16 julio 2018

De Trigrad a Madzharovo. Bulgaria.


Nos levantamos sin prisas, desayunamos y pagamos los 94 Levs que cuesta la habitación triple antes de recoger nuestro equipaje para cargarlo de nuevo en nuestro coche.
Hemos decidido abandonar los abruptos Ródopes occidentales para acercarnos hasta los orientales, de menor altitud y con valles mucho más abiertos.
Nos lleva un buen rato quitar el hielo que cubre las lunas de nuestro coche y que lo ha dejado completamente blanco.




Aunque ya no nos fíamos mucho de él, ponemos la localidad de Madzharovo como destino final en nuestro GPS. De todas formas, el mapa siempre estará presente por si acaso...
Nuestra ruta hacia el este comienza sin demasiados problemas ya que de entrada, debemos desandar el camino realizado ayer pero llegados a las inmediaciones de Smolyan, nos liamos con Smilyan y acabamos desviándonos al sur, circulando por estrechas carreteras de montaña con infinitas curvas. Mientras tanto, el GPS continúa dándonos órdenes absurdas intentando mandarnos por pistas de tierra y caminos cortados.
Desde luego, me he movido por todo el mundo con el Sigyc, un navegador para cualquier dispositivo android que nunca me había fallado pero tengo que decir que si vas a visitar Bulgaria te olvides de él. Es un auténtico desastre.
Si a todo ésto añadimos que muchos carteles están en cirílico y los nombres de algunas localidades son muy parecidas, deberemos extremar las precauciones para no despistarnos.

Como tenemos que echar gasolina, aprovechamos para comprar otro mapa más grande y comprobar dónde estamos exactamente. Una vez ubicados en el mapa y sabiendo que nos encontramos en Rodozem, definimos nuevamente nuestra ruta y pondremos más atención a las localidades por donde pasamos. Al mismo tiempo, pondremos en el GPS localidades por las que debemos pasar pero que no disten más allá de 50 kms.
Afortunadamente ya no habría más incidencias hasta el final de nuestra ruta.






Cinco horas más tarde, llegábamos al lago Ivaylovgrad, una de las mayores reservas de agua de Bulgaria. Ubicado muy cerca de Madzharovo, los espectaculares meandros del río Arda y las moles de roca, hogar de los buitres leonados, ofrecen un bello paisaje digno de admirar.
Decidimos alojarnos en aquel remanso de paz y para ello nos acercamos hasta las orillas del lago donde encontramos unas pequeñas casitas que aparentan ser lo que buscábamos.
Es domingo y todos los huéspedes han abandonado los alojamientos por lo que al parecer, somos los únicos seres humanos que permanecen por allí. 

Nos cuesta un buen rato encontrar a algún responsable a quien preguntar por la posibilidad de alojarnos allí.
Una pareja, sorprendida  de vernos por allí, nos atienden y acaban enseñándonos una casa por la que nos piden 70 levs por noche. Dadas las fechas y una vez pasado el fin de semana, nos da la sensación de que estaban preparándose para cerrar y marcharse de allí. Nuestras sospechas se confirman cuando nos dicen que mañana cerremos la casa al marcharnos y dejemos las llaves bajo el felpudo. 
Nos encontramos en el Guest House Quiet Place aunque su nombre en cirílico es bastante más complicado.
Nuestra cabañita es bastante coqueta y dispone de un salón con sofá cama, una habitación con dos camas, cocina, baño y un porche con bonitas vistas al lago. Todo ello por menos de 40€.




 



 







Una vez acomodados, nos acercamos hasta las orillas del lago para estirar las piernas y comprobar si hay algo interesante para ver, ornitológicamente hablando. Sólo vemos un gran grupo de cormoranes muy alejados de la orilla.
Aprovechamos para hacernos unos bocadillos con el embutido que hemos traído mientras un picogordo también se alimenta muy cerca de nosotros pero a base de productos menos apetecibles.




