15 febrero 2018

De Anakao a Andasibe.


Ha llegado la hora de abandonar las idílicas playas de Anakao para comenzar la última etapa de nuestro viaje por Madagascar. Para ello debemos volver a Toliara donde tomaremos un vuelo a Tana donde nos espera un conductor para llevarnos hasta Andasibe. O al menos, eso es lo que esperamos.
El temor a la posibilidad de que nuestro vuelo fuera cancelado ( como suele suceder con demasiada frecuencia ), condicionó bastante nuestro plan de viaje. 

Hubiéramos preferido visitar Andasibe al principio de nuestro viaje y haberlo finalizado en las playas de Anakao pero el temor a perder nuestro vuelo de regreso a casa, si nos fallaba el vuelo Toliara-Tana, provocó que lo hiciéramos de esta manera. 
Si hoy el vuelo es cancelado, disponemos de varios días para intentar tomar otro o incluso volver a Tana por carretera en caso de que el tema se ponga feo. De momento ya nos han mandado un correo para comunicarnos que el vuelo se retrasa hasta las 12 del mediodía.

A las 5,45 nos levantamos para bajar a la playa a esperar la lancha que nos acercará hasta Toliara. Allí nos encontramos con la pareja italiana que ayer nos dijo que les habían llamado para decirles que debían estar en la playa a las 5,45 para tomar la lancha a Toliara pero nos comentan que les han vuelto a llamar para decirles que hasta las 8 no llegará.
Estamos un poco desconcertados ya que a nosotros nos dijeron que pasarían a recogernos a las 6,15 cuando compramos los billetes en Toliara y desde entonces no hemos vuelto a tener noticias de ellos. No sabemos si es que nuestra lancha no ha sufrido cambios horarios o es que ni se han tomado la molestia de avisarnos pero lo cierto es que nos encontramos en la playa frente a nuestro hotel, sin tener ni idea de cuando pasarán a recogernos.

Pasaban unos minutos de las 6,30 cuando divisamos a lo lejos una lancha que parecía dirigirse hacia nosotros.
Efectivamente, eran ellos y venían a recogernos.


La primera etapa de la ruta de hoy. 
De Anako a Toliara por mar.




La lancha llegó casi completa debido a un nutrido grupo de turistas bastante mayorcitos, con los que compartimos un viaje que se prolongó durante la hora que se tarda en salvar la distancia que separa Toliara de Anakao

La velocidad de nuestra lancha contrastaba con el calmado navegar de los pescadores a bordo de sus canoas  a vela, empujadas por el viento. 
Unos delfines hicieron una fugaz aparición provocando la admiración de los pasajeros durante unos cortos segundos, poco antes de llegar a Toliara.

Nos sorprendió el hecho de que en esta ocasión atracamos en un muelle, en otra zona del pueblo, donde unos autocares esperaban a nuestro compañeros de lancha. Tras bajarse ellos, nosotros continuamos viaje hasta el mismo punto de donde partimos hace ya cuatro días.


Los carros tirados por cebús volvieron a echarse al agua para acercarse a nuestra lancha y devolvernos a tierra donde ya nos esperaban tres taxis para llevarnos hasta el aeropuerto. Los coches son pequeños y como éramos 7 personas, decidimos tomar 3 taxis por 10.000 ariaris ( menos de 3 euros ) cada uno.
A pesar del caótico tráfico , en 10-15 minutos estábamos en el aeropuerto. Aprovechamos para desayunar algo ya que debíamos esperar más de 3 horas hasta que saldría nuestro avión, siempre que éste no se cancelara.

Afortunadamente nuestro avión despegó a las 12,10.  Tras pasar los exhaustivos controles de seguridad del destartalado aeropuerto donde un policía se limitaba a preguntarte, señalando los objetos prohibidos en una fotografía, si llevabas alguno de ellos en tu equipaje, embarcamos en nuestro flamante avión de hélices.
La parte más problemática de nuestro viaje parecía estar resuelta pero una hora más tarde no estábamos tan seguro de ello. 
Nuestro vuelo tenía una escala en Morondava, al noroeste de Toliara pero cuando aterrizamos, vimos que nos encontrábamos en Toalanaro. ¿ Dónde estábamos?????
Nos costó ubicar Toalanaro en el mapa ya que todos lo buscábamos cerca de Morondava, hasta que alguien gritó : ¡¡¡ Ya sé dónde estamos!!!
En lugar de volar hacia el norte, lo habíamos hecho hacia el sur y nos encontrábamos en el sureste del país, mucho más lejos de Tana que hace un rato. 
Por un momento, las dudas se apoderaron de todos. Ahora sí que estábamos en el culo del mundo, abandonados en una pista de un aeropuerto desierto y sin tener claro nuestro futuro.



