miércoles 25 de enero de 2012

TARANGIRE. Una historia de baobabs,elefantes y tse-tse.


El parque Nacional de Tarangire,sitúado al norte de Tanzania, recibe su nombre del río que lo atraviesa de norte a sur. Con sus casi 3000 km2 de extensión,alberga en su territorio gran variedad de fauna y flora. 

Su variado paisaje salpicado de un gran número de baobabs,le confiere una singularidad que no posee ningún otro de los parques del circuito del norte.

Durante la temporada seca,miles de animales provenientes del Lago Manyara y otras áreas cercanas,migrarán hasta este parque en busca de los últimos reductos de agua que aún ofrece su río.
Fue creado en 1970 y está localizado a algo más de 1000 metros de altitud,siendo su parte norte la más visitada debido a que la zona sur está provista de pocas pistas para recorrerla además de quedar frecuentemente inundada en la época de lluvias.

Entre la fauna que se puede observar,destaca el gran número de elefantes que habitan la zona además de búfalos,jirafas,impalas,cebras,duikers,dik-diks,leones y,en menor medida leopardos,guepardos o incluso kudus,orix,antílopes sable y licaones.


Entre sus árboles más característicos,además del llamativo baobab,podemos encontrar ébano,caoba,tamarindos,higueras,acacias y palmeras de sabana.Todas estas especies confieren al parque de una gran variedad paisajística.

En apenas dos horas llegamos a la entrada del parque desde Arusha,lo que nos permitió hacer el primer safari esa misma tarde. Un gran baobab luce a sus puertas,anunciando al que sin duda se trata de uno de los símbolos de este parque.
Dice la leyenda,que en sus orígenes este árbol disponía de bello follaje y abundantes frutos pero presa de su avaricia y egoísmo acabó siendo castigado por los dioses. Orgulloso de su innegable belleza,la exhibía sin rubor hasta el punto de impedir a cualquier criatura que se le acercara,acceder a sus frutos o prestarle cobijo temeroso de que pudieran dañar sus ornamentos. Fue entonces cuando los dioses,desesperados por su vanidoso proceder,lo arrancaron de cuajo para enterrar sus bellas ramas dejando al descubierto solamente sus raíces,que es lo único que hoy en día podemos ver. 

Estamos ya a finales de setiembre y queda patente desde el primer momento,que la escasez de agua presenta evidentes signos de una aridez que nada tiene que ver con el verdor del Masai Mara que acabamos de visitar. 
El contraste entre los dos parques resulta más que evidente.
El amarillo se hace protagonista y únicamente las plantas más resistentes a la sequía,se mantienen con vida.
Algo que no acierto a describir,me recuerda a esa átmosfera salvaje y primitiva que en otra ocasión me inspiró Samburu en Kenya.
Durante nuestro primer safari por Tarangire pudimos ver gran número de ñus,cebras,dik-dik,jirafas,aves y sobre todo,elefantes.


Esos típicos paisajes africanos nos conquistaron de inmediato a todos,antes de salir en dirección al que iba a ser nuestro alojamiento,el Roika Tarangire Camp.
Tras atravesar áridas pistas polvorientas y unos poblados genuinamente africanos,tardamos unos 20 minutos en llegar a un precioso tented camp donde nos esperaban con unas toallitas húmedas para quitarnos el polvo de la cara a la vez que nos ofrecían unos refrescantes zumos para desatascar nuestras resecas gargantas. Era ya de noche y un masai armado con una lanza nos acompañó a nuestras tiendas. No pude evitar que una sonrisa acudiera a mi rostro,cuando por un momento recordé escenas de viajes pasados donde debíamos recorrer en total soledad,los cientos de metros que separaban nuestras tiendas del baño,incluso por la noche.
Cuando llegamos a nuestra tienda no pudimos evitar un gesto de sorpresa; aquello era mucho más de lo que esperábamos. Tras asearnos y relajarnos un rato,llamamos a recepción como nos habían indicado,para dirigirnos al restaurante en compañía de nuestro amigo masai. Por el camino,ya de noche,había muchos excrementos de elefantes y a los lados del camino,entre los arbustos,veíamos relucir los ojos de animales que no acertábamos a distinguir.
La cena no desmereció en absoluto y pudimos degustar una especie de pizza en salsa,sopa,cordero o pescado con guarnición,postre y cafés. Unas frescas cervezas Serengeti acompañaron al banquete. Hay que señalar que aunque las bebidas no están incluídas,apenas nos cobraron dos euros por cada botellín de 500cl.
Tras un reparador y feliz sueño,nos levantamos a las 6 para desayunar antes de entrar de nuevo al parque. 
A la salida del coqueto establecimiento,el personal se despidió amablemente de nosotros y nos pidió que si nos había gustado,lo recomendáramos a nuestros amigos. Me veo en la obligación de hacerlo ante la agradable aunque corta estancia con la que nos obsequiaron.
A las 7 ya estábamos de nuevo viendo de cerca a numerosos elefantes,baobabs,jirafas,cebras,babuinos,facókeros y gran número de aves. 