No queda demasiado tiempo de luz por lo que nos acercamos a las paredes rocosas que hemos visto cuando veníamos, para ver atardecer en la zona y tratar de ver algún ejemplar de buitre leonado.
Los meandros que forma el río Arda se convierten en el objetivo principal de nuestras fotografías mientras el sol se oculta por el occidente y los buitres aparecen por el horizonte para pasar la noche en las paredes de roca bajo las que nos encontramos.











Ya de noche, nos acercamos a Madzharovo para buscar un sitio donde cenar algo. Pensábamos que era una localidad más grande pero apenas cuenta con algo más de 500 habitantes por lo que no resulta sencillo encontrar un sitio para cenar.
Cuando por fin encontramos un bar abierto, no lo dudamos... ahora o nunca.
Una vez más, las sorprendidas caras de los allí congregados nos reciben al unísono.
Unas enormes ensaladas, una ración de patatas fritas con queso y unas chuletas de cerdo acompañadas de una botella de vino, fueron suficiente para satisfacer nuestros vacíos estómagos. 

Pagamos algo menos de 30€ por todo y volvimos a nuestra cabañita a orillas del lago.
Una vez en la cabaña, decidimos salir mañana hacia Burgas haciendo una parada previa en los montes de Sakar.
A dormir.


Capítulo anterior: Trigrad. Bulgaria

Próximo capítulo:  De Madzharovo a Burgas.

05 julio 2018

Llegada a Vancouver.


Como de costumbre, nuestro viaje comienza con el primer avión que despega del aeropuerto. Por alguna extraña razón parece que este vuelo enlaza con todos nuestros destinos sean éstos africanos, asiáticos o americanos.
En esta ocasión, al facturar nuestro equipaje nos comentan que éste no irá a nuestro destino final, Vancouver sino que lo deberemos recoger en Montreal para pasar el control de equipajes canadiense. Nos suena extraño así que al llegar a Bruselas, donde hacemos la primera escala, nos acercamos hasta nuestra puerta de embarque para verificar que el pasaporte está en regla y disponemos de la autorización de entrada al país, la ESTA. Tras verificar que todo está en orden, preguntamos si debemos recoger nuestro equipaje cuando entremos en Canadá o en nuestro destino final. Allí nos aseguran que nuestro equipaje irá hasta el destino final.

25 junio 2018

Trigrad. Bulgaria.


Cuando me despierto, observo que estoy sólo en la habitación. Mis dos compañeros han salido a la terraza con el " tele " y los prismáticos para explorar las paredes rocosas que se encuentran frente a nuestra habitación. Lo único que logran descubrir es un rebeco descansando sobre una roca a bastantes kilómetros de distancia.
Los tejados y los campos están blancos, recubiertos de una considerable capa de hielo que revela una noche más que fría. Con las manos y rostros congelados, mis compañeros entran de nuevo a la habitación tratando de entrar un poco en calor antes de bajar a desayunar. 

18 junio 2018

Mi viaje a Canadá


Los casi 4000 kilómetros que recorrimos a bordo de nuestro coche y los más de 130 que realizamos a pie a lo largo de las dos semanas que permanecimos por tierras canadienses, nos permitieron descubrir algunos de los maravillosos rincones que encierran los majestuosos paisajes de esta parte del planeta.
Es cierto que no pudimos visitar todos los puntos que hubiésemos deseado ni descubrir toda la fauna que nos hubiese gustado pero el balance final de nuestro viaje se puede considerar más que satisfactorio.

08 junio 2018

De Sofía a Trigrad, una auténtica aventura.

Como ya viene siendo costumbre, sea cual sea nuestro destino final, a las 6,50 teníamos una cita en el aeropuerto. En esta ocasión volaríamos a Sofía con una escala previa en Frankcfort
Lo primero que hicimos al llegar al aeropuerto búlgaro fue poner en hora nuestros relojes ya que los debíamos adelantar una hora. Eran las 13,22 en Sofía.

25 mayo 2018

El Delta del Ebro en 4 días.