Por suerte, una azafata no tardó en aparecer y nos confirmó que en breve despegábamos rumbo a Tana.
A las 13,45 despegábamos para esta vez sí, aterrizar en Tana a las 15,10.


La segunda etapa de la ruta de hoy. 
Vuelo a Tana con escala sorpresa.



                             En azul, la escala prevista ; en naranja, la escala real a Toalanaro.


Nuestro conductor nos estaba esperando a la salida. Le decimos que necesitábamos 20 minutos para cambiar algo de dinero ya que hemos tenido oportunidad de comprobar que el mejor cambio es el que te ofrecen en el aeropuerto, así que cada uno calcula lo que necesita cambiar para pasar los 6 días que nos quedan en la isla. Esta vez cambiamos a 3.500 por euro.
Una vez solucionado el tema del cambio, nos sentamos con Erik para hablar de nuestros planes para los próximos 6 días. 
Le pagamos la mitad del alquiler como habíamos pactado y le decimos que no tenemos alojamientos reservados, ni decididos los sitios a visitar así que ya iremos hablando sobre la marcha.
La furgoneta que utilizaremos en esta ocasión, nos cuesta 35€ al día por lo que le debemos adelantar 100€. 
El resto se lo daremos al finalizar el viaje, algo que recomiendo a todos los que se decidan a alquilar un coche con conductor en Madagascar, para evitar posibles sorpresas o contratiempos.

Nada más salir del aeropuerto, paramos en una gasolinera para echar 100.000 ariaris de gasolina, unos 30€.
El caos en la carretera es total. Debe ser hora punta ya que perdemos dos horas en salir de la ciudad, lo que provoca un importante retraso en nuestra hora de llegada a Andasibe.
Al menos, el atasco nos permite admirar los extensos campos de arroz incrustados en plena ciudad, al mismo tiempo que nos deja entrever la frenética actividad que se respira a esas horas en la capital.







A los desesperantes atascos en la ciudad, le suceden inacabables caravanas de camiones a través de una carretera pésimamente asfaltada. Ya se ha hecho de noche y el viaje resulta bastante pesado.

Preguntamos a Erik si es posible parar a comer algo ya que llevamos casi todo el día sin comer nada y no duda en indicarnos que un poco más adelante hay una zona famosa por sus salchichas, así que no lo dudamos. 
No tardamos en llegar a un alto en la carretera plagado de puestecillos donde venden todo tipo de comida. Compramos un montón de bocadillos de salchicha, unos fritos y unos dulces por unos 8€, en total. 
Volvemos a comprobar que la comida callejera no está nada mal.


Tercera etapa en la jornada de hoy. 
Por carretera a Andasibe.
 



Con el estómago lleno y viendo que íbamos a llegar más tarde de lo previsto, decidimos llamar a alguno de los hoteles que teníamos mirados en Andasibe.
Con la ayuda de Erik y tras comprobar que algunos hoteles estaban completos, acabamos reservando tres habitaciones en el hotel Mikalo.
Cuando llegamos, nos enseñaron tres cabañas que tenían libres y cuyos precios eran :  90.000 las dobles y 120.000 la triple. 
Son ya más de las 10 así que no daremos más vueltas. 
De las tres horas previstas, hemos pasado a tardar más de cinco en llegar hasta el hotel en Andasibe.
Hoy dormiremos aquí y mañana ya veremos......

05 febrero 2018

Anakao ( III ). Nosy Satrana


Un extraño repiqueteo me despierta a las 6 de la mañana. Cuando desvío mi mirada hacia el punto de donde provienen los misteriosos sonidos, mi sorpresa es aún mayor. 
Una preciosa abubilla se empeña en golpear enérgicamente la cristalera de nuestra cabaña con su largo pico. 
Imagino que se vería reflejada en el cristal y pensaría que se trataba de un rival contra quien luchar para defender su territorio. Otra posibilidad era que estuviese entrenada para hacer el papel de despertador al despuntar el alba pero ésta, me parecía mucho menos probable...