De pronto escuchamos unos gritos de alerta que provienen de unos babuinos. Nos quedamos quietos buscando la causa de tal alarma y no tardamos en descubrir un grupo de unos siete leones. Babuinos y monos velvet saltan y gritan enloquecidos sin perder de vista a los felinos. Tras unos momentos en los que los leones parecen calibrar sus posibilidades,finalmente deciden tumbarse a la sombra de una acacia y nosotros decidimos proseguir nuestro camino.  

Descubrimos especies como el cobo de agua,el antílope de agua,algún eland y muchísimos dik-dik.
La abundancia de estos últimos parecen indicar la escasez de sus principales depredadores,es decir el leopardo y el guepardo; nuestro guía Abel,así nos lo confirma.
Este pequeño antílope que debe su nombre al sonido de alarma que emite,será fácilmente observado en este parque.

Dos jóvenes elefantes nos obsequian con una larga pelea durante la cual,el sonido que produce el choque de sus colmillos nos dejan con la boca abierta.
Son más de 5 horas las que permanecemos recorriendo las pistas del parque siguiendo el curso de un río que en estas fechas permanece en gran parte seco. 
Grupos de elefantes se afanan en buscar agua bajo el lecho seco del río mientras otros acuden a los tramos que aún ofrecen algún reducto de agua. 


Otro dato a tener en cuenta,es la cantidad de moscas Tse-Tse que pululan por el parque y que durante momentos invadieron nuestro vehículo para atacarnos sin contemplaciones. Afortunadamente,parece ser que en esta zona la enfermedad del sueño está erradicada y únicamente sufriremos las molestias habituales que produce la potente picadura de esta especie de tábano. En efecto,a pesar de la abundancia de tse-tse,el agente patógeno a través del que se transmite la enfermedad,el Tripanosoma,parece no infectar a estos insectos en el área de Tarangire.

En resumen y a mi juicio,un parque de visita obligada por ofrecer paisajes totalmente distintos a los que podremos observar en el resto de parques del norte. Al salir,pasadas las 12 del mediodía,nuestro guía nos tradujo el significado de Tarangire como “río del jabalí” aunque entre mis recuerdos quedará grabado como el parque de los baobab,los elefantes y las moscas tse-tse. 

Inolvidable!!!



domingo 15 de enero de 2012

De Nairobi a Arusha en autobús.

Ha llegado la hora de abandonar Kenya,al menos por el momento,para dirigirnos a Tanzania.
Nos levantamos temprano,sobre las 6,tras una apacible noche sin ruidos. Una ducha rápida y a desayunar en condiciones ya que preveemos un viaje pesadillo. Nos lo tomamos con calma ya que nuestro autobús no sale hasta las 8 y lo vemos desde nuestra mesa a través de la ventana mientras desayunamos.
Viajaremos con la empresa Riverside y como ya comenté anteriormente,el billete nos cuesta 20$. 
Unicamente hacemos una parada para ir al baño antes de llegar a la frontera en Namanga a eso de las 11 de la mañana.
En primer lugar se pasa por la aduana de Kenya donde te sellan la salida del país tras entregar la tarjeta que previamente te entregan en el autobús para que rellenes con el fin de evitar pérdidas de tiempo. De allí,se pasa andando a la oficina de Tanzania donde debes entregar la tarjeta rellenada de entrada al país,el pasaporte y los 50$ que cuesta el visado. Un empleado se los lleva para entregarte todos los documentos en regla,pasado unos minutos.
Todos estos trámites nos llevaron entre 30-45 minutos tras los que retomamos nuestro viaje,ya en tierras tanzanas. 
Durante todo el recorrido tenemos la ocasión de ver el discurrir cotidiano de la vida en esta parte de Africa. Pastores con su ganado recorriendo la interminable sabana,el transporte de agua y leña hasta el poblado,el colorido vestuario de sus gentes en los mercados y tantas y tantas estampas de su dura existencia que se graban en nuestras retinas desde la comodidad de nuestras confortables vidas.