Tras la visita a Beceite y hacer la famosa ruta del Parrizal, proseguimos nuestro camino hacia el Delta del Ebro. Unos 100 kilómetros nos separaban de nuestro destino lo que traducido en tiempo venía a ser alrededor de una hora y media.
Habíamos reservado un apartamento con tres habitaciones muy cerca de la playa de Riumar y hacia allí nos dirigíamos.
En esta ocasión habíamos reservado a través de Airbnb y debíamos presentarnos en una dirección que nos habían indicado para recoger las llaves, la ropa de cama y las toallas.

15 mayo 2018

Próximo destino, Canadá.


A estas horas, si ningún incidente improvisado lo ha impedido, estaré " cruzando el charco " rumbo a tierras americanas. No eran éstas las fechas que había soñado para visitar mi nuevo destino pero al final hay que adaptarse a las circunstancias y por supuesto, no descarto volver si el país responde a las expectativas que siempre despertó en mí.

05 mayo 2018

Ruta del Parrizal. Beceitei



Durante esta pasada semana santa decidimos visitar el Delta del Ebro pero para no hacer de una tirada el viaje desde Bilbao, optamos por hacer una parada intermedia antes de atravesar la sierra que da paso al Mediterráneo.
Investigando un poco a través de mapas e internet descubrimos una pequeña población de la que nunca habíamos oído hablar pero que parecía ofrecer  atractivos más que
suficientes para hacerse merecedora de una visita.

15 abril 2018

Antananarivo, final de un viaje.


Hoy es nuestro último día en Madagascar pero nos queda todo el día por delante ya que nuestro vuelo sale pasada la media noche, más concretamente a la 1,05.
Nos levantamos sin prisas, a las 8 de la mañana para juntarnos todos en la minúscula recepción de nuestro hotel, el Palm Hotel, donde desayunamos tranquilamente.
Mientras desayunamos, decidimos los planes para la mañana. Mientras los más fervientes fans de la fauna optamos por acercarnos hasta el zoo más grande de Antananarivo, el de Tsimbazaza, otros prefieren acercarse hasta el Marché Artisanal Digue, un famoso mercado artesanal donde hacer las últimas compras antes de regresar a casa.
Así pues, montamos todos en el coche para que Erik nos lleve hasta el zoo y posteriormente acercará al resto hasta el mercado.

05 abril 2018

De Andasibe a Tana. Reserva de Peyrieras y Tana.


Hoy es nuestro último día en Andasibe ya que mañana por la noche sale nuestro vuelo de regreso a casa y preferimos pasar la última noche en la capital para evitar sorpresas.
A las 7 ya estábamos todos despiertos. Eso de estar a las 10 de la noche dormidos, tiene sus ventajas y te permite levantarte a las 6 de la mañana sin excesivos esfuerzos.
A las 7,30 disfrutamos de nuestro último desayuno en el Indri Lodge Andasibe antes de comenzar el camino de regreso a donde todo empezó : Antananarivo.
En principio nos separan unas 3 horas de viaje pero todo dependerá de los camiones que encontremos en la ruta y del tráfico de la caótica capital; no olvidamos el pesado viaje que sufrimos hace unos días cuando tardamos más de 5 horas en llegar a Andasibe desde el aeropuerto de Tana.

25 marzo 2018

Parque Nacional Mantadia. Andasibe.


Hoy será nuestro último día en Andasibe. A las 7 he quedado con el resto del grupo para desayunar antes de salir hacia el Parque de Mantadia.
Como ya comenté en el post anterior, el Parque Andasibe-Mantadia se divide en dos zonas:

  • la reserva de Analamazaotra que visitamos ayer 
  • el Parque Nacional Mantadia que queremos conocer hoy.
A las 7,30 salimos dirección al parking del hotel, donde hemos quedado con nuestro conductor y con el guía que conocimos ayer. Han estado hablando entre ellos y parece ser que tendremos que alquilar un vehículo ya que aseguran que con nuestro coche no podemos llegar a la entrada del parque.
Curiosamente, ayer el guía nos dijo que con un coche normal podríamos conseguirlo. Hoy ya no es posible y tendremos que pagar 150.000 ariaris ( 42€ ) por el alquiler de un vehículo.
En fin, esto es Africa....