Durante el día de hoy, el grupo ha decidido tomarse un día de relax total para disfrutar de nuestro hotel y de la playa. Bueno, todos menos un valiente que ha decidido pasar otra jornada a bordo de una embarcacion local en busca de la ballena jorobada, también conocida como yubarta.
Finalmente sólo un componente del grupo se animó a intentarlo, entre otras razones porque muchos dudamos de que realmente quede alguna ballena por la zona. Habrá que esperar su vuelta para ver si ha tenido suerte.




Me levanto sin prisas de la cama para bajar a desayunar y reunirme con los demás integrantes del grupo que van llegando poco a poco.
A un relajado desayuno le sucede una pequeña sesión de tumbona, ahora que el sol no aprieta demasiado. Mientras tanto, otros aprovechan para leer un poco o escuchar música.
Y aunque son éstas, actividades que no me desagradan, no tardo mucho en buscarme otro tipo de aventuras. 

El hotel dispone de dos canoas de uso gratuito para sus clientes y no dudo en montarme en una de ellas para probar suerte.
La experiencia resulta muy agradable ya que no hay corrientes en la zona y el mar se encuentra en calma. Me dirijo al arrecife que se encuentra a muchos cientos de metros de la playa, mar adentro. Ir andando hasta allí se hace bastante largo y pesado pero en la canoa es un viaje mucho más llevadero y agradable. 



Una vez en el arrecife me encuentro con la otra canoa del hotel y aunque en un principio me sorprende verla vacía, no tardo en descubrir que su tripulante va agarrado por un lado de la canoa mientras va haciendo snorkel.
No se me había ocurrido pero la idea no es nada mala. 

Vuelvo en dirección a la playa para recoger la cámara acuática, unas gafas y un tubo y volver al arrecife para hacer un poco de snorkel.

Me sorprendo al descubrir que a pesar de que la zona está muy castigada, hay pequeños rincones donde el coral se conserva y los peces abundan. 

Paso un buen rato observando los corales, los abundantes pececillos, unas llamativas estrella rojas y una especie de serpiente que ha atrapado un pez.
A mi regreso a la playa, animo al resto del grupo a ir juntos al arrecife. Disponemos ahora de las dos canoas y quiero enseñarles los bonitos rincones que he descubierto.
Volvemos hasta el arrecife y permanecemos buceando por allí un buen rato hasta que decidimos volver a la playa.


 





 












Entre unas cosas y otras son más de las 12 y teniendo en cuenta lo que tardan en preparar la comida, hay que ir eligiendo platos.
Una vez que hemos pedido la comida, pedimos unas cervezas frías que degustamos con pasión a orillas del mar mientras la suave brisa marina acaba de secarnos poco a poco.
Son casi las dos cuando nos anuncian que nuestra comida está lista. Unos sabrosos filetes de cebú para los más carnívoros y unos pescaditos para los que preferimos disfrutar de las delicias marinas locales, sirven para reponer las energías perdidas en el arrecife.
El calor aprieta por lo que las cervezas se suceden durante la comida, dejando sentir sus embriagadores efectos que nos empujan de nuevo a las confortables tumbonas de la playa donde nos abandonamos sin remedio para caer rendidos en los brazos de Morfeo. Qué dura vida ésta...

La llegada del compañero que ha estado todo el día en el mar, nos despierta. Su sonrisa le delata. Ha visto las ballenas.
Nos comenta que ha estado en otra isla, Nosa Satrana, ha hecho snorkel y ha tenido la gran fortuna de ver a la ballena que aún permanece por aquí con su cría.




Nosy Satrana
Esta isla se encuentra a menos de 10 kms al sur de Anakao y dispone de una piscina natural además de extensas playas de arena blanca y aguas azul turquesa.
Además de garzas, se pueden observar otras especies de aves como zarapitos, andarríos, vuelvepiedras, etc.
Durante las mareas bajas, la isla queda conectada a Anakao a través de una delgada barra de arena por la que se puede llegar andando. En ocasiones, los pastores llevan sus cebús hasta allí para que pasten en la isla.
En algunos lugares, el suelo está lleno de restos de piedra caliza similares a los huevos rotos. Se dice que son restos de cáscaras de huevo del extinto pájaro elefante ( Aepyornis maximus ) .
Es un lugar muy visitado por los amantes del kitesurf debido a sus apreciados vientos y en general por todos aquellos que busquen playas desiertas y aguas turquesas en un entorno virginal y salvaje.