Nuestra llegada a Arusha tuvo lugar hacia las 13,30-14h. La parada de autobuses está establecida frente al hotel La Jacaranda,donde nos esperaba un vehículo de Blessed para llevarnos al hotel Mont Meru donde Elisante vendría a encontrarse con nosotros tras la comida.
Tengo que decir que a lo largo de las conversaciones mantenidas por correo con Elisante,le comenté que no buscábamos alojamientos de lujo ya que estábamos acostumbrados a viajar de manera austera y tan sólo deseábamos dormir en camas y tener baño en el interior de la habitación.
El recibimiento en el hotel Mont Meru,nos sorprendió a todos. Realmente no era el tipo de establecimiento que estamos habituados a frecuentar en nuestros viajes. Dejamos nuestras polvorientas mochilas en un rincón,a la entrada y pasamos a un elegante comedor con un buffet muy completo. Fue una comida muy agradable tras la cual llegó Elisante.
Salimos a la terraza exterior donde nos explicó la ruta,nos habló un poco de su trabajo y de su interés por que todo fuera de nuestro agrado y le pagamos el 50% del safari que aún teníamos pendiente. También le pedimos que nos buscara un hotel barato cerca de la estación de autobuses a Mombasa,para nuestro regreso del safari.
No había tiempo que perder así que tras presentarnos a Abel,nuestro guía,sólo hicimos una parada en un banco para cambiar algo de dinero antes de salir rumbo a Tarangire donde haríamos nuestro primer safari esta misma tarde.
Conseguimos un cambio de 22000 chelines tanzanos por euro y aunque no cambiamos demasiado dinero,aconsejo no dejar de hacerlo ya que tanto a la hora de pagar las cervezas como cualquier cosilla que compres,siempre será favorable hacerlo en moneda local ya que el pago en euros o en dólares significará un incremento importante sobre el precio real.
Nuestra aventura en Tanzania ha comenzado,tenemos una semana por delante para visitar unos parques desconocidos para todos nosotros….

Próximo capítulo: Tarangire. Una historia de baobabs,elefantes y moscas tse tse.

jueves 5 de enero de 2012

Safari en Masai Mara (IV) y regreso a Nairobi.

Las primeras luces del día me rescatan del apacible sueño en el que me encuentro. Definitivamente y a pesar de que las tiendas eran muy básicas,sus confortables camas nos han permitido descansar en buenas condiciones. Para todo aquel que no busque lujos,piscinas y excelentes comidas,el Sidai Mara Camp puede resultar una buena opción y bastante asequible económicamente.

A nuestra entrada en el parque,una sorprendida hiena se cruza frente a nosotros para correr a refugiarse entre unos arbustos cercanos.
Como ya he comentado anteriormente,la hiena no es un animal que se deje acercar demasiado en este parque y rápidamente correrá para refugiarse en cuanto se percata de la presencia humana.Seguramente sus luchas con los masais para defender su ganado tenga mucho que ver con esta actitud que no muestra en otros parques no muy lejanos.

 
A pesar de que hemos visto muchísimos leones durante nuestros safaris,todos hasta ahora han sido hembras o machos jóvenes. Cuando Simon acelera una vez más,nos confirma que vamos en busca de un macho adulto.
No tardamos en dar con él; un macho y una hembra,ambos con el estómago ostensiblemente hinchado,caminan uno tras otro hacia la ladera de un colina.
A su paso,provocan el pánico entre los grupos de ñus y cebras que se encuentran en los alrededores y que no dudan en huir precipitadamente ante la presencia de los depredadores.
No muy lejos de allí descubrimos los restos,cómo no,de un ñu que ya nunca volverá a correr sobre las praderas del Mara y que seguramente ha supuesto la comida de los leones que acabamos de ver. 

