a Sofía con una escala previa en Frankcfort
Lo primero que hicimos al llegar al aeropuerto búlgaro fue poner en hora nuestros relojes ya que los debíamos adelantar una hora. Eran las 13,22 en Sofía.

25 mayo 2018

El Delta del Ebro en 4 días.


Tras la visita a Beceite y hacer la famosa ruta del Parrizal, proseguimos nuestro camino hacia el Delta del Ebro. Unos 100 kilómetros nos separaban de nuestro destino lo que traducido en tiempo venía a ser alrededor de una hora y media.
Habíamos reservado un apartamento con tres habitaciones muy cerca de la playa de Riumar y hacia allí nos dirigíamos.
En esta ocasión habíamos reservado a través de Airbnb y debíamos presentarnos en una dirección que nos habían indicado para recoger las llaves, la ropa de cama y las toallas.