Mientras tomamos unas cervezas, nuestro compañero nos explica que ha podido avistar a las yubartas de las que nos hablaron y que a pesar de no poder grabarlas con comodidad debido al oleaje y la endeblez de la embarcación, ha hecho algún video de escasa calidad pero que expongo a continuación.
En un principio divisaron a lo lejos los chorros de aire expulsados por las ballenas y tras dirigirse hasta ese punto, pudo verlas de manera más o menos nítida, a no demasiada distancia.




Tras la observación de las ballenas fueron hasta la isla de Nosy Satrana donde recorrió sus rincones hasta la hora de comer. Al igual que ayer, la comida consistió en arroz, pescado y una salsa a base de tomate natural.
Una sesión de snorkel de la que no tenemos imágenes ya que no llevó la cámara acuática, puso punto final a una excursión que terminó con una relajada navegación a vela hasta llegar de nuevo a la isla.


 






Hay que ver cómo pasa el tiempo cuando estás de relax. Sin apenas darnos cuenta, estamos llegando a nuestra última noche en Anakao.
Hoy descubro, cuando subo a la habitación, el curioso sistema que utilizan para calentar el agua en el hotel. Unas especies de vitrinas cerradas acumulan el calor del sol alcanzando temperaturas increibles.


 


 
Subimos de nuevo a nuestras habitaciones para asearnos un poco antes de reunirnos para presenciar el espectáculo diario y gratuito que nos regala Anakao : el atardecer.
 
Lo de sentarse tranquilamente en los sofás de nuestro hotel con una cerveza en la mano para disfrutar del ocaso como si de una obra teatral se tratase, se ha convertido en algo habitual y de obligado cumplimiento.
No nos cansamos...







Hoy no nos moveremos y cenaremos en nuestro hotel. Pedimos la cena y nos quedamos charlando con otra pareja que también se va mañana, a los que han llamado para decirles que estén en la playa a las 5,45.
Nosotros hemos recibido un correo en el que nos avisan de un retraso en nuestro vuelo ya que ahora se prevee su salida a las 12. Nos conformamos con que no se cancele así que cruzaremos los dedos y confiaremos en la fortuna.




Los gastos en el hotel Lalandaka.
 
Como mañana madrugaremos bastante, pedimos la factura con todos nuestros gastos para cerrar las deudas pendientes. 
La cuenta asciende a 1.857.000 ariaris ( 530€ ). Unos 75€ por persona.
Han sido 3 noches de alojamiento con desayuno para 7 personas, 13 comidas, 7 cenas y todas las bebidas consumidas durante los tres días.

Es hora de dormir. Mañana toca madrugón para tomar el ferry que nos devolverá a Toliara donde tenemos un vuelo que nos llevará de nuevo a donde empezamos : Antananarivo.


Capítulo anterior: Anakao ( II ). Nosy Ve
Próximo capítulo: De Anakao a Andasibe.

25 enero 2018

Anakao ( II ). Nosy Ve.


Hoy hemos quedado a las 7,30 con unos chicos del pueblo para pasar toda la jornada con ellos en una barca de pescadores. Pretendemos salir en busca de ballenas ya que nos aseguran que una hembra con su cría se deja ver a menudo por la zona. También nos acercaremos a la isla de Nosy Ve donde nos prepararán una comida a base de pescado y finalizaremos el día acercándonos hasta el arrecife para hacer snorkelling.

A las 7, todo el grupo está reunido para desayunar antes de embarcar y comenzar la aventura.
Una vez reponemos fuerzas, salimos a la playa donde ya se encontraban esperándonos a pesar de que nuestra embarcación no había llegado aún. 

Con diez minutos de retraso hizo aparición nuestra flamante barca de pescadores. Las miradas recelosas se entremezclaban con las risas nerviosas ante las serias dudas de que aquel cascarón de madera se mantuviera a flote con todo el grupo, tripulación incluida, y fuera capaz de devolvernos a tierra sanos y salvos. 
¿ Pero quien dijo miedo ? 