Ha llegado el momento de que los buitres rematen la faena y cumplan con su cometido.
No muy lejos,entre la vegetación,vemos más componentes de la manada de leones. Las posibilidades de comida que les brindan las numerosas manadas de ñus,no tienen nada que ver con lo que encuentran en la época seca. Resulta llamativo el gran número de cadáveres y restos de ñus que encontramos a nuestro paso diseminados por todos los rincones del parque.

Tres jóvenes leones machos llaman nuestra atención un poco más adelante y no tardamos en identificarlos como los mismos ejemplares que vimos hace unos días. A uno de ellos le falta el extremo de la cola,lo que le hace fácilmente identificable.

Cuando volvíamos hacia la salida,Simon gira bruscamente ya que le avisan de la presencia de un guepardo justo a nuestras espaldas. 
 















No tardamos en toparnos con él pero en esta ocasión no veo un animal tranquilo sino que me dá la sensación de estar asustado y agobiado por la presencia de los vehículos. Tras seguir sus pasos a distancia,descubro con los prismáticos que se ha reunido con una pequeña cría. Simon nos dice que tiene tres y posiblemente las esté buscando. Algunos coches se acercan indiscriminadamente a la agobiada madre y nosotros decidimos abandonar el lugar para no ser partícipes del espectáculo.



Antes de salir definitivamente del parque,nos acercamos hasta dos espectaculares elefantes machos que aparecen súbitamente frente a nosotros y que se erigen en los encargados de despedir nuestra estancia en este maravilloso parque. Pero mientras nos miraban fijamente sin parar de mover su trompa y sus orejas,todos nos negamos a traducir sus gestos como un adiós; no cabía duda de que lo que lo que nos estaban diciendo,era un…..HASTA PRONTO!!

Era hora de desayunar,hacer las mochilas y volver a Nairobi. Cinco horas de pesado viaje que nos llevará de nuevo al Parkside Hotel.
De camino y mientras observábamos la rutinaria vida de los kenyatas,Simon nos dejó su móvil para llamar al hotel y confirmar nuestra reserva. 





Simon nos dejó a las puertas del hotel y tras darle la propinilla de rigor,nos despedimos y deseamos suerte para el futuro.
Silverbird nos sorprendió al adjudicarnos un guía en castellano que nunca negociamos y lo cierto es que aunque Simon no era un gran conversador ni un excelente guía,sobre todo en lo que a aves se refiere,no podemos negar el empeño que puso en todo momento para mostrarnos todas las maravillas que encierra el Masai Mara.
Una vez dejamos las mochilas en la habitación y comimos unos sandwichs,bajamos para comprar los billetes del autobús que mañana nos llevará a Arusha.
En la misma acera del hotel se encuentran las oficinas de Riverside,agencia con la que viajaremos a Tanzania tras hacer efectivo el pago de los 20$ que cuesta cada billete.
Aprovechamos el resto del día para dar una vueltecilla por el centro de Nairobi,comprar unas guías de mamíferos del este de Africa,tomar unas cervezas y buscar un sitio para cenar antes de ir a dormir. Unos platos a base de pollo,cabra y ternera,más unas patatas fritas,supusieron nuestra cena esa noche;todo por el módico precio de 2000 chelines,unos 15€ los cinco.
En el hotel nos esperaba una magnífica noticia: hoy no hay fiesta.
Esta vez sí,dormimos como auténticos angelitos antes de partir hacia tierras tanzanas donde nos espera otra semanita de safaris.

Próximo capítulo: de Nairobi a Arusha en autobús.

lunes 26 de diciembre de 2011

Visita al poblado Masai.



Dice una antigua leyenda masai que en el principio de los tiempos Dios tenía tres hijos. A uno le regaló una flecha para cazar,a otro una azada para arar y al tercero un cayado para conducir el rebaño. Según dicha leyenda,este último se convertiría en el padre de todos los masais.


Es por ello que los integrantes de este orgulloso pueblo,consideran que les corresponde por derecho,todo el ganado de la Tierra. No es difícil imaginar que esta peculiar creencia les ha creado grandes enemistades con otras tribus vecinas.

Su lengua,el Maa,es de origen nilótico oriental y sus creencias religiosas son de tipo animista venerando al dios Ngai que habita en la montaña sagrada de Ol´Donyo´Lengai.

Se calcula que la totalidad de la población masai,repartida entre los países de Kenya y Tanzania,no llega al millón de habitantes.

Aunque una pequeña parte se dedican a la agricultura,la gran mayoría la desprecian y su principal medio de subsistencia sigue siendo el pastoreo,siendo los niños los encargados de vigilar el ganado. Del buen estado de sus rebaños dependerá en gran medida,la supervivencia de esta tribu a la que proveerá de leche y sangre mientras que sus excrementos servirán para forrar las chozas donde viven. Nada se desperdiciará en caso de sacrificarlos ya que tanto su carne como los cuernos,pezuñas y pieles tendrán su utilidad correspondiente.




Sus características túnicas de llamativos colores entre los que domina el rojo,los hace visibles a gran distancia,motivo por el cual aseguran que los leones y demás depredadores les evitan de inmediato.

Su sociedad está perfectamente jerarquizada dividiéndose en guerreros,jefes de familia y ancianos teniendo cada grupo unas funciones claramente diferenciadas.
La toma de decisiones importantes que afectarán al poblado,recaerá sobre los ancianos.



La ceremonia de la iniciación durante la que se lleva a cabo la circuncisión tanto de hombres como mujeres,da paso a la edad adulta durante la que la promiscuidad será socialmente aceptada.
Los hombres podrán tener tantas mujeres como puedan mantener y éstas,a su vez, podrán tener relaciones con otros jóvenes del poblado. 
El matrimonio se entiende como un acto de organización social que garantiza la procreación.


Esta ceremonia de iniciación será uno de los principales acontecimientos en la vida de los masais. Durante la misma,los muchachos deberán demostrar su valor no debiendo mostrar signos de dolor durante la circuncisión para no ser motivo de vergüenza para él ni para su familia. 
Una vez finalizada la ceremonia,son vestidos con túnicas negras y les pintan sus caras de blanco,debiendo abandonar el poblado para aprender a sobrevivir lejos de la protección familiar. 
Antiguamente debían matar un león para demostrar su valor aunque las actuales leyes conservacionistas han acabado casi totalmente con esta práctica.


Sus poblados,denominados bomas,acostumbran a tener forma circular donde se reúnen varias chozas protegidas por empalizadas fabricadas a base de espinos y largas varas afiladas con el fin de proteger tanto a sus habitantes como a su ganado.
Es habitual observar la construción de otra empalizada en el interior del poblado,aún más alta,donde meten a su ganado por la noche para guarecerlo del ataque de leones,hienas y otros depredadores.

Tras el safari matutino del tercer día y el posterior desayuno,disponemos de tiempo libre hasta después de comer pero como parte del grupo quiere visitar el poblado masai cercano,decidimos que éste es el momento ideal para hacerlo.
Mientras unos nos acercamos al poblado previo pago de 20$,otros aprovechan para llevar a la escuela el material escolar que hemos traído para los chavales.

En mi opinión,no me cabe duda de que los masais han convertido estas visitas en una auténtica obra teatral para los turistas pero también es cierto que te permiten ver cómo viven,conocer un poco sus costumbres,la estructura de sus poblados y casas,ritos,etc. 

Particularmente destacaría los minutos que pasamos en el interior de una choza en la que un masai preparaba la comida en total oscuridad y silencio. Nos invitó a sentarnos con él y conforme íbamos charlando y nuestros ojos se habituaban a la luz,una sensación  de serenidad y calma se adueñó completamente de nosotros; curiosamente esta sensación la compartimos unánimamente los tres que nos adentramos en aquel pequeño cubil.
Naturalmente,no faltaron los saltos de rigor acompañados por los asombrosos sonidos guturales que acompañan a la actuación.
Los típicos saltos,cánticos,consecución de fuego y la visita final a su mercado de artesanía,pusieron fin al recorrido.
Mientras tanto,los niños de la escuela cercana jugaban al fútbol descalzos pegando patadas a un balón fabricado con bolsas de plástico.

Casi es ya la hora de comer así que volvemos al campamento donde nos tomamos unas cervecitas frescas antes del buffet. 
Apenas tendremos una hora para descansar antes de volver a salir de safari a las 3.

Próximo capítulo: Masai Mara (IV)y regreso a Nairobi.