El estado del mar era bastante aceptable y la barca no se movía excesivamente mientras todos nos esforzábamos en otear el horizonte en busca de las ansiadas ballenas

No estamos en la mejor época para verlas ya que éstas se dejan ver por la costa malgache entre los meses de Junio y Setiembre y precisamente hoy, es el último día de Setiembre. A pesar de todo nos aseguran que una hembra y su cría se están moviendo por esta zona los últimos días.
Se trata de la ballena jorobada, también conocida como yubarta.






LA BALLENA JOROBADA

La Ballena Jorobada 

Conocida como yubarta (Megaptera novaeangliae), esta ballena ronda los 15 metros de longitud y puede llegar a pesar cerca de 40 toneladas. 
Se caracteriza por poseer unas aletas pectorales muy largas y un potente canto que puede prolongarse hasta por 20 minutos. 
Son habituales también, sus típicos saltos fuera del agua que hacen las delicias de todos aquellos que tienen el privilegio de admirarlas. 
Se pueden encontrar por todos los mares del mundo, realizando migraciones de hasta 25.000 kms al año.
Como otros grandes cetáceos, fueron objetos de la caza masiva llegando a reducirse su población hasta un 90%. En la actualidad se estima que existen más de 80.000 ejemplares.
Su dorso es de color negro y el vientre puede ser blanco, moteado o negro. 

Son muy características también, unas curiosas protuberancias que poseen en la cabeza y unos pliegues ventrales que se extienden desde sus mandíbulas hasta la zona umbilical.
Se aparean cada dos años, dando a luz una cría que pesará cerca de 700 kgs.


Durante dos horas permanecemos recorriendo la zona que se encuentra entre la costa de Anakao y la isla de Nosy Ve, en busca de la esquiva yubarta.
Llegamos a parar la embarcación tratando de descubrir en la lejanía sus típicos chorros de aire pero el balanceo que provocan las olas comienzan a hacer mella en algunos compañeros por lo que decidimos abandonar el lugar para dirigirnos a Nosy Ve donde comeremos.
Numerosos pescadores se cruzan con nosotros, dejándose llevar por el viento en sus pequeñas embarcaciones de vela, mientras nos saludan alegremente a nuestro paso.




La isla de Nosy Ve
Nosy Ve se encuentra a menos de 5 kilómetros de la costa de Anakao y se trata de una isla coralina de unos 300 metros de ancho por 1.400 de largo donde no hay ninguna infraestructura.
La isla ha servido en el pasado, tanto como nido de piratas como de punto de partida para los barcos esclavistas pero en la actualidad se reduce a un pequeño enclave de playas blancas desiertas y aguas cristalinas donde sus únicos habitantes son una importante colonia de rabijuncos colirrojos, una peculiar ave que anida a lo largo de toda la isla. Curiosamente, en Madagascar sólo podrás ver estos rabijuncos (Phaethon rubricauda), en esta minúscula isla.
El hecho de que Nosy Ve sea una especie de lugar sagrado para la etnia Vezo, donde todos los años sacrifican un cebú siguiendo los ritos tradicionales, ha favorecido la nidificación de estas aves.



A nuestra llegada están ya preparando nuestra comida a base de arroz y pescado a la brasa. El sol calienta con ganas y no hay dónde guarecerse por lo que han montado un toldo sobre unos palos para que tuviéramos una sombra bajo la que cobijarnos.
El capitán de la expedición nos dice que se va a acercar hasta una pequeña colina cercana desde donde vigilará por si aparecen las ballenas y salir tras ellas. 
Decidimos acompañarle y así ver un poco la isla que tampoco parece albergar demasiados atractivos a excepción de sus playas de arena blanca. 
Numerosas parejas de rabijuncos sobrevuelan sobre nosotros y pronto comenzamos a descubrir los nidos que se suceden a lo largo del camino. Algunos pollos nos miran con curiosidad mientras en otros nidos, los adultos se encuentran incubando los huevos sin prestarnos demasiada atención.
Nos encontramos con el vigilante de la isla con el que estamos charlando un rato antes de volver a la playa para degustar unos pescaditos a la brasa.









Tras la comida llegó el tiempo para el relax. 
Mientras unos se tumbaron a la sombra, otros se dedicaron a recorrer la pequeña isla y otros a bucear un rato con las gafas y tubos que llevábamos en el barco. 
Desgraciadamente, el arrecife estaba bastante alejado de la playa y por los alrededores de la costa no se veían peces ni corales por lo que sugerimos al capitán que nos acercara hasta los arrecifes en la barca.
Así lo hacemos y pese a que podemos ver algunos corales y peces, la fuerte corriente y la ausencia de aletas, hacen que el snorkelling se convierta en una actividad demasiado fatigosa.  







En menos de una hora volvimos a subir al bote para intentar de nuevo dar con la ballena antes de emprender el regreso a nuestro hotel.
Estuvimos aproximadamente una hora intentando avistar la ballena hasta que la pequeña barca amenazó con desarmarse en plena navegación. La barra lateral de madera que daba estabilidad a la embarcación se soltó y costó un buen rato volverla a ajustar pero apenas unos minutos más tarde volvió a soltarse sin que ya fuera posible solucionarlo. 

Notablemente ladeados hacia un costado, la tripulación decidió aminorar la marcha y tomar rumbo a casa. 
La ballena nos había dado esquinazo.

Son las 15,30 cuando llegamos a tierra, justo enfrente de nuestro hotel. 

Pagamos los 30.000 ariaris por persona que habíamos pactado en el caso de no ver ballenas y nos despedimos de la tripulación no sin que antes nos ofrecieran otra excursión para mañana a otra isla cercana. Les comentamos que lo tenemos que pensar y como iremos a cenar al pueblo, allí hablaremos con ellos.
Habíamos quedado a las 7 para cenar así que disponíamos de tiempo para asearnos y descansar un poco antes de salir hacia el pueblo.
Subimos a nuestra cabañita donde un simpático geko nos esperaba  y nos dispusimos a disfrutar de un merecido descanso antes de ducharnos.







No teníamos agua caliente a estas horas pero con el calor que hacía, a nadie le importó  ducharse con agua fresquita. Bueno, más que ducharse debería decir baldearse ya que como he comentado anteriormente, el hotel no dispone de agua y sólo contamos con unos bidones de agua y unos pequeños baldes para asearnos.




Una vez aseados y relajados era hora de disfrutar de otro de los grandes espectáculos que ofrece Anakao: sus puestas de sol.
Bajamos al bar y pedimos unas cervezas mientras nos acomodamos para ver descender el sol hasta ocultarse tras la  vecina
isla de Nosy Ve
El silencio y la paz envuelven el mágico momento. Espectacular.







Ahora sí, tocaba recorrer la playa con las últimas luces del día hasta llegar al pequeño local donde nos iban a preparar unas langostas y unos pescados a la plancha.
Nuestros anfitriones ya nos estaban esperando cuando llegamos y nos preguntaron si queríamos beber algo mientras preparaban la cena. Nos dijeron que en lugar de 4 langostas, nos habían traído 6 ya que no eran demasiado grandes y que en 15 minutos tendriamos todo listo.
Las langostas resultaron muy sabrosas y aunque el pescado estaba un pelín seco, la relación calidad precio resultaba irrisorio:

  • 60.000 ariaris ( 17€ ) por 6 langostas, 
  • 15.000 ariaris ( 4€ ) por cada pescado para dos
  •  y 4.000 ( 1,15€ ) ariaris por cada cerveza de 600 cl. 




Tras la comida estuvimos negociando la excursión del día siguiente pero no nos convencían demasiado las opciones que nos ofrecían. 

Otra visita a una isla similar a la visitada hoy, con otro intento de buscar ballenas, era una opción que no seducía demasiado al grupo. La posibilidad de mareos, la inexistencia de una sombra ni una silla donde sentarse una vez en la isla y las serias dudas de que una ballena y su cría continuaran en la zona, provocaron que tan sólo un valiente se animara al día siguiente a embarcarse de nuevo.
Finalmente llegaron al acuerdo de que si consrguían ver la ballena, pagaría 100.000 ariaris ( 28€ ) ; de lo contrario 60.000 ( 17€ ). 

La excursión incluía la visita a la isla Nosy Satrana, búsqueda de la ballena, comida a base de pulpo, agua y snorkel.
Lo cierto es que si supiera que era cierto que había una ballena por los alrededores, seguramente me hubiera unido a la excursión pero comenzaba a pensar que al vernos tan interesados en verlas, lo estaban utilizando como gancho para vendernos las excursiones. Veremos qué pasa mañana...



Ruta de la jornada:



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